Compromiso, categoría, responsabilidad y sobre todo, mucho rock ‘n’ roll: The Steepwater Band | GR76


Jueves 26 de mayo de 2022 en Kafe Antzokia, Bilbao

Una vez más, y unas cuantas llevamos anotadas en la agenda, pudimos estar frente a The Steepwater Band. Todas ellas, salvo la lejana actuación de Azkena Rock Festival han tenido sus peculiaridades, pero siempre hemos salido con la sensación de haber vivido un intenso concierto de rock ‘n’ roll al margen de controversias o cuestiones secundarias. Esta no iba a ser menos. En esta ocasión veníamos cruzando los dedos veinticuatro horas, pues el día anterior debieron cancelar el concierto programado en Valencia por problemas de salud de uno de sus miembros, y desde entonces tuvimos cuidado con la sal, procuramos no cruzarnos con un gato negro, evitábamos escaleras… Vamos, alejar en lo posible todas esas supersticiones de mal augurio. Lo logramos. Bueno, ellos lo lograron, y no vamos a colgarnos medallas que no nos corresponden. Los chicagüenses lo lograron, y las medallas, el mérito, el pundonor y la tenacidad ha de recaer en los hombros de Joe Winters, Jeff Massey, Eric Saylors y Joe Bishop que, a pesar de los pesares, a pesar de los males y a pesar de las circunstancias dieron una soberana lección en un recinto que registraba una estimable entrada.   

Curiosidades de la vida. Cinco años atrás viajábamos a Vigo de descanso vacacional, y con tres días de diferencia estuvimos en los conciertos de, por este orden, The Steepwater Band y Robert Jon & The Wreck. Esta semana de eventos por doquier repetimos sensaciones, pero al revés, y con la dulce resaca del martes, las noticias del miércoles no eran bien recibidas, para qué negarlo. Pero afortunadamente (algún cocktail medicinal tendrá su dosis correspondiente de importancia) los chicos se vieron con fuerzas. Valoraron la situación y viajaron a Bilbao, donde triunfaron en un escenario que ya han pisado anteriormente y ante un público que supo agradecerles el esfuerzo y que terminó exhausto por el vendaval. Una vez más, como ya hemos dicho y seguramente repetiremos. Ya se palpaba en el ambiente algo diferente. Había corrillos, se percibía la intriga y las mascarillas que portaban quienes entraban y salían del backstage no daban lugar a dudas. Había cautela, y quizás por ello el inicio con “Remember The Taker” y un “Turn Of The Wheel” que inmediatamente cogió el relevo fue un tanto comedido. Entre unos y otros cruzaban miradas tranquilizadoras en esos prolegómenos que demoledores serían en otros contextos. No obstante el compromiso de la banda continuaba intacto, e incluso mayor trascendencia adquiría por todo cuanto estamos contando, y porque el bueno de Jeff, que era el centro de todas las miradas por parte de sus compañeros y por parte de la considerada audiencia, denotaba síntomas de debilidad vocal, si bien “Shake Your Faith”, la siguiente que completara el triunvirato de apertura, consiguió en cierta manera arrinconar los inconvenientes, expulsar los fantasmas. Todos aportamos nuestro granito de arena ayudando a la banda coreando, secundando, cooperando, y lo agradecieron. Funcionó el ensayo. A partir de aquí, subidón tras subidón.

El siempre sonriente Eric Saylors estaba radiante. Sabía que su cometido esa noche pasaba de ser un muy importante complemento a un vital complemento, y en ello se empeñó durante las dos horas de show. Sí, sabemos que se caracterizan por realizar setlists más extensos, pero no pidamos esfuerzos innecesarios, por favor. Seamos sensatos. Seamos justos y brindemos una sonada ovación a The Steepwater Band, que se vaciaron. Demostraron integridad. Actuaron por responsabilidad. Demostraron, como mucha gente que se entrega cada noche ante diferentes públicos (con todo lo que ello implica), sobrelleva los cambios meteorológicos, transita por carreteras desconocidas, se enfrenta a diferentes condiciones o soporta diferentes aires acondicionados y a diferentes públicos, su categoría. The Steepwater Band pertenece a ese grupo de sufridores de la carretera. The Steepwater Band mantiene vivo el espíritu que cierto día les unió y siguen firmes en sus convicciones, siguen disfrutando en el escenario, su hábitat natural. Es donde se sienten libres, donde adoptan múltiples fisonomías (“Key To The Highway”, “Tell The Truth”, “Love In Vain”), donde demuestran que su corazón bombea al ritmo de rock ’n’ roll (“Make It Right”), donde aprietan para que otros corazones bailen en un sentido (“Dance Me A Number”) o en otro (“World Keeps Moving On”). Bueno, esta última canción (al menos para un servidor) es un himno, y en directo es una ambrosía para los sentidos cuando la voz de Jeff suplica y su guitarra junto con la de Eric se funden en un abrazo instrumental de campanillas, algo que también sucedería en uno de sus habituales cierres, la maravillosa “Cortez The Killer” del viejo Young que revolucionó el patio. Inenarrable. Una vez más. No crea usted que habíamos olvidado el aplaudido instante de lucimiento de Joe Winters con los platos, los tambores y las baquetas en “High And Humble”, la sólida y contagiosa cadencia de Joe Bishop en “Come on Down”, la sutileza del señor Saylors y su lap steel guitar en “Love In Vain”, o el fabuloso slide del señor Massey en… En muchas fases. En muchos lances que debería descubrir usted mismo. Grandes, muy grandes The Steepwater Band!

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