Tedeschi Trucks Band: Layla Revisited (Live At LOCKN’) | GR76


Si te gusta el rock en su conjunto, Eric Clapton debería figurar en el grupo de esenciales. Si la historia del británico no te resultara ajena, aparte de otros episodios conocerás la escuadra Derek And The Dominos, y si nos ponemos en situación, el disco “Layla And Other Assorted Love Songs” debería ser una pieza cuasi imperativa en tu colección particular. Por desgracia estamos ante su único lanzamiento oficial, aunque tenemos la posibilidad de encontrar algunos bootlegs que demuestran la categoría de esta formación que tenía suficientes argumentos como para triunfar. Sin embargo, todo se diluyó en poco tiempo. Bastantes chismorreos hablan de los probables porqués de esa ruptura y muchos acasos componen su leyenda. La cuestión es que el nombre de la banda, que curiosamente también está envuelto en una serie de suposiciones sobre su origen, desapareció del mapa por diversas circunstancias e inconvenientes que no desempolvaremos a estas alturas. Si hay alguien que quiera profundizar, dispone de la mayor hemeroteca que se pueda encontrar a escasos sesenta centímetros de la vista, así que no alargaremos más el asunto.

La casualidad (o el destino) quiso que la fecha del lanzamiento del disco, el 9 de noviembre de 1970, Susan Tedeschi viniera al mundo, y el destino (o la casualidad) quiso que el padre de Derek Trucks (hermano de Butch Trucks, baterista de The Allman Brothers Band) bautizara al recién nacido con ese nombre como homenaje a Derek And The Dominos, de quien se dice utilizaba el inmortal álbum como nana para que el niño conciliara el sueño. Casualidades, designios, venturas, azares… y tras años liados en el mundo de la música tanteando el terreno, custodiando instructores o guiando sus respectivas carreras, se produjo el encuentro que desembocaría primero en boda y más tarde, tras una gira bajo el epígrafe Derek Trucks & Susan Tedeschi’s Soul Stew Revival, en esta compañía apreciada no solo en este rincón, sino en buena parte de la prensa escrita y radiada o por numerosos seguidores: la Tedeschi Trucks Band, que el 24 de agosto de 2019, en el Festival LOCKN’ de Arrington, Virginia, junto a los señores Trey Anastasio (Phish), Doyle Bramhall II y el resto de compañeros, o sea, Gabe Dixon en las teclas, Brandon Boone con el bajo, los bateristas J.J. Johnson y Tyler ‘Falcon’ Greenwell, en los metales Kebbi Williams, Elizabeth Lea y Ephraim Owens más Alicia Chakour, Mark Rivers y Mike Mattison como coristas, obsequiaron a la asistencia con la interpretación al completo de este disco excepcional. Bueno, con la excepción de la sentimental conclusión “Thorn Tree In The Garden” que el matrimonio grabaría en estudio con la intención de utilizarla a modo de despedida mientras la concurrencia desalojaba el recinto.

Por lo visto la idea original era que Trey Anastasio, quien comparte autoría del tributo junto a Tedeschi Trucks Band, alternara dos noches consecutivas con Phish y Susan más Derek respectivamente, manteniendo siempre la incógnita del contenido de ambas funciones. Pero al final derivó en una, acrecentada con la participación de Doyle más los otros músicos, considerada velada donde interpretarían el famoso doble manteniendo su orden. Al menos la edición sigue el guion, si bien las canciones no conservan su extensión inicial, ya que los desarrollos instrumentales, las pletóricas dimensiones y los armoniosos diálogos a doce cuerdas proliferan, convirtiendo una maravilla melódica de casi ochenta minutos en una deliciosa recreación de casi ciento cuarenta. Algunas traspasan el umbral, caso de una impresionante “Keep On Growing”, donde el binomio ClaptonAllman está perfectamente representado por la dupla TrucksAnastasio, sosteniendo un bonito tête à tête guitarrero que se repetirá en una no menos impresionante revisión de “Anyday” en la que las altas temperaturas alcanzadas tanto por la profunda garganta de Mike Mattison (que ejerce de voz principal) como por la envolvente orquestación, esclarecen el porqué de su excitante duración. Y todavía estamos en la primera parte del show. Todavía no se ha llegado ni tan siquiera al ecuador, que se rebasará tras el participativo shuffle “Key To The Highway” (junto con “Bell Bottom Blues” las únicas rebajadas) y la jubilosa “Tell The Truth”, donde percibimos la voz del tejano Bramhall entre ráfagas, alternativas y transiciones.

Si la grabación germinal obedecía algún patrón específico en cuanto a la disposición de canciones, éste (como ya hemos reflejado) se mantiene escrupulosamente en la entrega, así que en este aspecto podríamos decir que el espíritu permanece intacto después de medio siglo. Si los autores lo grabaron en este orden, ¿para qué adulterar su concepción? Ahora, en su lugar se pueden ofrecer diferentes enfoques a “Why Does Love Got To Be So Sad?”, que se presume uno de los instantes más impactantes de la reunión, debido en parte al trabajo del señor Trucks a la guitarra y la emocionante simbiosis con el señor Anastasio bajo el amparo de unos cálidos metales. O se pueden añadir nuevas tonalidades a “Have You Ever Loved A Woman”, el clásico de Freddie King que por muchas variantes que haya podido adoptar, seguirá conservando su sensual identidad. En este caso el escalofrío vuelve a hacer acto de presencia cuando Susan Tedeschi defiende la entidad de las grandes soulwomen con giros vocales, con ejercitadas maneras y gran sutileza para ceder paso a una de esas canciones que deberían estar catalogadas como maravilla del mundo: “Little Wing”. Estandarte de una generación, enseña del rock’n’roll que absorbe en una ejecución que escasa se nos antoja, ya que cada uno de los artistas, independientemente al rol establecido, despliega sus facultades en beneficio del colectivo, en deferencia a Jimi Hendrix y su valioso legado. Trey Anastasio asume en esta ocasión el peso vocal mientras la emoción y los recuerdos se mezclan en el subconsciente. Se cruzan las misericordias, se cruzan las alegrías, surgen las lágrimas y aparecen las siluetas de personas fundamentales que tras “It’s Too Late” (nunca es demasiado tarde), retornan con el culmen de la obra: “Layla”, donde Derek Trucks acredita su clase y porqué está considerado en la actualidad como uno de los guitarristas más exquisitos manejando el slide. No en vano, siempre ha manifestado que esta canción, y concretamente el slide de Duane, le obsesionaban de tal manera que fueron el motivo principal para que se inclinara por las seis cuerdas, y vistos los resultados, es algo que debemos agradecer a “Layla And Other Assorted Love Songs”, un disco que tal vez pasara un tanto desapercibido en su estreno, pero con el tiempo fue ganando enteros y hoy podríamos considerar como un disco de culto. ¡Un brindis por Tedeschi Trucks Band!

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