Descasa en paz, amigo. Descansa en paz, Jesús, una suerte haber coincidido contigo | GR76


Otro jodido once. Otro once para olvidar. De diciembre, de agosto, septiembre o mayo (no son precisamente los que está pensando, aunque bien podrían ser) enero, marzo… Y ahora, junio. Como para borrar los once del calendario, como para borrar las fechas que comprimen el corazón. Ayer fue una de esas fechas que bien quisieras no existieran, pues un buen amigo nos dejó. En realidad uno no es muy amigo de obituarios o cuestiones similares, porque cuando le han tocado de cerca, y durante este jodido último año hemos contado casos, los ha mantenido en privado. Por algo tiene ese apelativo: privado. En ese aspecto compartíamos posturas con Txus. En ese aspecto y unos cuantos más, como el amor por el Rock ‘n’ Roll que nos situó en el mismo momento y en el mismo lugar en una plaza determinada.

Poco importa si fue hace más o menos tiempo cuando el referido te estrecha la mano sin condiciones. Poco importa si desde el primer minuto se comportara como si le conocieras desde la infancia. Poco importa si su perenne sonrisa te saludara cada vez que casualmente os encontrabais por el barrio, por rincones del botxo o en las primeras filas donde impasible observaba y analizaba con rigor y entusiasmo conciertos de Rock ‘n’ Roll de toda índole. Su gran pasión. Su gran afición que trasladaba con idéntica entrega en los artículos que realizaba en varias publicaciones con su inseparable compañero, Koldo Orue. No espere usted que hable de su prosa o su inconfundible estilo, porque para eso están sus crónicas en publicaciones como Dirty Rock Magazine, TheBoxFM Rock Magazine o alguna más, porque varias han sido.

Desolados nos has dejado amigo, porque entre otras cosas ya nadie nos podrá soplar al oído ese chascarrillo o ese detalle que no pasaba desapercibido en tu analítica visión. Ahí permanecerá tu semblante, tu mirada crítica y tu particular punto de vista, Txus, Jesús o Jesus, poco importaba como fueras llamado, porque siempre respondías. Un tipo que luchó durante los últimos años bajo el anonimato y hasta cierta “naturalidad” (debe ir entrecomillado, por supuesto, y uno conoce el sentido de esa naturalidad) que profesamos también. Lamentablemente Txus nos ha dejado y le dejaremos, cuando volvamos, su coto privado en la sala Azkena, en el Antzokia, o en otros tantos recintos en los que coincidíamos siempre dispuestos a disfrutar y si terciaba, compartir posteriormente esas sensaciones. Un buen tipo que deja un gran vacío. Jesús María Martínez, un muy buen tipo que valía la pena. Descansa en paz, amigo.

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