minientrada Estrellas, leyendas y buen rollo en BBK Music Legends Festival. GR76


Recinto de La Ola, Sondika (Bizkaia), 29 y 30 de junio de 2018

El viernes llegamos con la lengua fuera. Llegamos casi sin aliento. Eran las cinco de la tarde, en escasos minutos los gallegos Siniestro Total inaugurarían la tercera edición de BBK Music Legends Festival y la solana era de proporciones considerables, así que nuestro sofoco estaba más que justificado por ambos motivos. Afortunadamente pudimos seguir el festival desde los primeros minutos y pudimos bailar y cantar junto a Javier Soto, Óscar Avendaño, Julián Hernández y Andrés Cunha el propio “Bailaré sobre tu tumba”, “Ayatolah!” o un “Miña Terra Galega” enérgicamente secundado por la asistencia, demostrando que Siniestro Total es un valor seguro para animar el cotarro y poner en disposición a una peña que iba llegando a cuentagotas, precisamente las que asomaron durante el tramo final de la actuación de Gari eta Maldanbera suscitando cierto nerviosismo, pues todavía se recuerda lo sucedido el año anterior con la maldita lluvia. No importó mucho, porque “Esperantzara Kondenatua” “Naizena” o “Zaharra Zara Bilbo” demostraron ser más eficaces que un fugaz sirimiri.

Coge el testigo Mavis Staples y en décimas de segundo la gente explota de ilusión. Quizás echamos en falta un ambiente más eclesial, aunque cuando coreamos junto a otros cientos de gargantas “If You’re Ready (Come Go With Me)”, “Respect Yourself” o “I’ll Take You There” olvidamos por completo el icónico hammond perfectamente sustituído por el trío matriz (guitarra, bajo y batería) y una singular pareja coral comandados por una dama elegante y dinámica, en una intervención lírica y emotiva que poca gente podrá olvidar. En cuanto a Wilko Johnson… Es una leyenda del rock, un símbolo del boogie al que nos alegramos ver sabiendo lo que arrastra, pero… Tal vez no fuera su día, tal vez no era el momento ni el lugar, pero fue cuanto menos desconcertante escuchar las variaciones de “Going Back Home” o “Marijuana” y comprobar que arrastraba a unos compañeros que se afanaban en seguir sus pasos.

Con cierta tensión se esperaba la salida de Steve Winwood, y esa tensión se transformó en ira en unos primeros instantes donde no se escuchaba con nitidez desde las primeras filas “I’m A Man”, por ejemplo, puesto que en las zonas laterales y posteriores el sonido debía ser el óptimo. El caso es que el propio Winwood paró el concierto educadamente debido a las protestas tras “Can’t Find My Way Home” (Blind Faith) donde cambió el hammond por la guitarra asegurando que no continuarían hasta que esos problemas no se solventaran, pero no fue necesario. “Had To Cry Today” establece la frontera y a partir de entonces las cóleras iniciales mutan en júbilo, los rostros enojados son olvidados y progresa el aristocrático rhythm and blues británico con recuerdos a los ya mencionados, a Traffic (“Dear Mr Fantasy”) y a los imperecederos Spencer Davis Group en el armónico final de “Gimme Some Lovin'” con el público pidiendo sin cesar otra oportunidad. Noche de contrastes.

El sábado, debido a un percance sufrido por Matt Horan la noche anterior en Segovia, Dead Bronco tuvo que suspender la actuación de una jornada que habían abierto Motxila 21 y MoonShackers. Otras obligaciones impidieron que nos pudiéramos acercar con anterioridad, así que con Ana Popovic a punto de comenzar nos presentamos en el recinto La Ola de Sondika. Temprano comenzaba y conociendo a MoonShackers (poderosa banda local) suponemos que las chicas aprovecharían la coyuntura y se desfogarían en el escenario al igual que los chicos de Motxila 21, una agrupación de doce jóvenes navarros unidos por su intrépido espíritu, su pasión por la música y por la misma condición genética, que no es otra que el cromosoma 21 triplicado con el que nacieron. Por delante, una felina fémina y tres feroces varones… ¿O barones? Partiendo desde el blues, atajando por la vanguardia, rondando el metal, la fusión o el rock y retornando al blues. Una bonita clausura. Las cifras hablan de unas 4.000 personas congregadas, pero la tarde noche del 30 de junio fue increíble en muchos otros muchos aspectos, incluso en el meteorológico, si bien es cierto que dos conatos de lluvia durante la intervención de la serbia pudieron presagiar lo peor, pero “New Coat Of Paint” obró el milagro y a partir de entonces el cielo permaneció despejado.

Intuíamos que Ana Popovic, brillante guitarrista de blues de notable recorrido, varias nominaciones y algún galardón obtenido en estas dos últimas décadas, saldría del lugar con valoraciones positivas. Acertamos. Perfecto dominio de las seis cuerdas, correcto de las vocales y preciso en el tiempo del show, alternando composiciones propias como “She Was A Doorman” o “Can You Stand The Heat” y ajenas como la preciosa “Navajo Moon” y la incisiva “Crosstown Traffic” (Stevie Ray Vaughan y Jimi Hendrix respectivamente) con la que concluyó entre aplausos y ovaciones. Un vendaval. Se presentaba en el certamen un ilustre veterano como John Cale, y el interés se centraba en saber cómo afrontaría el envite. Opiniones enfrentadas. Opiniones para todos los gustos. Hasta indiferencia, y es una lástima, porque no todos los días se puede ver a uno de los fundadores de The Velvet Underground, y no todos los días se puede uno abstraer con perturbadores lienzos de “Pablo Picasso” o disfrutar con la vitalidad de “I’m Waiting For The Man”, precisamente el epílogo de un oficio peculiar. Cambio de backline y un gran telón trasero con el nombre de Glenn Hughes preside el escenario. Nerviosismo. Primeras filas atestadas y un comprimido coto privado para los camarógrafos demostraban que había apetito, había ganas por escuchar a la voz del rock que salió como una exhalación, se colgó el bajo y… Sinuosos teclados, cadencia categórica, solos estratosféricos, aguda y lírica voz, y clásicos, clásicos y más clásicos como “Stormbringer” funcionaban como dispositivo percutor para que la audiencia exteriorizara alegría. En mitad de “Smoke On The Water” se marcó un “Georgia On My Mind” a capella un tanto forzado, pero el personal no hacía más que agitar sus brazos y disfrutar con el coreadísimo “Highway Star”, anteriormente con “You Fool No One” y en el recio final de “Burn”. Una banda enérgica para un setlist prestigioso. Para terminar presenciamos desde la lejanía el show de Jeff Beck, pues la prohibición de tomar cualquier imagen del mismo hizo que nuestra perspectiva inicial fuera diferente del resto de apariciones, lo cual no nos impide disfrutar de igual manera, que conste. Si el deseo del susodicho es ese, no seremos nosotros quienes lo critiquemos. Escoltado por la voz de Jimmy Hall, la bajista Rhonda Smith, Vanessa Freebairn-Smith y Vinnie Colaiuta a la batería, con iluminación excelente, nítido sonido y un generoso banquete compuesto por un selecto menú de apetitosos entrantes (“Morning Dew”), jugosos platos principales (“Little Wing”) y elogiados postres como “You Shook Me” o “Going Down” fueron el cierre legendario a otra extraordinaria edición. Apoteósico final.

Rafa Robledo

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