minientrada Sonic Blast 2016: Así vivimos nuestro segundo día en Moledo. GR76


14040031_1114416781958661_8510926352433240477_nSábado 13 de agosto, desplazamos nuestros doloridos y cansados cuerpos una vez más hasta Moledo. Teníamos ganas de ver a Cachemira en acción, pero finalmente nos quedaríamos sin hacerlo, aunque nada más llegar al festival comenzamos a escuchar las primeras voces sobre su concierto y posteriormente más de un buen amigo nos confirman los hechos. Cachemira fueron lo mejor de la piscina hoy, han realizado un concierto sólido, lleno de psicodelia 70’s e infinidad de matices blues, destacando en todo lugar la guitarra de Gaston Lainé, al que más de uno compararon su sonido y su técnica al mismísimo Jimi Hendrix.

Nuestro primer contacto este día sería con la banda de Stocolmo Spelljammer. Desde fuera de la zona de la piscina ya se podía escuchar su sonido pesado y cansino… ese que en cuanto te ponías frente a ellos se hacía atronador. Su base principal es el stoner, sobre él vierten una buena dosis de medios tiempos y ritmos sinuosos que poco a poco van acelerando hasta que te revientan la sien, mientras la fantasmagórica voz revela todos los temores que llevas dentro. Perfecta banda sonora para una película de terror o para caminar entre la niebla en una oscura noche de invierno.

13912833_1114417015291971_4306560604991592325_nNecesitábamos algo de luz en el camino tras el viaje tenebroso con Spelljammer y esa luz nos la darían The Black Wizards. La banda portuguesa perfectamente respaldada por un público fiel, nos ofrecieron un concierto lleno de matices heavy psych, sonidos 70’s y mucho hard blues. Joana Brito maneja de modo espectacular tanto las cuerdas de su garganta como las de su guitarra, algunos que nos rodeaban la definieron como la Janis Joplin del heavypsych, y en gran parte razón no les falta. Joana tiene esa imagen que te atrapa desde el minuto uno, su larga melena que en más de una ocasión oculta su penetrante rostro es lo primero que te cautiva, pero después te sentirás embaucado por su profunda voz y finalmente será su forma de tocar las seis cuerdas las que terminarán por hipnotizarte. Gran concierto de The Black Wizards presentando su último trabajo “Lake Of Fire“.

13938493_1114416725292000_3731575577280764309_nKilimanjaro es una puñetera locura. Su concierto fue full energy desde el minuto uno hasta el final, sin tiempo a descanso, recibías una sacudida tras otra como si estuvieras subido en un ring. José nos ofreció grandes momentos a las seis cuerdas, mientras desgarraba su garganta sobre una base thrash metal, acariciando por momento el punk rock y añadiéndole pinceladas Black Sabbath, como en “New tricks, old dog”. Estaban presentando su último disco “Hook”, y lo que nos quedó claro es que ellos serían los encargados de darnos la patada en el culo esa noche.

Tras Kilimanjaro llegaban los platos fuertes del último día del festival. En primer lugar los ukranianos Stoned Jesus, banda que ya ganaba puntos con esa impresionante portada del “Seven Thunders Roar” dominando tras el escenario. Ellos fueron los únicos capaces de irradiar desde el escenario energía positiva a pesar de estar tocando temas oscuros. Tienen un amplio abanico sonoro que va desde el Stoner al Grunge, su música te rec14055082_1114416998625306_4444134820721031633_nordará a bandas como Tool, Alice in Chains, Mudhoney, Kyuss, Fumanchú… Con ellos vivimos uno de los momentos del festival, cuando Igor Sidorenko desaparece del escenario de un salto en dirección a su furgoneta para buscar un par de cuerdas, mientras el resto de la banda mantiene un ritmo constante a la espera de que Igor vuelva a entrar en el escenario (entre una marea de aplausos) y con su permanente sonrisa se siente a pie de la batería para cambiar él mismo las cuerdas rotas de su guitarra. Desde el inicio nos atraparon con su simpatía a parte de su música, pero es desde ese instante cuando el público fue doblemente agradecido.,a partir e ahí las cabezas volvieron a recibir (como el día anterior) la sacudida de infinidad de cuerpos inertes deambulando sobre ellas. Impresionante ese instante final de concierto, con todo el público cantando la letra de “I’m The Mountain”. Sin duda Stoned Jesus fueron un soplo de aire fresco para todos nosotros y así se lo agradecimos con una de las despedidas más vitoreadas de los dos días.

Al contrario que Stoned Jesus, Uncle Acid & The Deadbeats (siguientes a salir a ruedo), en vez de simpatía su pose solamente presagiaba malas vibraciones. Malas vibraciones que sobre todo irradiaba 14022260_1113973258669680_4145237760596817151_nYotam Rubinger el cual no tardaría mucho tiempo en parar el concierto por supuestos problemas con uno de sus dos monitores, donde decía no escuchar su voz, una voz que sí escucharíamos todos los allí presentes mientras soltaba unas cuantas frases viperinas en contra de los técnicos y el festival. Una actitud a mi parecer lamentable, que rápidamente sería olvidada en gran parte al buen hacer del resto de la banda. “Vampire Circus” y “Over and Over Again” fueron de los mejores momentos de la noche, aunque en general su concierto fue redondo desde el momento en que la música comenzó a sonar. Kevin (K.R.) Starrs supo como desviar la atención de los problemas iniciales y se echó a la espalda la responsabilidad de llevar a buen rumbo una actuación que terminaría siendo destacado como uno de los conciertos del festival. Borremos de nuestra memoria esos momentos hermanos Gallagher, como cuando abandonan al unísono el escenario como si estuvieran cabreados con el mundo, y quedémonos con ese impresionante final con “Vampire Circus”, donde todos los allí presentes sacudíamos nuestras cabezas al unísono, guiados por el ritmo de lo de Cambridge.

Nuestro último concierto de la noche lo viviríamos con los suecos Truckfighters. Teníamos gran ilusión por verlos en acción, sobre todo para escuchar temas en directo como: “Get 14022272_1114417161958623_3677517701349893652_nLifted” y “Desert Cruiser“. Pero todas nuestras ilusiones poco a poco se fueron por la alcantarilla. El público en su mayoría parecía enloquecer con la actitud de la banda, pero a mi me pareció cansino ver tantos saltos y carreras por el escenario. Reconozco que en un primer momento también me atraparon con su actitud hardcore, pero poco a poco la imagen de Dango, saltando, corriendo e lado a lado, gesticulando mil y una caras, poniendo la guitarra sobre los hombros y… terminó por hacerse cansina. Musicalmente fueron un tornado, arrasaban con todo, pero creo que de algún modo se les fue de las manos, tanto que muchos fuimos los que decidimos alejarnos paulatinamente de las primeras filas, hasta finalmente terminar camino a nuestras moradas, dejando atrás la oportunidad de ver a Salem’s Pot.

Resumidamente, el SonicBlast 2016 volvió a consolidarse un año más como uno de los mejores (si no el mejor) festival peninsular de este estilo de música. No hay duda alguna de que su progresión seguirá firme con el tiempo, pero en gran parte también deseamos que no se haga demasiado grande y que de ese modo siga manteniendo esa magia que lo hace diferente a esos macro festivales. Con todo esto: FOREVER SONICBLAST!!!!.

Galys (GravelRoad76)

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