Luke Winslow-King: “Coast Of Light” | GR76


Un nuevo disco de Luke Winslow-King siempre será bienvenido, pues resulta bastante difícil que su interior nos pueda defraudar. Ha venido sucediendo de esa manera desde que descubrimos su música y en no pocas ocasiones hemos podido disfrutar de o con sus directos marcados por los sonidos del alma, los doce compases, la cordial melancolía o dulces serenatas. Sobriedad, emoción, delicadeza e integridad a partes iguales, que vienen a ser las sensaciones que se apoderarán de ti al escuchar “What’ll We Do”, la canción que hace de puente o divide en dos “Coast Of Light”, noveno ejemplar publicado a principios de la primavera pasada vía Bloodshot Records. No cabe duda que su atracción hacia los cayos y manglares caribeños se ha visto reflejada en su música durante esta travesía, pero en el caso que nos ocupa podemos percibir ciertas variaciones geográficas, aunque el foco que guía los pasos del amigo Luke siga siendo el emblemático, valioso y esencial blues que defiende con eficacia y elegancia. El título hace referencia a la Costa del Sol andaluza y las once canciones que lo componen tienen, aparte de su consabido estilo, diversos trazos sobre atardeceres o anocheceres en cualquier arenal del litoral gaditano.  

Después de ocho álbumes de estudio y no pocas giras mundiales, aseguraríamos que el músico de Michigan afincado en Aragón se encuentra en un estado de forma envidiable tanto en el terreno artístico como en el personal, si bien deberíamos tener en cuenta que su historial no es, precisamente, el prototipo de éxitos comerciales. Alguno de ellos ha habido, sí, y aunque bajo nuestro punto de vista cuente con material más que suficiente como para estar situado en más altos escalafones, el hombre continúa defendiendo sus convicciones o perplejidades en composiciones como en una “Shoot From The Hip” enfocada, en su tratamiento gramatical, en la deshumanización del ser humano mientras la línea musical certifica su pasión por el esotérico y penetrante blues. Probablemente sea una de las más ardientes y provocadoras en sus actuaciones en directo, porque contiene los elementos necesarios para que esto ocurra. La guitarra de Roberto Luti, su fiel escudero con quien comparte la producción del disco, encabeza la compañía, el órgano Hammond de Nicola Venturini conduce con autoridad, las cuatro cuerdas del otro Luti, Simone, aportan sensualidad y como ya hemos apuntado, es un alegato contra la barbarie de las virulentas franjas fronterizas, el ostracismo y una triste realidad que estamos sufriendo en la actualidad.

El disco ya había comenzado de forma semejante con “Dangerous Blues”, prólogo que no necesitaría demasiadas aclaraciones dado que su enunciado es suficientemente revelador y exterioriza, por sí solo, el cariz de su disposición. Aquí también encontramos a un escritor incisivo y querellante, en este caso con la problemática reglamentación de las armas en su país de origen. En medio de ambas, “Teachers Desk” no disminuye en intensidad permitiendo vislumbrar su vínculo con New Orleans, lugar donde emprendió su carrera y que, por supuesto, es foco de otras muchas composiciones como “Destiny” o una “Don’t Worry Your Mind” en la que la labor del señor Venturini se antoja tan necesaria como la siempre brillante guitarra del señor Luti. Su alta capacidad para escribir al amor o describir románticos contextos sale a relucir en “She Talk To The Flowers” en la que la nostalgia, el ánimo y el relax se abrazan obteniendo una arrebatadora dedicatoria de similares proporciones a “Coast Of Light”, catalizadora de esta nueva entrega de Luke Winslow-King que se funde con ecos mediterráneos (“Lotus Blossom”), habla de confianzas y dilemas (“As Far As We Know”) de este camino por momentos ingrato, por momentos agradecido, o acerca de las múltiples interrogantes que nos planteamos cada semana, cada día, cada hora (“Silent Hour”). Todo ello repasado y convenientemente inspeccionado por el carismático, cabal y cáustico blues.

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