Antonio Hernando: “Ojalá nos quedemos de esta experiencia, como decía Pau Donés, con la urgencia de vivir” | GR76


El quinto álbum del cantautor jienense Antonio Hernando, “La Liturgia Eléctrica”, está obteniendo por méritos propios un sinfín de parabienes y elogios. En su día ya hablamos de él en estas páginas (aquí tienes la reseña) y teníamos claro que algún día deberíamos hablar con él porque intuíamos que sería una charla productiva, como así ha sido. Tal vez hayamos dejado en el tintero alguna cuestión, lo cual nos enclava en una segunda oportunidad. Sin duda sería otra charla animada, ya que Antonio reúne una serie de valores que traslada a sus canciones, verdadero motivo por el que nos llamara la atención. Pero ahora os pedimos que no perdáis detalle de esta primera toma de contacto con Antonio Hernando, un tipo sin dobleces, un tipo comunicativo, un tipo agradable, un tipo considerado.

Gracias por atendernos, Antonio. Vuelves a la carretera como tantos otros artistas después del forzado parón. ¿Cómo has sobrellevado este tiempo?
“¡Un placer, amigos! Pues vuelvo con muchas ganas, demasiadas. El escenario es el sitio donde me siento más realizado y plenamente feliz, y echo mucho de menos cuando no estoy encima de alguno. Ha costado cerrar este puñado de fechas, pero literalmente vamos a dejarnos la piel y el alma en cada uno de estos conciertos. Las presentaciones en Jaén y Madrid ya tuvieron una carga enorme de emoción, nervios y adrenalina, así que esperamos repetir la fórmula.”

Tenemos entendido que en esta gira vas a contar con invitados especiales en cada lugar, lo cual es un síntoma de la sintonía entre la gente del rock and roll. No pretendemos sonsacarte ningún nombre, ni mucho menos. Ahora, ¿ha sido sencillo involucrar a esa gente?
“Sí, la idea para esta gira es disfrutar de la experiencia en la carretera en todos los sentidos, cantando e improvisando con todos esos músicos de cada ciudad que son amigos o con los que siempre he tenido ganas de compartir escenario. Hacer una experiencia irrepetible cada noche, con repertorio diferente, invitados sorpresa y alguna versión o rareza para la ocasión, como Jimi Hendrix, los primeros Fleetwood Mac o The Band. Las agendas por suerte siempre están abarrotadas, pero ya me han dado el “sí” grandes compañeros, y otros que (espero) confirmarán más cercanos a la fecha. Por ejemplo, en Bilbao ya ha aceptado la oferta el gran Jokin Salaverria, de Sotomonte, alguien con el que me hace una ilusión tremenda. Para mí Jokin sacó uno de los grandes álbumes del año pasado y de los últimos tiempos en nuestro país.”

Vaya, somos de la misma opinión en cuanto al disco de Sotomonte. ¿Y al revés? ¿Con quién has colaborado o con quién te gustaría colaborar?
“Pues por ejemplo en la presentación en Madrid se quedó colgada finalmente una colaboración con Jesús Trujillo, el cantante de King Sapo, otra de nuestras grandes voces patrias. Se me vienen a la cabeza muchos nombres, nacionales e internacionales, sobre todo los que han sonado sin parar en mis años de adolescencia, desde Ariel Rot a Enemigos. Por pedir… pero en general hay bastante camaradería y buen rollo en nuestro ambiente, creo. Me encantaría tocar en alguna ocasión junto a Julián Maeso o The Soul Jacket, por ejemplo.”

Ahí queda apuntada la oferta, tal vez la lean (risas). El pasado septiembre publicaste “La Liturgia Eléctrica”, un disco que ha suscitado mucho interés. ¿Esperabas esta acogida?
“Bueno, la verdad es que no. Uno siempre tiene expectativas, claro, pero después de tantos años, discos y proyectos, lo ideal es intentar no hacerse excesivas ilusiones y que venga lo que tenga que venir. Aunque es cierto que este disco sentía, o presentía, que no era como los demás. De alguna manera era cerrar un círculo, era volver a mis orígenes musicales, la electrificación y el rock, la armónica al cuello, los primeros vinilos… tenía muchas ganas de enseñar el resultado, porque como suelo decir a mis amigos, en este álbum me siento cien por cien identificado, refleja perfectamente la música que escucho. Por otro lado, he tenido la inmensa fortuna de que Maite Moreno (Janet The Planet) se haya convertido en mi mánager de prensa, que ha acelerado bastante más el proceso y me ha hecho aparecer en sitios que hubiera sido imposible quizás de otra manera.”

Fotografía de Javier Jimeno https://www.javierjimeno.com/

¿Dónde y cómo se produjo su gestación?
“Pues los primeros esbozos e ideas de las nuevas canciones saldrían en las pausas de la gira de “El Viaje Infinito”, mi anterior álbum, en 2019. Yo estaba girando en acústico a un ritmo bastante intenso (ese año se cerró con más de sesenta fechas y cinco países) y estaba especialmente enganchado a las armonías vocales de Neil Young con Crazy Horse o Crosby, Stills & Nash, y también al trabajo en coros en álbumes de Black Crowes, Leon Russell o Joe Cocker. Como siempre digo, todos estos artistas y estos vinilos son los que he escuchado desde que tengo uso de razón, aunque me haya aventurado en otros derroteros más cercanos al swing, el cabaret, el funky o el rebético griego. Ya tenía en mente la idea del predicador, y tras una misa góspel en Harlem, en Nueva York, tuve mi propia epifanía. Así que comencé a unir todas esas ideas y sonidos en un futuro álbum de rock clásico con clara influencia góspel, esta vez armado con mi guitarra eléctrica (yo que venía del nailon de mi guitarra española). Y de ahí lo de “liturgia” y lo de “eléctrica”, que resume ambos conceptos.”

¿Y Miguel Herrero? ¿Cómo surgió su nombre y cómo fue trabajar codo a codo con él?
“Trabajar con Miguel sí que superó cualquier expectativa. Yo ya lo tenía en mente cuando empezaron a surgir las primeras canciones, porque muchos amigos comunes (Alfredo García de Le Punk, Jairo Martín, Alberto Ballesteros) ya me habían convencido de que era la persona que yo andaba buscando. Mi buen amigo Gatoperro visitó el estudio justo en esa época y me llamó entusiasmado, hablándome de todos los instrumentos que había colgados, la mesa analógica, los distintos cacharritos de los sesenta y setenta… además, no olvidemos que Miguel es multinstrumentista, por lo que en mi caso como artista solista sin entonces banda fija era una ventaja tremenda. Yo ya le había mandado las maquetas previas, las letras, las ideas… pero fue llegar allí y disfrutar desde el primer segundo. A los quince minutos de llegar a Asturias ya estaba grabando las guías con Pedro Álvarez, nuestro ingeniero. El trabajo fue rapidísimo, sabíamos perfectamente lo que queríamos, hablábamos el mismo lenguaje y los arreglos salieron sin problema. Y Miguel es un espectáculo grabando y tocando cualquier instrumento que le caiga en sus manos, como demuestra el disco. Ha sido quizás la mejor experiencia que he tenido en un estudio.”

¿Estaba prevista su fecha de publicación? Lo decimos porque circunstancialmente era una situación extraña, anómala quizás no poder contar con las debidas presentaciones…
“Sí, en circunstancias normales habría salido quizás antes, pero finalmente creo que ha salido en un momento bastante idóneo. Pocas semanas antes de la pandemia (marzo de 2020) yo ya había hablado con Miguel para subir a grabar en la Semana Santa de ese año. Luego vino la pandemia y obviamente hubo que posponer. Curiosamente, tenía diez canciones elegidas, y durante ese parón salió “Como los demás”, que se convertiría en el tema soul del álbum. Finalmente, la grabación se hizo en ocho días de septiembre, y quizás si no hubieran llegado diferentes olas de coronavirus el disco se habría mezclado y publicado antes, pero con los nuevos parones, finalmente nos dio tiempo a reposarlo y, de hecho, sería en marzo de 2021 cuando aprovecharíamos para grabar la sección de coros góspel con la que ahora no se entendería sin ella el disco: Aurora García, Meri Moon y Laura Chicón, con un trabajo de armonización vocal espectacular a cargo de Aurora. Por fin se mezcló y masterizó en junio, y estaba claro que se tenía que lanzar ya después de verano. Pero como digo, gracias a las circunstancias, de alguna manera, hemos obtenido ventajas y hemos podido actuar sin las típicas prisas, mimando más el sonido y la producción, e incluso preparando la edición en vinilo (que también necesita de meses de antelación) y demás logística para su publicación.”

Los Conciertos de Radio3 | Facebook

Has podido acudir a emisoras de radio, has tenido la oportunidad de hablar en diferentes medios digitales y escritos…
“Sí, en ese sentido ya os digo que me echa una mano enorme Maite Moreno, para todo el tema de prensa, y con la que a nivel personal también estoy encantado y feliz de que haya aparecido en mi camino. La verdad es que ha sido muy gratificante escuchar elogios de periodistas y medios musicales que yo he admirado siempre, y vivir experiencias como grabar “Los Conciertos de Radio 3”, entre otras. Por no hablar del mimo y el cariño con el que hacéis las cosas muchos de vosotros, valgan de ejemplo estas preguntas, donde se nota la documentación previa, el conocimiento pleno del álbum y la profesionalidad en general a la hora de hacer las entrevistas.”

Esto… se agradece la cortesía, de verdad. La revancha llega ahora con unas cuantas fechas cerradas, con algunas sorpresas como ya hemos dicho, e imaginamos que con muchas ganas de pisar los escenarios, nuevos lazos… ¿Hay expectativas en concretar algunas más?
“Sí, por supuesto, muchas fechas y salas se han caído por agenda o porque han tenido que reubicar conciertos que se habían pospuesto por el tema de la variante de ómicron en Navidad. La idea es una breve pausa en abril y volver de nuevo con fuerza en mayo y junio, y ya no parar hasta final de año. Si nada lo impide, visitaremos Palencia, Badajoz, Vigo, Málaga, Granada, Barcelona o Valladolid en breve.”

Es un trabajo sobresaliente, ya lo dijimos en su día y lo seguimos manteniendo, porque cada día descubres algo nuevo. Los metales y las voces, el soul latente, el ambiente honky tonk, el carnaval Mardi Grass, el aire fronterizo, las torres de Manhattan, los doce compases… Y como en cierta manera ya lo describimos en aquella ocasión, ¿cómo lo describirías tú?
“Me alegra mucho que lo describáis así, porque la idea es que tuviera todos esos elementos. Todo con un núcleo común de rock clásico y pinceladas góspel, pero con toques de swing, de cabaret, de folk, de americana, de Nueva Orleans, etc. A nivel de letras, intenta también hacer reflexionar, ser una imagen de nuestro tiempo, aunque reivindicando un sonido, una época y una forma de vivir, valorando la pureza del momento y no el maquillaje de la foto.”

Fotografía de Javier Jimeno https://www.javierjimeno.com/

Bastante gente habrá buceado por el océano binario tras o antes de escucharlo, pero, ¿qué tal si ahorramos a otros el trabajo?
“De alguna manera eso suele pasar, que un disco te descubre una discografía previa, y yo reconozco que soy un fanático de pillar a un grupo o artista por banda y “merendarme” toda su discografía de principio a fin y de forma cronológica, para intentar entender su evolución y su proceso de composición. En el caso de que alguien quiera hacer eso conmigo, tendría que buscar vídeos míos entre 2004 y 2009, en solitario con un toque más rumbero y con Petete & Trauma homenajeando el rock más urbano y patrio de Extremoduro, Rosendo o Platero y Tú. Luego tendría que pasar a “Haciendo Ruido” en 2009, un álbum que grabé en Oxford, Inglaterra, bajo mi apodo de entonces, Petete. Con ese álbum bajo el brazo llegué a Madrid en 2010 y monté un trío con otros dos grandes amigos, Álvaro Laguna y Dani Fernán, con los que me hermané bajo el nombre Los Tres en Raya a la manera de “La Mandrágora” de Sabina y Krahe, y con los que aprendí a girar por España y grabar en directo un álbum llamado “LIVErtad 8” en 2012. Posteriormente, tendría la bendita locura de montar una banda numerosa que, aunque comenzó como Petete & La Band, acabaría rebautizada como La Banda de Trapo por problemas legales, con los que grabé dos álbumes, “Rumbanouche ‘n’ Roll” en 2013) y dos años más tarde “Aswing son las cosas”, ambos una coctelera sónica desde la música balcánica al manouche más festivo, con sede en Granada para la ocasión. Por último, y de vuelta en Madrid tras varios países con la guitarra a cuestas, intenté irme a las antípodas de aquella energía festivalera y con Miguel Marcos en la producción grabé los álbumes “Los 30 Aullidos de Antonio Hernando” (2017), lleno de toques nocturnos, oscuros e introspectivos, y “El Viaje Infinito” (2019), influenciado por Vinicio Capossela y el folklore mediterráneo. Con ambos me reencontré a mí mismo y giré sin parar por España y Europa durante los tres años previos a la pandemia. En los meses de confinamiento, grabé un tributo casero de versiones a mis ídolos, “Entre Bleecker y Bourbon Street” (2020) y también rescaté el directo de presentación en Madrid a banda completa del álbum “Los 30 Aullidos”, que bauticé como “El Cabaret de Aulladores Licántropos”. Y a lo tonto y casi sin querer, hemos llegado a esta liturgia de rock y vinilos que salió el año pasado y de la que estoy tan satisfecho.”

Pff… has estado ocupado… Curiosamente, gracias a Tom Waits y otra serie de casualidades te conocimos con “Los 30 Aullidos de Antonio Hernando” que dicho sea de paso, recomendamos y guarda ciertas similitudes y diferencias con “La Liturgia Eléctrica”. ¿Es un proceso natural? ¿Una búsqueda acaso?
“Echando la vista atrás, y viendo la cantidad de estilos que he tocado y por los derroteros y barros por los que he transitado, casi parece raro visto desde fuera que todo haya salido de la misma pluma o guitarra. Pero la verdad es que “ese” era yo en ese momento, esa era la foto de mi percepción musical en aquel periodo, y dejaba el corazón con las mismas ganas bajo esa filosofía o sonido. En mi caso el proceso de búsqueda, que siempre ha estado ahí, ha sido natural. Nunca ha sido una persecución hacia el éxito, sino todo lo contrario, sabiendo que ciertas apuestas (como “Los 30 Aullidos” o “El Viaje Infinito”) podían estar destinadas, por estilo y letras, a un público mucho más minoritario. Pero en mi caso, siempre he sido de admirar a artistas, véase Bob Dylan, que han intentado reinventarse con cada disco y no acomodarse. Incluso poniéndoselo difícil a sí mismos, perdiendo parte de su público en esa búsqueda y proceso, probando en estilos o tesituras vocales en las que no han estado tan cómodos. Algo de eso hay en todo ello, y cómo no, también hace que por suerte haya escuchado muchísima música y muchísimos estilos diferentes, y haya tenido la curiosidad de investigar y componer en cada uno de ellos. Por alguna extraña razón, no he sido capaz de tirarme de cabeza en el rock más clásico hasta este último álbum, aunque con la confianza suficiente de todo este bagaje y aprendizaje previo, imagino.”

Es indudable que el rock es un infinito de guías, direcciones, escuelas y conexiones que podemos adivinar en “Elvis ha abandonado el Edificio” o en la sentimental «Como los demás», aunque hay once modelos donde elegir. ¿Han evolucionado las canciones a fuerza de pruebas y ensayos o tenías claros sus tratamientos?
“La verdad es que las ideas y el camino estaban bastante claros, aunque por supuesto ha habido mucho trabajo de pulir, perfeccionar, tachar y mejorar versos, puentes y estribillos. Soy muy, muy perfeccionista, capaz de pasar dos horas con una canción para cambiar simplemente un “en” por un “de” y cosas así. Al llegar al estudio con Miguel ya estaba todo prácticamente cerrado y allí directamente jugamos y disfrutamos viendo claro el mapa sonoro.”

Encontramos sarcasmo, encontramos delicadeza y agradecimiento en las letras. En este último punto y situada estratégicamente en el centro, “Meri Moon”, participante activa del disco…
“Meri Moon es el nombre artístico de María del Palacio, mi mujer, mi diseñadora, mi corista, mi road manager, mi media naranja, la madre de mi futuro hijo y, en resumen, mi compañera de vida y viaje. Por supuesto que siempre está presente en los versos donde hay guiños al amor (“Santos y Sicarios” o “Como los demás”), pero tenía claro que quería escribirle una canción que llevara su nombre, que fuera suya, única e intransferible, a la manera de “Suzanne” de Leonard Cohen o “Gloria” de Van Morrison. Meri tenía ese juego anglosajón de “Mary Moon”, muy al estilo de “Sweet Jane” de la Velvet o “Lady Jane” de los Stones, y dije, ¿por qué no? E intenté escribir la canción más bailable y festiva del disco en clave de rock and roll, que por suerte (y cómo no) es su estilo favorito.”

Por cierto, la imagen de portada es bastante ilustrativa también, y un buen reclamo. ¿Estaba ideada de antemano o surgió sin avisar?
“Cuando el disco se iba acercando cada vez más al resultado final, tenía claro que quería emular una portada similar al “Bringing It All Back Home” de Bob Dylan, donde aparece rodeado de vinilos, libros, hojas de periódico y demás cachivaches. En mi idea había también un bodegón es ese estilo (además tan representativo como ese álbum de Dylan, que era el primero en el que se había “electrificado”, como era mi caso). Así que Javier Jimeno Maté, con el que siempre trabajo para fotografía, clips y portadas, me inmortalizó en una imagen relajada en plan bluesman con mi guitarra eléctrica, más los vinilos de Neil Young, Dr. John, Bob Dylan y Tom Waits, los libros de Pessoa y Fante, las gafas de John Lennon y una foto de Meri en Nueva York. Todos ellos, de alguna manera, están en el contenido del disco. Meri finalmente hizo el diseño final y conseguimos aquello que habíamos estado buscando.”

Ya que hemos hablado de la música, hablemos de literatura, que en el álbum hay un buen trabajo en ese sentido, y tal vez “A la manera de Arturo Bandini” sea un gran exponente.
“La verdad es que, igual que uno se inspira en los discos para componer música, es inevitable bucear en la literatura para mejorar tu propia escritura. Siempre fui mucho del realismo sucio, en plan Bukowski, Carver, Foster Wallace o Welsh. Pero mi favorito siempre fue John Fante, por su forma de plasmar de forma tan ilustrativa a un antihéroe italiano en la Costa Oeste americana en plena Depresión económica. Su alter ego en las novelas (aparte de Henry Molise en los relatos cortos), era Arturo Bandini, un escritor sin éxito que busca incansablemente ser publicado y aceptado como guionista en Hollywood. Esa lucha constante y esa ilusión por conseguir vivir de su obra me parecía un símil perfecto también en la música, así que utilicé el personaje de Bandini para reflejar nuestra realidad en la carretera, en plan trovadores, con nuestras pequeñas victorias y nuestras innumerables y dignas derrotas.”

¿Tienes en estos momentos algún ejemplar en la mesilla de noche?
“Pues desde hace unos meses, que me hice el carné de las bibliotecas públicas de Madrid, estoy encantado, con uno o dos libros leídos a la semana (gracias también al precioso tiempo que dedico a la lectura en el transporte público). Estoy aprovechando para adquirir biografías musicales a las que les tenía muchas ganas, como “Testimony” de Robbie Robertson o “Led Zeppelin: Cuando los gigantes caminaban sobre la Tierra” de Mick Wall. También cosas de cómic y novela gráfica, como “Predicador” de Garth Ennis, “El Hijo Rojo” de Mark Millar o “Paracuellos” de Carlos Giménez. Ahora mismo me pillas con “Amanecer en Waterloo”, una biografía sobre los Kinks escrita por Manuel Recio e Iñaki García.”

Fotografía de Javier Jimeno https://www.javierjimeno.com/

Vaya, tenemos gustos parecidos entonces. “Perdido”, “Santos y Sicarios” o “La Noche Oscura” son canciones para comprender. ¿Provienen de este último periodo o tienen otros orígenes?
“Pues todas ellas fueron escritas antes de la pandemia, es más, todas las canciones del álbum a excepción de la citada “Como los demás” fueron concebidas antes. Pero es cierto que tras estos últimos tiempos tan extraños que nos ha tocado vivir, hay versos que podrían ser interpretados con otra segunda lectura, como “los muertos vivientes”, “las cuatro paredes del cuarto” o el propio germen sobre sentirse vulnerable por mucho que hayas aprendido previamente de “Perdido”. En su momento sentí algo de miedo por si el disco era tomado como un “disco pandémico”, pero creo que el hecho de que esos versos hayan sido escritos antes, les da una longevidad sana, ajenos a este momento histórico tan puntual. Porque siempre ha habido novelas distópicas como “1984” que han criticado el presente y el futuro, y siempre serán eternos sentimientos comunes como el amor, la sensación de pérdida, la devoción, las ganas de seguir luchando o la desilusión, que están repartidos por todo el álbum.”

El final es “El triunfo del Predicador”, otra historia con mucho fondo que también será el final de esta conversación. ¿Hay claridad tras la puerta?
“Hombre, yo me considero un tipo muy optimista y positivo, y sobre todo muy constante en cuanto a tenacidad y lucha. Así que sí, quiero pensar que efectivamente “hay claridad tras esa puerta”, y que todas las malas o duras experiencias nos hacen más fuertes y sabios. Cuando compuse “El triunfo del Predicador”, ya lo hice pensando en que sería la última del disco, de ahí el mensaje esperanzador y ese “despierta” mántrico que acaba en bucle, en plan góspel. Tengo muchos amigos que confían en que quizás en unos años viviremos una especie de “felices años veinte”, tras todas las restricciones y meses de miedo y aislamiento, aunque también es cierto que se decía que íbamos a salir fortalecidos y más solidarios, y sigo viendo egoísmo y desconfianza por las calles. Ojalá nos quedemos de esta experiencia, como decía Pau Donés, con la urgencia de vivir, con las ganas de sentirnos vivos, quitándonos ciertas telarañas de los ojos para centrarnos en lo importante. En lo que siempre ha estado, y no en lo efímero (lo dice alguien que ni tiene instalada en su móvil ni ordenador la aplicación de Spotify). Pero creo que sí, que vamos por el buen camino. Y si es con música, pues mucho mejor.

Gracias de nuevo, Antonio. Nos vemos en el camino.

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