Malatestta: “Malatestta” | GR76


Es posible que hayas visto el brillo de sus afiladas botas tejanas entre las sombras de los escenarios del lugar. Es posible que alguna de sus coloridas camisas hayan llamado tu atención entre juegos de luces, cambios de instrumentos o peticiones de ánimo al personal. Es posible que alguna de sus anteriores aventuras pasaran cuasi desapercibidas o pocas pistas tengas sobre ellas, aunque también podría ser que nuestros propios sentires nos traicionaran, que en botica de todo hay. Lo cierto es que el santurtziarra Mario Antolín, después de intentarlo en diferentes y diferenciadas formaciones como La Venta de Borja, Lacco o Ekintza vuelve a la carga con nuevo semblante, nuevo reto, nueva apuesta… ¿Más personal? ¿Más castiza? ¿Más fidedigna a su carácter bohemio…? Esas preguntas tienen una respuesta, o mejor dicho, dos o más. Evidentemente, la primera corresponde al propio Malatestta, que no es sino alias que el amigo Mario utiliza en esta reencarnación equidistante entre las cicatrices y las esperanzas, entre el pop y el rock. Las siguientes consideraciones, del púbico, de los medios amateurs o la prensa especializada, que visto cómo anda el panorama entre matemáticos y calculadores, interesados e indolentes o trasnochados y valientes…

Valiente fue Mario lanzando una campaña de Verkami que le pudiera proporcionar el capital necesario para grabar “Persiguiendo Sueños”, un paso al frente mostrando orgulloso la matrícula de la margen izquierda y la impronta de un amante de la naturaleza, la naturalidad y su círculo vital. Un tío echao pa’lante, sin costuras ni dobleces, o al menos esa es la impresión que nos causa cuando cruzamos dos abrazos, alguna sonrisa o cuatro palabras sobre cuestiones filosóficas, sentimientos, errores, placeres y un poquito de rockandrol, que viene a ser la síntesis de lo anterior. A fin de cuentas, el rockandroll es una alianza que llevamos en el dedo corazón en forma de calavera u otra efigie que nos represente, y este tío tiene sus dedos sellados de rockandroll. Tampoco escabulle cualquier otra disciplina, pues en su brújula el norte cambia de situación en función de las momentáneas apetencias, y el aspecto gramatical tiene, en cada una de las once canciones aquí plasmadas, un papel fundamental. Podríamos decir que Malatestta se destapa como un equilibrista del análisis, un artesano de la dialéctica o un crítico ambulante que lleva anotadas en sus alforjas experiencias varias que le han servido para continuar el camino iniciado en una desembocadura del Nervión que le surte de sueños y le abre los ojos.

Le condiciona como para imaginar los confines de un horizonte marcado por una línea horizontal a veces tornasolada, en ocasiones escondida tras espesas galernas del Cantábrico. Límites que sugestionan, fronteras que algún día atravesará, pues le presiona la idea de indagar allende los mares, rondar calles o avenidas de “New York” o “Londres”, recorrer inspiradores parques lusitanos (“Aunque supiera tu Nombre”) donde brotan las ideas mientras absorbe las ricas fragancias de la ciudad de la luz o perseguir horas de sol (“Un Invierno en Sevilla”) cuando la climatología no es demasiado benigna en su habitual madriguera. Así es Mario. Un tipo inquieto, un tipo visceral con tantos callos en el alma como en unas manos utilizadas a diario en su intensa labor profesional, con un expediente donde no solo hay idas y vueltas, maletas, reveses o trincheras; hay encuentros, hay fortuna, hay felicidad. Hay gente que responde a la llamada y corresponde con la misma cortesía con la que ha sido tratada, hay unos cuantos colegas de la escena bizkaina como Iñigo I, Iñaki Setién y Félix Landa que le han ayudado con las guitarras eléctricas, José Luis Arribas con el bajo, Luis Causo con el piano, Carmelo Gómez con el saxofón, Patxi Gómez con la batería o Edorta Arostegi, Nerea Alonso, Ismael Merino, Virginia Fernández y Pit Idoiaga con las voces, aparte de una colaboración especial en una canción no menos especial. La canción, “Pelones”, un mensaje de apoyo para esos pequeños héroes que luchan diariamente con la adversidad y con los agresivos tratamientos de quimioterapia. La colaboración, su hija Garazi y su voz adolescente, su voz angelical. ¿Buscas referencias? Busca en el interior del disco, busca en sus estrofas al margen de envolturas sonoras y puede que encuentres la banda sonora idónea a las “Tardes de Domingo”, puede que el subconsciente te envíe junto a alguna “Leyenda” o puede que “Mi Color Favorito” te ayude a descubrir el tuyo. Ahora, no encontrarás “Palabras Vacías”, escucharás palabras de aliento.

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