Ha fallecido Boni, guitarrista y vocalista de Barricada | GR76


Malas, muy malas noticias para el mudo del rock’n’roll. Una extraña sensación de dolor y tristeza recorre nuestros corazones al conocer el fallecimiento de Boni, guitarrista y uno de los miembros fundadores de los pamploneses Barricada, quien padecía un cáncer de laringe desde hacía tres años. Cuando surgen noticias de este calado, uno procura mantener la cabeza fría antes de cometer alguna temeridad, pero las informaciones parecen verídicas, y hasta Enrique Villarreal ‘El Drogas’, compañero de fatigas durante muchos años en la banda de La Txantrea ha compartido su dolor a través de las redes sociales. La reciente historia del rock hispano no sería la misma sin Barricada. Barricada fueron, son y serán uno de los estandartes no solo por su trascendencia musical, sino por su involucración social gracias a las letras de sus canciones, y sin duda alguna contribuyeron a que multitud de jóvenes apreciáramos el rock’n’roll, precisamente desde “Esto es una noche de rock’n’roll”, el primer pelotazo de la banda publicado en 1983.

Vinieron más, muchos más. Vinieron himnos generacionales, interminables giras por aquí y por allí y llegó un problemático y desafortunado final para Barricada. Cada uno comenzó una historia en solitario, y tras dimes y diretes, las cosas parecieron volver a su cauce después de un encuentro puntual en el backstage del concierto despedida de Rosendo. “Réquiem por el mundo” se llamaba su última aportación y el mundo va a tener que oficiar un réquiem por la pérdida de Javier Hernández, su verdadero nombre. Muy triste, de verdad. Estamos desanimados, confundidos y profundamente consternados por el fatal desenlace, y no podemos sino transmitir nuestras condolencias a familiares y allegados. ‘El Drogas’ lo expresa mejor que nosotros: «Hay días que solo pesan. Demasiado. No se les puede llamar. No tienen nombre. Hasta las lágrimas, en esos días, son de pesada púrpura y aliento momificado que entierra memorias que no quieren ser recordadas. Ni los ojos, así, de esa guisa pueden buscar ya la complicidad en otra mirada o dedos tropezando con cuerdas que ya evitan todos los sonidos. Solo pesan, esos días. Como el último escalón ya pisado. Como la última voz rota en la garganta. Y tú que aquí estás, Isabel, nos des luz porque quedas en todos los rincones».

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s