The Chefs: “Heated & Treated” | GR76


Nuestra inmediata sensación, una vez Dan Baird anunciara su retirada de los escenarios, fue una gran desolación convertida más tarde, cuando con tranquilidad comprendimos su decisión, en un espontáneo ¡qué coño, se lo ha ganado el tío! Porque sus callosas manos reflejan que es un currante y su mordaz sonrisa demuestra su nobleza y carismática personalidad gracias a las que ha conseguido un buen puñado de amigos en los cuatro puntos cardinales, el respeto de muchos compañeros y una pléyade de fieles around the world, algo, por otra parte, al alcance de pocos mortales. Además, deberíamos tener en cuenta que estos últimos años ha estado peleando cara a cara con una maldita leucemia que afortunadamente se fue con el rabo entre las piernas, y ese forcejeo llega a agotar, aumentando con ello el compromiso con quien tragó saliva durante ese tiempo de tratamiento y recuperación. De primera mano supimos que había llegado la hora de saldar una deuda moral con su compañera, su sostén, su pareja, su esposa. Por lo tanto, silencio y apoyo total. Ahora, conociendo un poco su carácter, su hiperactividad, su inconformismo y que por supuesto, se refería al hecho de viajar y actuar, pocos meses transcurrirían para tener noticias suyas, y hete aquí con buenas nuevas sobre el caballero de la eterna “Crooked Smile”.

Siete meses después aparecía el feliz retorno de Dan Baird. Siete meses después, y coincidiendo con la celebración yanquee del 4 de julio, nacía un nuevo proyecto en su dilatada carrera. Siete meses después, tras varias coaliciones y otras tantas grabaciones en solitario, se unía a un viejo colega como Stan Lynch, reputado baterista, productor y miembro fundador de los Heartbreakers de Tom Petty. Siete meses después debuta el dueto The Chefs con el correspondiente estreno “Heated & Treated”, un nuevo episodio con insólito proceder, puesto que, aun manteniendo su inconfundible sello, la fórmula instrumental deriva peculiar y asombrosa, amén de estar grabado en su totalidad por los dos. El señor Linch se encarga de las percusiones mientras el señor Baird se ocupa de las cuerdas, así que podemos hablar de una rara avis en su concepción y presentación. Sin embargo, y a pesar de la fórmula utilizada, su firma sigue presente en las once canciones que componen el disco distinguiendo su carcomida Teleca en los lances más atrevidos o en los más melancólicos. Tal vez se podría echar de menos de cuando en cuando envites guitarreros más efusivos, pero este hombre anda sobrado de donaire y sabiduría para llegar a los corazones.

Por ejemplo, “High Fever Dreamin’” es un escalofrío que recorre cuerpo y mente en su totalidad, un sensual arquetipo en su trayectoria y en su entramado melódico desprovisto, eso sí, de su personal lirismo entre el desparpajo y la introspección. Este es un nuevo desafío. Es una nueva colección de historias que podría tener demasiadas historias por contar, un nuevo concepto y un riesgo en los tiempos que corren, pero este tío no es un ingenuo. Conoce los entresijos del rock and roll y sabe lo que dice y cómo lo dice (aunque no lo diga) en la obertura “Hippy Surf Party”, lo mantiene en el ritmo caribeño “Clint”, lo defiende con ternura en “Night Drivin’” y con ímpetu lo reclama en “Keep Calm”, resultando sencillo imaginar la coherencia de un hombre arriesgado, un hombre comprometido con su labor. Desde sus tiempos mozos con los satélites ha podido y sabido explotar su garganta para hacer verosímiles sus canciones de amores, frustraciones, voluntades, anuencias y recados sin apenas remilgos ni fisuras, y nos regala ahora un disco en el que pone la música para que nosotros imaginemos nuestras propias fantasías en cada una de ellas. ¿Cuántos significados podría tener “Hurricane”? ¿Cuántas indumentarias podría vestir “Obligatory Chase Scene”? ¿Escenas o entornos para “Downtown”? Las posibilidades son tan infinitas como la imaginación, un buen ejercicio para activar las neuronas pensando en los comunes patrones de “Close Call”, el dominante amparo de “66” o la imaginaria despedida “My Babe’s On Weed”, el latente espíritu un tipo prudente. Un tipo cuerdo e independiente. El señor Dan Baird.

 

 

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