minientrada Doce horas y una docena de bandas en la novena edición de WOP Festival. GR76


Si el cometido de la fundación The Walk On Project tiene suficientes argumentos como para prestarle atención, una nueva celebración de su ejercicio fetiche es, aparte de una inmensa alegría, una inmejorable oportunidad para contribuir mientras los corazones laten al ritmo de rock’n’roll. Desde nuestro punto de vista el WOP Festival es algo más que un certamen musical. Indudablemente es la piedra angular de una iniciativa nacida con la sana intención de potenciar la conciencia social colaborando, divulgando y financiando proyectos de investigación para terapias curativas de enfermedades neurodegenerativas y es el semillero de varias actividades concebidas bajo la misma premisa, como expediciones de montañismo, una participación en la Vendée Globe (vuelta al mundo sin escalas en velero), ocasionales jornadas musicales a lo largo del año bajo el nombre de WOP Special Nights o la célebre y jovial estropatada en la ría bilbaína o en Pamplona. Todo surgido de la necesidad. Todo proyectado en la misma dirección y con objetivo común, intentando sensibilizar a la sociedad con llamativas propuestas como esta que nos ocupa, el WOP Festival. En la retina ocho ediciones en las que hemos podido disfrutar con una buena variedad de géneros y naturalezas, nombres de gente talludita, bandas noveles y forjadas formaciones, así como un buen número de ubicaciones que han albergado el festival, desde Durango (donde comenzara este camino con el Duranwop) hasta salas o recintos de Bilbao. Por diversas razones aquella experiencia fue gratificante, inspiradora y hasta fortalecedora a título personal, y al cabo de los años recordamos con gran añoranza ese último de septiembre y primero de octubre. Recordamos con ternura las personas, recordamos con nostalgia los minutos y recordamos con intensidad los momentos. Al final, reuniones de esta índole van cuajando, y en la mente almacenas fotogramas que irremediablemente asocias a la gente que te ha insuflado alegría e impulso a lo largo de la vida, y esa es precisamente la enorme virtud de esta convocatoria: la fraternidad.

Podríamos decir que la celebración del festival nunca ha contado con fechas establecidas o como ya hemos apuntado con recinto fijo, y esa alternancia en ambos casos podría ser una de sus características más reseñables. Este año el Urban Hall del Palacio Euskalduna vuelve a ser sede del evento, abriendo sus puertas el sábado 23 de noviembre a partir del mediodía hasta la medianoche, siendo esa la gran novedad de la novena edición: una docena de bandas para las doce horas de duración. Quizás sea, aparte de los propios participantes y el buen ambiente que seguramente impere durante el tinglao, el mayor aliciente para acercarse al Euskalduna, ya que la horquilla horaria posibilita la visita de jóvenes, mayores y pequeños, mientras la amplia oferta musical allana el camino a los simpatizantes que tienen a su disposición varias líneas y cercanas paradas de autobuses, así como próximos estaciones de tranvía o metro, lo cual es otro as en la manga. El planteamiento, sencillo y familiar. Su diseño, cercano y natural. De alguna manera es, al margen de consideraciones sobre formatos o producciones, la seña de identidad del festival y el carácter que Mentxu Mendieta y Mikel Rentería (motores de la idea) han intentado transmitir desde los primeros pasos al extenso número de colaboradores de la fundación e insuflado a los asistentes y oficiantes durante estos años. La semana pasada el propio Mikel presentaba las canciones de “Vida”, el último elepé de Mikel Renteria & The Walk On Project Band donde comparte las vivencias, los apuros y los sueños de esta dura travesía. Ese acto tuvo lugar en un comprimido fnac Bilbao. ¿Una revelación sobre el futuro más inmediato? Esperemos que así sea, pues la distribución de talleres, actividades e hinchables para los peques, las obligadas zonas de descanso, los necesarios puntos gastronómicos y las imprescindibles actuaciones de William Gutiérrez, Santiago Delgado y Los Runaway Lovers, Taberna Ibiltaria, Basurita, Moonshakers, The Kleejoss Band, El Deseo del Doctor, Gari, Zea Mays, The Fakeband, El Inquilino Comunista y Los Deltonos componen la jornada vespertina-nocturna-sabatina. Todavía tienes oportunidad de adquirir entradas en las redes de Kutxabank y del Palacio Euskalduna, en walkonproject.org o en Power Records a un precio de 24€ (gastos de gestión incluidos) y 5€ los menores de doce años. El rock‘n’roll es un extraordinario punto de encuentro, los encuentros refuerzan el espíritu y de alguna manera el espíritu marca nuestro camino. The Walk On Project, el camino se hace al andar.

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