minientrada Los Brazos emprenden nueva aventura en un entregado Kafe Antzokia. GR76


32697992_1741514609248872_981495920870817792_oNueva presentación de disco en un apretado Kafe Antzokia por parte del trío Los Brazos, pues la puesta de largo de “Gas”, un álbum que les ha proporcionado más satisfacciones que congojas, gozó de mismo tratamiento en el mismo escenario. Seguramente en esta oportunidad habría más de un repetidor, aunque siempre contaremos con algún apasionado novicio ante semejante gentío: “Me habían recomendado a estos tíos a los que no controlaba más allá de lo que podía haber oído sobre ellos, sobre su actitud encima del escenario y sobre su compacto rock n’ roll. Bueno, había visto algún video y venía simplemente a comprobar… ¡¡Fíjate que sudada llevo…!!” Puede que sean las palabras que mejor definan la (primera) experiencia frente a estos tíos, puede que sean parecidas sensaciones compartidas en Cádiz, Ibiza, Vigo o Tarragona, o puede que simplemente sean las razones por las que poco a poco los chicos van consiguiendo más incondicionales. También puede ser el mejor resumen de un concierto de Los Brazos, en este caso ofrecido por un buen amigo, eufórico y extenuado a quien más tarde vimos orgulloso y entusiasmado con una camiseta de la banda y un ejemplar firmado de “Live” como si del anillo del poder se tratara. Sonrisas, rock n’ roll, tesoros, imágenes, lágrimas y abrazos.

La noche cuanto menos prometía, y mediada la tarde decidimos acercarnos al viejo teatro para intentar meter el morro en la prueba de sonido y desear suerte a Kokino, Txemi y William en la conveniente visita de cortesía. Pudimos cruzar el umbral sin mayores problemas y la impresión de una sala desierta despierta el apetito por sentir más tarde el abrigo de un recinto en estado de ebullición. Contrastes. Extremos. Reflexiones. Unos pintxos, unos tragos, y vuelta al Antzoki, donde nos esperaban buenos minutos de turgente rock n’ roll. Y digo minutos porque el tiránico reloj que otras veces se comporta remolón esa noche terció cual suspiro, ya que entre la violenta obertura “Have Mercy” hasta el coral final “Not My Kind” la velada mantuvo un frenético ritmo seguido perfectamente por un auditorio que no vaciló un instante en secundar los fuertes arreones que provenían del escenario, una de las virtudes que, aparte de su aptitud musical, adornan al trío: su dinamismo y la energía que constantemente transmiten. Ahora hostigamos desde el frente o retrocedemos unos metros para soliviantar al personal desde el feudo medular, ora desciendo cinco escalones y me camuflo entre la peña, ahora vuelvo a solicitar la comicidad, los coros y los brazos en alto, salto, enloquezco o suplico de rodillas, tiro de micrófono o canto a pleno pulmón un sentido blues (estremecedor el trance de “Tales”). Después bailamos con todos un genuino rock n’ roll (“Say My Name”), nos inclinamos por la compostura del swing (“The Reason”, “Rose Tree”), volamos entre nubes de algodón (“What Should I’ve Done”) o aterrizamos en tierra con la celeridad de cadencias boogie (“Boogie”); sometemos con infalibles ritmos (llámense “Black Sheep”, “Juice” o “Randall”) o asistidos con Saúl Santolaria y Rafa Gutiérrez abordamos uno de esos momentos donde se encoge el corazón: “Magic”. Un título sintomático, un título especial para una canción que es algo más que una simple canción, pues no deberíamos olvidar que sus derechos están íntegramente cedidos a la investigación del cáncer infantil, así que ya la estás buscando en YouTube, Spotify o en su página web. Ya vemos que no todo es algarabía, no obstante el desarrollo del concierto, aun sabiendo que no hemos seguido su orden para glosar este texto, prosigue con los mandamientos que estos tíos un día decidieron practicar, y en un bis enloquecedor precedido de la distinguida “Up Around The Bend” (no hace falta mencionar sus autores) echan la vista atrás con “Where To Go” y “The Rain”, dos polos opuestos que se atraen y atraen a una concurrencia que percibía que el fatídico minuto final estaba a punto de caramelo. Como ya ha quedado reflejado, ese epílogo llegaría con el “lololololo… lololololo… lololololo…” general donde se veía gente subida a hombros, se escuchaban gritos de agradecimiento, se apreciaba la condensación generada y se percibía el mutuo cariño entre los anfitriones, Kokino Chamorro, Txemi Gándara y William Gutiérrez y los convidados. La recepción, en Kafe Antzokia. El motivo, “Live” de Los Brazos.

Rafa Robledo

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s