minientrada Izar & Star. Persiguiendo un sueño, aprendiendo a volar. GravelRoad76


Kafe Antzokia, Bilbao, 26 de noviembre de 2017

24294218_1563448633722138_5089106501972322645_nA pesar de que todos los fallecimientos que está sufriendo el mundo rockanrolero en los últimos años son dolorosos, podríamos decir que dos de ellos significan personalmente algo más que la pérdida de una vida. Van más allá, porque consideramos (sin que ellos tuvieran conocimiento de ello, por supuesto) a Chris Cornell o Tom Petty unos buenos amigos que nos han echado un cable, nos han ayudado en los malos momentos y nos han animado en los buenos con sus cánticos, sus palabras, sus melodías o sus propuestas, aparte de haber mantenido siempre firme la ilusión por poder estar frente a frente. Otro sueño se esfuma, y con él se presentaban sendas oportunidades para rendirles un merecido homenaje y realizar respetuosos obituarios. No ha podido ser. La musa no se ha presentado. Casos especiales necesitarían una narrativa acorde y cualquiera de estas dos adversidades requieren tratamiento equivalente, por lo que olvidamos las consideraciones, cedemos paso a quienes saben elaborar tales homenajes y nos amparamos al abrigo de Izar & Star, que este pasado domingo rendía tributo en Kafe Antzokia al de Florida. Este es uno de los mayores placeres que el ciclo ideado siete años atrás por Jerry Corral concede. Apreciar el cariño, el respeto y la admiración por el rock ‘n’ roll y a algunos de sus iconos que están presentes en nuestros corazones por parte de otros emblemas de la escena local. Sentir, disfrutar, evocar, recordar… Para la ocasión, William Gutiérrez, Frank, Last Fair Deal y The Fakeband.

William fue el primero en aparecer sobre el escenario y tras verle en repetidas ocasiones en esa faceta más íntima podemos asegurar que esta aparición fue tal vez un poco más sentida, no en vano es fan confeso del caballero. Cordial y expresivo como en él es frecuente, comenzó de manera excepcional con la canción óptima para ello: “Into The Great Wide Open”, logrando la primera muestra de gratitud y reconocimiento del personal reunido. 24255092_1563448780388790_941153053302217961_oEn diciembre de 2014 ya había participado con Los Brazos en otra velada del ciclo repasando el cancionero de Petty y los rompecorazones, pero en esta ocasión problemas de agendas de sus compinches imposibilitaban su presencia, así que con la ayuda de la acústica, una armónica y la colaboración de un público entregado desde el primer minuto sorprendió gratamente eligiendo perlas como “Angel Dream” o “Wildflowers”. Más tarde pudimos charlar unos minutos con William y nos confesó que se alegró de ver a tanta gente a las siete y media (hora poco común para estos acontecimientos, pero necesaria visto el día), ya que se temía que podría estar solo. Solo estabas, que le respondimos entre risas. Tras el emotivo comienzo, turno para el cuarteto donostiarra Frank que para la ocasión se presentaba como quinteto gracias a la colaboración de Imanol Supersweet (las colaboraciones fueron tónica habitual) luciendo Rickenbacker al más puro estilo “Damn The Torpedoes”, imagen elegida como reclamo para la reunión. Una intervención donde el registro vocal de Sara ofreció diferentes enfoques al timbre melancólico de Petty mientras las siluetas de sus compañeros aparecían entre la penumbra y la saturación de la iluminación utilizada, aunque la luz la pusieron ellos al seleccionar simbólicos himnos como “Learning To Fly”, “I Won’t Back Down” o un extraordinario golpe directo a la línea de flotación como “Free Fallin’”. Ambiente festivo, contexto jubiloso y una considerada ceremonia.

24254941_1563448913722110_6465713983701240081_oNuestra particular ceremonia venía de la mano de Last Fair Deal, trío en constante progresión que nos tiene cuasi abducidos con su incuestionable calidad musical. Capitaneados por la contagiosa cadencia de Virginia en el prólogo de una crepuscular “Breakdown” y guiados por una inmaculada guitarra y un bajo celestial nos percatamos que no estaban allí sólo para representar un papel. Estaban por convicción, por honestidad. Estaban para presentar sus respetos y rendir pleitesía junto a un buen amigo como Gaizka (Audience) a un hombre perseverante, delicado y robusto como Tom Petty y descifrar los secretos que esconden primeras composiciones como “Hometown Blues”, unirse de nuevo al hiperactivo William en “Makin’ Some Noise” o acordarse del malogrado Malcolm Young en la estupenda revisión de “Anything That’s Rock’n’Roll”, logrando levantar al público de sus asientos. Una licencia, pues no había asientos, sin embargo podemos certificar que la asistencia vibró con ese perfil más canalla, más variante y menos complaciente. El sello personal de Virginia, Iker y Gonzalo. Autoridad. Faltaba la guinda al pastel. Faltaba The Fakeband. Faltaba la nostalgia que imprimen sus armonías vocales, la sencillez, la fortaleza y la energía que son capaces de generar en directo, y faltaba “Refugee”, uno de sus títulos más axiomáticos que uno sospechaba estaba destinado a los getxotarras, como así fue. 24131862_1563449030388765_3051994104123831103_oTremenda canción y espectacular inicio demostrando carácter, subiendo la temperatura hasta cotas imprevistas gracias al selecto repertorio seleccionado (“Walls”, “Listen To Her Heart”, “Into The Great Wide Open”, “The Waiting”) y obteniendo el éxtasis en bastantes fases de un concurso donde sería difícil destacar a uno de ellos, porque rayaron el sobresaliente alternando voz principal, ejecutando decididos solos de guitarra, marcando perfectamente los tiempos y contando con la colaboración fundamental (otra más) de Alex Blasco en los teclados. Para el anecdotario de la velada quedan las versiones acústica y eléctrica de “Into The Great Wide Open”, un bendito fallo de comunicación que nos regaló el destino. Un regalo como “American Girl”, la despedida del debut homónimo que sirvió para que The Fakeband y de nuevo William hicieran lo propio en un homenaje que nos mostró a la perfección las inquietudes musicales de Thomas Earl Petty. ¿Faltaban algunas? Posiblemente, pero habríamos necesitado diez horas para ello. Lo que es indiscutible es que no sobraba ninguna. No sobra Izar & Star.

Rafa Robledo

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