minientrada The Kleejoss Band: Inception. GR76


Siguiendo el ritmo productivo que les caracteriza desde sus inicios, los maños The Kleejoss Band vuelven a sorprender con su cuarto trabajo en cuatro años, con lo cual podríamos extraer otras tantas conclusiones. Una, es una formación relativamente joven. Dos, como ya hemos comentado atesoran gran capacidad creativa, lo cual hoy en día deberíamos calificarlo cuanto menos como encomiable. Tres, el punto de la discordia: el público. En este sentido podríamos hablar de un alto grado de satisfacción, porque no deja de ser estimulante comprobar cómo hay gente que mantiene intacta su fe, sus sueños y objetivos que consecuentemente nos conducen al cuarto punto, que no es otro que su amplitud de miras a la hora de fabricar canciones, pues utilizan, aunque pudiera haber algún rasgo inconfundible, variados elementos en su laboratorio particular de sentimientos y emociones, sabiendo combinar la ternura con la rabia, la euforia con la nostalgia, la calma con la pasión o el dolor con la alegría. En una palabra, “Inception”.

21231231_1650314965039655_5778923994891898406_n1Tras el notable “River Sound Unleashed” debían idear otro catálogo de historias que continuara su estela, y entre ensayos, viajes, labores y actuaciones los chicos hipnotizarán a sus viejos seguidores (llegarán nuevos) con otra obra de gran equilibrio e ingenio. Ordenando sus principios, afianzando horizontes, renovando su ideario. “Switch The Lights On” es el vivo ejemplo de ello. Una canción que atrae con una solitaria guitarra, la solícita voz y un ritmo percusivo crepuscular que hostiga junto a guitarras incandescentes. ¿Una declaración de intenciones? ¿Un recuerdo a décadas pasadas? Tras la bienvenida “Son Of A Bicth” demuestra que estamos ante unos tipos inquietos no sólo en el aspecto musical, ya que están dispuestos a evangelizar a sus devotos a base de mensajes en ocasiones directos, encriptados en otras, y sobre todo con relucientes guitarras oriundas de áridos entornos aragoneses, respetuosas con postulados de añorados conjuntos como Tishamingo o Hazy Malaze y admiradoras de emblemas como el viejo Young o el respetado Andrew Wood. Tal como nos explicaron cuando iban a entrar en el estudio las tareas de composición son básicamente cosa de Luis Kleiser y Joss Mayoral, pero las aportaciones de Coco Kin y Guille Mata se antojan cuasi fundamentales en la explosión de una banda que tiene cerradas ya unas cuantas fechas para la presentación del disco, lo cual no deja de ser una excelente noticia.

22221703_1684429351628216_6941335679936657637_n1Y como en esa charla el propio Luis nos adelantara y el señor Zimmerman tiempo atrás firmara, los tiempos están cambiando, así que los singles promocionales y todas esas reliquias del reciente pasado quedan relegadas a un segundo plano, centrando todo el ímpetu en la confección de un disco compacto capitaneado por Rafa Domínguez en funciones de producción. Evidentemente ha de haber un emisor y un receptor para que esto llegue a buen puerto, pero si el origen ofrece buenas vibraciones el desenlace debería ser feliz. ¿La conclusión? The Kleejoss Band, amigos. Una banda que no deja de crecer en el amplio sentido de la palabra, experimenta con nuevas fórmulas en “Meet My Heroes” (a los que nunca olvida, dicho sea de paso, como en “Worn Out And Jaded”), sentencia y demanda atención en la odisea homónima, sondea los intrincados vericuetos del rock&roll (“Shoulder Of Giants”) o sobrecoge con la exquisitez de dulces armonías como “Mulberry Trees”, una de esas canciones que gravita en la nostalgia, encoge el alma y fácilmente conseguirá el efecto escalofriante gracias al tenue slide y la llamada a la fraternidad. Otra inmejorable muestra para zanjar cualquier polémica (si la hubiera) sobre su calidad, como lo es “Farewell Lone Wolf”, la emocionante despedida del álbum que no es sino un llamamiento a la felicidad, un reclamo perfecto para que levites y corees sin remilgos el contagioso “Nah nah nah…” y vuelvas a reproducir de nuevo el disco, o para que te acerques a alguno de los shows que tienen programados. Tal vez nos equivoquemos, tal vez no, quizás nos movamos por percepciones un tanto singulares o puede que de cuando en cuando nos conmueva la sencillez de una brillante estrofa. Por eso amamos el rock&roll. Por eso recomendamos “Inception”.

Rafa Robledo

“Inception”

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