In memory of Eddie Harsch | GR76


“Con todo el dolor de nuestro corazón hoy nos despedimos de nuestro querido amigo Eddie Harsch. Eddie fue un músico brillante con un gran corazón. Debemos recordarle por su música, por su gran sentido del humor y por su visión positiva de la vida. Os queremos pedir a todos respeto a la privacidad de su familia. Rindámosle tributo celebrando su contribución musical al mundo, mostrándole nuestro cariño y rezando tanto por él como por su familia. Nuestros corazones siempre permanecerán con nuestro hermano musical”.

Estas eran las palabras que su amigo Rich Robinson compartió en las redes sociales cuando fue conocida la fatal noticia de su fallecimiento, y posteriormente todas las personas que eran preguntadas sobre Eddie Harsch respondían de manera similar. Un gran tipo. Un tipo peculiar. Un buen amigo. Un bohemio de ajado aspecto siempre atrincherado en su tramoya de marfiles y teclados, siempre inmerso en su universo de armonías y sinfonías defendiendo su señorío sin extravagancias y discreción. Un personaje que contribuyó especialmente en la trayectoria musical de The Black Crowes, fundamental para comprender la grandeza de una formación a la que llega tras recibir una inesperada oferta difícil de rechazar. Los hermanos Robinson, aconsejados por Chuck Leavell, quien registró los teclados en su deslumbrante debut dos años atrás, se ponen en contacto con él y le emplazan a una audición. Previos escarceos junto a Muddy Waters acababa de grabar con Albert Collins “Iceman”, y anteriormente, en los ochenta recorrió carreteras con sus artilugios en la banda del armonicista James Cotton, aunque su primera aventura musical fue una especie de banda tributo a Emerson, Lake & Palmer llamada PHD. Tras varias pruebas esta parecía la gran recompensa que la música le concedía, una oportunidad que debía aprovechar.

No lo duda, reserva un billete de ida a Atlanta desde su Toronto natal y se reúne con los muchachos en una sesión de video preparatoria de su próximo trabajo. Una banda emergente, una banda joven y madura a la vez, una banda de gran potencial y notable porvenir se interesaba por un caballero curtido como él. Una banda arrogante, emocionante, desafiante, suficiente, increíble, asombrosa: The Black Crowes. En un primer momento la comunicación no parecía ser muy fluida, más bien distante, pero un incidente nocturno vivido junto a Johnny Colt parece ser suficiente como para ser reclutado en la formación. Ya está dentro. Ya es un nuevo cuervo. “The Southern Harmony And Musical Companion” es el estreno no sólo de Eddie Harsch, sino de otro joven y prometedor músico como Marc Ford, y las imágenes que ilustran el disco permiten percibir el carácter del señor Harsch. Los muchachos reciben en su portada a un satisfecho nuevo integrante, Marc Ford, mientras en la contraportada del vinilo asomaba en segunda fila, como si la cosa no fuera con él, el sexto hombre imprescindible para alcanzar los espacios, trascendental para hallar los desarrollos. Un tipo participativo con un background de grandísimo nivel dispuesto a contribuir con su conocimiento musical en beneficio del grupo. Y a fe que lo consiguió. Su bautismo es uno de esos volúmenes que no envejece a pesar de los años y permanece joven, actual, una especie de oasis espiritual en un desierto material. Académico, voraz, sobrio, excesivo. Un trabajo único que debe ser tratado como tal, como deberían ser tratados los otros tratados (valga la redundancia) musicales que firma junto a los cuervos hasta el año en el que lamentablemente se disuelve la banda por primera vez (volverían unos años más tarde con Adam MacDougall en los teclados, pero eso ya es otra historia). Paralelamente a su etapa con los georgianos graba con Thee Hypnotics “The Very Crystal Speed Machine”, cambia los teclados por el bajo con Detroit Cobras en “Life, Love And Leaving”, reúne a viejos camaradas en Bulldog facturando un disco homónimo, se une a Rich Robinson en “Paper” o colabora con bandas de Canadá como Mighty Duck Blues Band.

Había recorrido el planeta mostrando la ternura del Hammond, compartiendo el romanticismo del Wurlitzer, entonando melodías que divinas manaban de cualquiera de sus órganos y precisaba descanso. No sólo físico, mental también. Decide mantener la distancia, cobijarse al calor del hogar rodeado de sus seres queridos y permanecer en ese segundo plano que le caracterizaba. Años sufridos, periodos melancólicos, tormentos y recuerdos. El subconsciente de un ser ambulante en una superficie acotada castigaba su mente y el retiro le esclavizaba; la conciencia reclamaba reflexión y su alma necesitaba acción. Transcurrido un tiempo recibe de nuevo otra llamada providencial, recordando aquella que le hizo volar de Ontario a Georgia y le permitió graznar con los cuervos. Épocas diferentes, parejas circunstancias, similares peticiones. ¿Otro golpe de suerte? The Magpie Salute es un nuevo aliciente. El reencuentro con antiguos compañeros, amigos y artesanos como Marc Ford, Rich Robinson y Sven Pipien al que se suman Joe Magistro, Matt Slocum, Adrien Reju y Katrine Ottosen devuelve la sonrisa a un Eddie Harsch quelogra ver la luz al final de un túnel. La siente, la percibe, la acaricia al igual que las teclas del Hammond, el Wurlitzer, pianos, pianolas y todo vuelve a su ser, las sesiones de ensayo funcionan, perdura la conexión y el 19 de enero de 2017 sería la fecha elegida para volver a pisar un escenario, concretamente el neoyorkino The Gramercy Theatre. Ese día los allí presentes echaron de menos a Eddie Harsch. Ese día el espíritu de Eddie Harsch estuvo presente. Su corazón latió libre, su alma partió y su música permanece.

Neal Casal quiso compartir con GravelRoad76 unas palabras:

“Ed era un músico increíble, ahora mismo estamos viviendo días muy tristes. Podría decir que soy un afortunado por haber actuado juntos y compartido grandes momentos. Era un tío muy sociable, y recuerdo que al final de una gira de The Black Crowes me regaló un diccionario. Podría parecer una anécdota insignificante, pero tiene un gran valor para mí. Aún está en el escritorio de casa. Siempre estará presente.»

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