minientrada Crónica The Love Me Nots, descarga de garage y actitud punk. GR76


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The New York Dolls, The Bellrays, The Jim Jones Revue, Supersukers, The Lords of Altamont, Jello Biafra, Iggy Pop…. Esos son algunos de los nombres que Love Me Notes te dicen cuando les preguntas con quienes han compartido escenario en estos últimos años. Solamente por estos antecedentes una ya se siente atraída por la posibilidad de verlos en directo, aunque apenas conozca uno de sus cinco discos.

Era domingo y muchos estábamos cansados, pero aún así nos fuimos hasta Cangas con la idea de disfrutar por primera vez de la vista de esta banda procedente de Arizona. Ellos unos días antes en GravelRoad76 nos confirmaran que venían con muchas ganas de fiesta y sobre todo con la idea de hacernos bailar sin parar, cosa que consiguieron hacer con gran parte de los asistentes a dicho concierto, desde el primer acorde hasta el último.

No podría decir que personalmente me guste en exceso el garage. Al igual que otros estilos12752245_10207065703059867_16864643_o musicales como el punk, creo que hay muy pocas bandas que tengan la capacidad de materializarlo de tal modo que cada nueva canción no suene como la anterior. Love Me Nots tiene la peculiaridad de añadir esos teclados que por instantes le dan un toque surf y por otros incluso parecen dar unas perspectiva más psicodélica a su música, un claro punto a su favor y que por unos instantes rompe la continuidad en su sonido.

La puesta en escena de la banda es soberbia. Su actitud recuerda más a una banda punk que a una banda de garage, su vestimenta negra e impoluta a bandas de rockabilly con tendencias mortuorias. Salvando las distancias obvias, me recuerdan a bandas como Misfits, The Cramps e incluso la voz y la rabia de Nicole Laurenne a aquel movimiento llamado riot grrrrl donde reinaban grupos como Bikini Kills, Babies in Toyland

Durante dos horas largas destrozaron literalmente a aquel que se sintió atraído por cada uno de sus atronadores temas. Posiblemente mis oídos no estén acostumbrados a este tipo de sonido y aunque en un principio me dejé atrapar por sus ondas sonoras, poco a poco decidí alejarme, para digerir con tranquilidad y desde la distancia cada nueva canción, esas que sin descanso iban disparando una tras otra como si de una ráfaga de una ametralladora se tratara.

Nicole es una gran líder y toda una amazona, parecía tener ganas de guerra e incluso terminaría tirando por los suelos sus teclados. Christina que empezó ocultando su ruda mirada bajo el sombrero terminaría incluso sollozando alguna sonrisa con el avance de la noche. Michael siempre serio y elegante pasaría por procesos de estados de posesión donde su guitarra parecía ser tocada por algún ser de la ultratumba, me quedo con ese momento final donde se acercó a primer fila y se sentó al borde del escenario, face to face con un público enloquecido en aquellos instantes finales de la noche. Ah y Jay … bueno Jay es el jefe de los tambores y os aseguro que hace mucho que no veo a nadie aporrear con tan mala leche las pieles de su batería, además su simpatía contagia.12773184_10207065703979890_1426173805_o

Se que muchos salieron de allí entusiasmados y claro que fue un buen concierto. Lleno de energía y mucha pasión, de fuerza y descontrol, de elegancia y anarquismo. Pero a pesar de no ser una entendida, a mi personalmente me llegaría con una hora de show. Siempre he sido una admiradora de bandas como The Ramones, Dead Kennedys, The Cramps... y si algo he aprendido de ellos, es que si eres una banda cuya música va a mil revoluciones desde el minuto uno hasta el final, mejor que toques una hora y me des una bofetada como se merece, a que tu concierto dure dos horas y me des tal paliza sónica que al final esté tan inconsciente que ya no sepa ni lo que estoy escuchando. Por algo los conciertos de bandas como los Ramone12773089_10207065702499853_891739746_os apenas superaban los 60 minutos e incluso en su mayoría de ocasiones eran más cortos.

Creo que Love Me Nots dentro de su estilo son de lo mejor que uno se puede encontrar hoy en día. Pero siendo sincera con migo misma, también pienso que el concierto de Cangas pasó por fases de tal continuidad, que se me hizo pesado y repetitivo.

No os voy a hablar de su set list, con dos horas de bolo ya te puedes imaginar que poco les quedó por tocar. Desatacaría la primera media hora de su concierto , donde tanto su puesta en escena como la fuerza con la que exprimen cada una de sus temas te dejan ko nada más comenzar en show, y por supuesto  la parte final del concierto, donde volvieron a exprimir nuevamente su fuerza escénica y  justo cuando grabé este vídeo para compartir con todos vosotros.

Dale al play , a continuación podrás comprobar por ti mismo el poder que este cuarteto de Phoenix tiene sobre  el escenario.

Angela

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