Will Jacobs & Marcos Coll: “One More Time” | GR76


Después de ocho años mostrando y demostrando su compenetración por clubs o festivales repartidos por la geografía, la pareja artística formada por el chicagüense Will Jacobs y el gallego Marcos Coll vuelve, como reza el álbum recién estrenado, a los estudios de grabación una vez más. El primer ensayo con el que enseñaban las garras e intenciones era (y es) “Takin’ Our Time”, fue publicado en 2019 por la discográfica gipuzkoana Gaztelupeko Hotsak, y en esta ocasión la madrileña Calaverita Records es quien recoge el guante de un guitarrista y un armonicista que se conocieron años antes del estreno en Berlín. Allí surgió la chispa. Allí nació su proyecto común, que no es otro que dar rienda suelta a una de sus grandes pasiones: el blues. A partir de ese momento han crecido juntos y en paralelo, porque durante los siete años que separan ambos lanzamientos han debido doblegarse cuando la situación lo requería; sin embargo, la alianza permanecía y en su subconsciente yacía la esperanza de editar un disco más. Puede que “One More Time” pase por ser ese compromiso auto adquirido o puede que sean meras suposiciones personales, pero las diez canciones que lo componen, entre clásicos y originales, nos empujan a pensar en ello.

Porque todas ellas tienen el nervio característico de los diabólicos y universales doce compases pudiendo trasladar ráfagas de felicidad (“I Fell Good”), instantes de evasión (“Have You Ever Love A Woman”), compulsivos movimientos (“Kansas City”) o profundos estremecimientos que logran erizarte la piel sin poder explicar las razones de esa repentina excitación. Bueno, en realidad sí. Ese embrujo viene motivado por el blues en cualquiera de sus variantes y en la extraordinaria actividad de Marcos Coll, uno de los más reputados armonicistas del país y en la pericia a las seis cuerdas de Will Jacobs, un chaval que cierto día decidió emigrar de una de las cunas del blues donde se había labrado un nombre acompañando, desde muy chico, a importantes artistas o liderando su propia banda. En cuanto al primero, bastaría con añadir que es endoser de la firma legendaria Hohner. Para esta segunda tentativa vuelven a contar con la escolta de Javier Vacas al bajo más la incorporación del baterista Brian D. Sauls, y todo el proceso de grabación fue llevado a cabo de un tirón, sin cortes, retoques o añadidos en septiembre del año pasado en el estudio madrileño de Jairo Zavala, artífice de recobrar, posteriormente, la enjundia sonora de los años sesenta y setenta.    

Puede que fuera el propósito del disco, pero ni mucho menos el principal, puesto que debían capturar el carácter, la afinidad, la eficacia o el volumen del cuarteto en vivo. Pues lo han conseguido. No se van por las ramas ni realizan piruetas innecesarias, si bien en su conjunto podemos atisbar varias fórmulas sucesoras tipo rythm and blues, soul, funk, shuffle, groove, boogie u otras que, sin duda, defienden con soltura e ingenio. La inicial “Unc” es una buena prueba de esa pluralidad auspiciada por el sempiterno blues del que se nutre “One More Time”, slogan que podríamos tildar como innata cualidad del género y a su vez, un ejemplar que debería enganchar a incondicionales o atrapar nuevas bataholas porque en cualquiera de sus acepciones, percibimos austeridad. Es un viaje sonoro por Chicago, por Texas, por el Delta, Oklahoma o Tallahassee, y un compuesto de canciones donde la compañía exhibe su gran potencial. Will Jacobs hace gala de su corpulencia en cuerdas vocales e instrumentales, Marcos Coll sopla y aspira con desparpajo y autoridad, y tanto Javier Vacas como Brian D. Sauls pasan por ser el complemento ideal para orientar a la audiencia por medio de auténticas bocanadas de aire fresco como la animada “Red Hot Mama” que, en cierta manera, sigue la línea de su predecesora “Hey Babe”.

Las caderas cobran vida propia. El corazón late a toda velocidad y la nostalgia es un sentimiento de bienestar debido al ánimo proyectado en las canciones ya mencionadas y en las restantes hasta llegar al número diez. Por otra parte, número redondo. Un número icónico. El número destinado a una titular interpretada a dúo, evocando décadas legendarias o personalidades pioneras. Guitarra, armónica y voz. El cruce de caminos. El éxtasis, el estallido precursor, el escalofrío. Excelente conclusión volviendo al comienzo y cerrando el círculo, ya que las anteriores habían cumplido su función antes de llegar al desenlace. La previa “Maliciosa Boogie” es una pieza instrumental tan elocuente como su revelador epígrafe, lo cual viene a significar que la intrépida actividad de todos ellos, tanto individual como colectivamente, ha de ser una de las grandes bazas en sus shows porque arreciarán los encomios en cada latido, en cada asistencia, en cada intervención. Seguramente el contingente más soulero se encuentre en “U Know It Ain’t Safe” y “What U Doing Again”, aunque en ese aspecto ya hemos ofrecido algunas pistas y deberíamos resaltar que la adaptación de la celebérrima “I Fell Good” necesitada de pocas citas o referencias, pues es sobradamente conocida en todo el planeta, posiblemente sorprenda a más de una persona. Distintos planteamientos, mismos requisitos, “One More Time”.

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