La semana que viene, concretamente el miércoles 27 de mayo, el terceto helvético Basement Saints tiene previsto iniciar en Barcelona una gira peninsular de cinco fechas y otras tantas plazas que tenía como destino final la localidad de Mos de Pontevedra. Esa era su previsión y la hoja de ruta que debían cumplimentar, sin embargo, y una vez finalizada, los chicos han conseguido alargar su estancia por aquí acordando una actuación más: el martes 2 de junio subirán al escenario de la coqueta Sala Groove de Portugalete. Por lo tanto, viaje de vuelta a Bizkaia donde el viernes anterior tienen programada su participación en el Areatza Music & Beer.
Por cierto, festival que está consiguiendo, a base de esfuerzo y atractivas elecciones de artistas en las ediciones anteriormente realizadas, excelentes resultados. En su momento ya ofrecimos algunos apuntes sobre el certamen del Valle de Arratia, así que seguimos con estos tres tipos cuyo capital o gran reputación se encuentra en sus compactas y explosivas actuaciones en directo en las que el reloj retrocede hasta la época dorada de los setenta. El baterista Simon Molly, el organista y corista Robby Keys más el cantante principal y guitarrista Anton Denlen son quienes llevan a las audiencias al éxtasis con su peculiar apuesta (aunque no sea exclusiva) instrumental. Puede que el Hammond se erija en protagonista dada la ausencia de las cuatro cuerdas, pero el asombroso triángulo que conforma con guitarra y batería suscita fases tridimensionales, lapsos bluesys, psicodélicas visiones y un vórtice de rock n’ roll arrollador.
Comenzaron como dúo, pero poco tardaron en incorporar un nuevo miembro. En principio era un segundo guitarrista y más tarde se transformaría en organista. Eso en cuanto a posiciones, porque han sido varios los músicos que han figurado en Basement Saints desde que se estrenaran por medio de “Get Ready” hace diez años, precisamente cuando realizaron su primera incursión por aquí. Aunque en realidad su presentación fue un par de años antes por medio del epé “Free Souls” que, en cierta manera, puso las bases de una propuesta basada en los diabólicos doce compases a los que agregan todo tipo de variaciones con un denominador común: rock n’ roll. Su última referencia se llama “Down South” y contiene material inflamable, material que con toda seguridad centrará su actual tour y el show de la Groove, pero habrá tiempo de echar mano de estratégicas (si se pueden considerar como tal) canciones tipo “Buffalo Bay”, “Revolution” o “Red Wine”. ¿Te animas? Venta anticipada aquí.

