A pesar del tiempo transcurrido entre su penúltimo álbum y el reciente “Born To Kill”, los californianos Social Distortion demuestran estar en plena forma, aunque no dudábamos un ápice de ello pues aún tenemos fresca en la memoria su extraordinaria actuación del Azkena Rock Festival 2022. Escribiendo estas líneas sobrevienen los escalofríos incluso las lágrimas al recordarla no solo por la actuación, sino por infinidad de circunstancias que la rodeaban a nivel general e individual. No hará falta recalcar la particularidad de la edición y, personalmente, estar a unos metros de Mike Ness fue una sensación desgarradora y absolutamente gratificante debido a toda aquella maldición por la que atravesamos y sufrimos más de la cuenta. Tampoco era la única vez que la banda subía al escenario de Mendizabala, puesto que pudimos disfrutar con ellos en el cuarto episodio del festival y, aunque tenían confirmada su participación el aciago veinte veinte, evidentemente ratificaron su palabra dos años más tarde. Además, en poco más de treinta días tendremos una dádiva más concedida por los señores Jonny Wickersam, Brent Harding, Dave Hidalgo Jr. y por supuesto, el incombustible Mike Ness, un tipo al que tenemos especial estima ya que siempre ha mantenido, o nos parece haber mantenido, su personalidad intacta eludiendo la imagen de rockstar y obrando como le dictaba su corazón
Un año después de su intervención en el festival gasteiztarra, y cuando llegaban cantos de sirena sobre ese nuevo álbum que la gente demandaba y tanto se demoraba, apareció un maldito revés que les obligaba a interrumpir el proceso. Mike Ness sería diagnosticado de un cáncer de amígdalas que dejaba en segundo, tercer y hasta en quinto plano el resto de escenarios, eventualidades, disposiciones o contextos. Plantó cara a sus miedos, superó el trance y el tratamiento enfrentándose al bicho y, afortunadamente, está de vuelta con este “Born To Kill” que se podría entender como un símbolo de perseverancia, un grito de rabia o una inequívoca señal de resistencia representada en un elocuente diseño gráfico. El rugido de un tigre furioso, un tigre hambriento; un tigre en peligro, un tigre astuto o un depredador. Sin embargo, y pese a que la imagen tenga su significado o vital importancia, las once canciones de su interior conforman un verosímil y descriptivo retrato musical que, prorrumpido mediante la titular, establece las directrices o los cánones que la banda aplica a su recetario musical y a su estilo de vida exclamando, con orgullo, con arrogancia, con optimismo y esperanza ‘Rock ‘n’ roll animal gonna come your way!’.
Con una introducción de esta envergadura y tras una larga temporada alejados de los estudios de grabación, las hipótesis sobre este nuevo ejemplar quedan confinadas de inmediato bajo llave porque “Born To Kill” (Epitaph Records) es un toque de atención. Una necesidad o un estado de ánimo, puesto que Mike Ness tiene muy presente que ha solventado con éxito un trámite amargo eliminando un pasajero clandestino muy cabrón. Vuelven los recuerdos del Azkena Rock. Vuelven los nexos y los acasos, ya que la señora Lucinda Williams, otra mujer a quien tenemos en un pedestal, que conoce de primera mano el calvario franqueado por Mike Ness y la explanada de Mendizabala, asiste en “Crazy Dreamer” aportando coros inmaculados junto a Benmont Tench, encargado del órgano en una reposada cadencia honky tonk que podríamos calificar como otra marca de la casa, puesto que ha sido uno de los recursos frecuentemente utilizados en su trayectoria. Siguiendo el hilo del festival, la célebre “Wicked Game” que integraba el repertorio de la citada participación, es una de las once canciones que componen el elepé y una adaptación que revela la pericia de Social Distortion.
Puede que los quince años de ausencia discográfica sean un lastre o, por el contrario, un incentivo para buena parte de fans. En cualquier caso, es un asunto complicado ya que la publicación del anterior “Hard Times And Nursery Rhymes”, provino en una época totalmente diferente a la actual, fue bien recibido, obtuvieron meritorios números tanto en ventas como en posiciones en listas y ahora… De todas formas, la asiduidad de Social Distortion en cuanto a lanzamientos nunca ha sido su punto fuerte, pero con canciones como “No Way Out” donde renace el espíritu de libertad característico de la banda o notables singles tipo “Partners In Crime” que representa a la perfección la polivalencia de su melódico punk, la gente valorará en su justa medida este nuevo ejemplar. Por cierto, inspirado e inspirador puesto que la producción, a cargo de Ness y el solicitado Dave Sardy, se inclina por la rigurosidad en lugar de alardes técnicos apelando al intrínseco valor del rock n’ roll. Otra de las avanzadillas, “The Way Things Were”, se nos antoja indispensable en sus funciones. La mente vuela, el alma siente y aflora la nostalgia de décadas pasadas o de personas queridas cuando el capellán predica versículos como ‘I wanna go back to a simpler place and time’ y otros que deberías escuchar, analizar y digerir.
En el viaje de Social Distortion ha sido recurrente, por otra parte, su mirada retrospectiva, su apego por el retrovisor emocional. Esa es otra faceta que nos atrae, aparte de su pendenciero carácter, compartidas aficiones fraternales que perdurarán o su infalible nervio punkabilly que no ha variado con el tiempo. Lo han amoldado o vinculado con otras opciones que intensifican su proceder. Valgan como ejemplo “Don’t Keep Me Hanging On”, cuyo pegadizo estribillo de puro sabor americano encadenará, al igual que la electrizante guitarra principal, espasmos y exclamaciones que harán sonar todas las alarmas, o el colofón “Over You”, otra irresistible y enloquecedora refriega que continuará en la misma dirección ya que transmite toda la fuerza de un conjunto que no guarda ases en la manga ni escatima esfuerzos. Un conjunto que insiste y se apoya sin titubeos en la guitarra, en el piano, en platos, ritmos o eficaces muletillas que proponen compulsivos movimientos de pelvis dejando sin aliento en una “Tonight” de aires irlandeses, que se mantiene alerta en “Walk Away (Don’t Look Back)” festejando alborozado el resurgimiento por medio de “Never Goin’ Back Again” donde Mike Ness afirma, o firma, un pacto personal en el que las cláusulas son tajantes pues no tiene cabida repasar viejos hábitos porque no olvida las consecuencias. Aunque una voz siniestra interior susurre, aunque se revele atractiva o la tentación viva arriba. Ahora, atractivo y tentador es “Born To Kill”, un concienzudo trabajo que requiere tu atención.

