Medussa: “Mueran Las Ideas” | GR76


Puede parecer una paradoja (nunca contradictorio) que, a pesar de su talante instrumental, el mensaje de los cántabros Medussa resulte comprensible e interpretable a su vez. Baste como ejemplo, aparte de una sugerencia musical completamente evocadora, el epígrafe de los seis entreactos de esta nueva entrega titulada “Mueran Las Ideas” que por sí sola entraña pensamientos, fantasías, sentires o inquietudes. “PALABRAS”, “IDEAS”, “CERTEZA”, “CADENAS”, “INSIDIA” y “VERDAD”. Todos ellos (los títulos) trazados con letras mayúsculas, todas ellas (las canciones) realizadas bajo dominantes parámetros progresivos y prolongados desarrollos melódicos que, por otra parte, son santo y seña de un estilo musical tan vasto como concreto. Lo podríamos calificar de múltiples maneras pudiendo atinar en varias de ellas, pero el sello de estos tíos es comparable al límite del horizonte, así que dejaremos los protocolos para la especulación o inspiración de cada cual. Eso sí, tal vez sea específico o casi inconfundible porque no abundan las formaciones que imaginen ambientes como ellos… o puede que sí existan, y tan solo sea una opinión personal o un insuficiente conocimiento sobre el género.

Ciertas nociones tenemos y en mente un número respetable de bandas que se desenvuelven bajo mismas premisas, un paraguas denominado post-rock. Pero la encomienda de hoy se centra en Medussa y este disco grabado el año pasado en el asturiano Ovni Estudio y, en consecuencia, evitaremos la tentación de acudir al amparo de terceras entidades. Escasos días atrás, y por medio de un colectivo de disqueras independientes, fue editado y será distribuido por Conspiración de Iguales, Discos Macarras, Four Skulls, Muerte Matar Records, Primitive Noise, Producciones Tudancas, Quebranta Records o que defienden la autogestión y la máxima DIY (do it yourself) que lleva un tiempo ejerciendo de tabla de salvación o refugio para la cultura underground. El recurso utilizado por muchas bandas que, como los santanderinos, deben diversificar esta gestión para obtener un mayor radio de acción, no depender de cláusulas caprichosas, mantener su independencia o proteger su trabajo de hienas, buitres y sabandijas.     

Lo cierto es que las canciones, como ya hemos señalado, son algo más que simples (ni mucho menos en el sentido de simplicidad) arias colocadas al libre albedrío. Ya que hablamos de, abrimos paréntesis pues su baterista es el señor Javi Arias, quien realiza la misma función en Los Deltonos. Sus compañeros, los guitarristas Juan Gutiérrez y Fernando Navarro más Pablo Vázquez, encargado del bajo. Cerramos paréntesis, y siguiendo con la disposición de las seis piezas que componen este puzle que poco tiene que ver con un rompecabezas, advertimos cierta afinidad por la capacidad racional, los sentimientos o el equilibrio emocional que también se pueden sondear, cómo no, mediante frecuencias instrumentales, mediante guitarras agresivas o templadas, mediante percusiones que aceleran o sosiegan el latido del corazón, o rítmicos compases que favorecen el riego sanguíneo del cerebro y, por lo tanto, ayudan a concebir diferentes proposiciones o puntos de vista a esta media docena de canciones.   

En este caso, y reiteramos, “PALABRAS”, “IDEAS”, “CERTEZA”, “CADENAS”, “INSIDIA” y “VERDAD”. Conceptos, convicciones y argumentos emitidos con una clara intención, aunque no existan palabras que permitan descifrar las intenciones de cada una de ellas. Al menos en la que abre el lote sí, pese a que sea perceptible tan solo en su enunciado, mientras en la penúltima surgen momentáneamente en forma de cacofonías o estridencias guturales que de algún modo representan el trasfondo de su producción. Ese será el único acercamiento al léxico, al vocabulario o las frases en su más estricto significado, ya que el protagonismo recae en los cordajes que también hablan, en las percusiones que igualmente sentencian, en la épica de fases metaleras y en la atracción de campos gravitacionales que son, por descontado, las particularidades de una banda y un disco que se escucha y se comprende. Un disco que gira en torno, en su contexto musical, a la sensación de libertad; en el aspecto mental, te conduce a desfiladeros emocionales o a enérgicas cascadas que representan nacimientos o creaciones de nuevas trayectorias. La suya ya lleva años, algo menos de quince, y con toda seguridad continuará gracias a creaciones, aunque pudiera resultar contradictorio, como “Mueran Las Ideas”.

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