Mary Rockings: “Mary Rockings” | GR76


La banda nos causaba cierta curiosidad desde que supimos de su existencia, ya que estaba compuesta por jóvenes veteranos de la escena bizkaina a los que ya teníamos fichados, y en cierta manera esperábamos su estreno con expectación desde que alguien nos soplara que estaba en camino ese ejemplar. Por fin llegó el día; tras la espera hemos escuchado el debut de Mary Rockings, y si bien es cierto que se mueven por terrenos afines a un determinado (y ceñido) rock, hemos de admitir que en sus canciones puedes descubrir variopintos detalles y bastantes pinceladas de un poquito de aquí, un poquito de allí, algo de esta escuela y algo más de aquella. Además, sabiendo que sus integrantes proceden de diversas bandas como Inoiz, Indomables, Confluence o Ready Aim Fire, lo cual les proporciona soltura y tablas, más el anuncio de su vínculo con la familia Milanamúsica, aumentaba más si cabe nuestro interés… Y el de buena parte de la afición, ya que la presentación en sociedad de este disco ha debido agregar una fecha más a la anunciada en un principio. De sobra sabemos el período que estamos soportando de penalidades, cerrojazos, horarios, aforos, picos, obstáculos, olas, cancelaciones y perímetros, con lo que podemos deducir que dos funciones para una formación debutante es un dato muy, muy, pero que muy a tener en cuenta. Una noticia halagüeña. Para ellos, por supuesto, y para la gente que lo organiza también, que en este caso es el equipo de Azkena Bilbao con el perseverante Gaizka al frente.

Los días 2 y 3 (viernes y sábado respectivamente) de julio los Kepa Arrillaga a las voces, Jaime Tejedor e Iñigo Díaz de la Campa con las guitarras, Jabi Vilumbrales como bajista, Inas Ruiz sentado tras la batería y Gotxi Ibarra a los mandos de los armonios y teclados, tienen preparada su puesta de largo en el Baserri Antzokia de Derio, y como ya hemos apuntado la magnífica respuesta de la peña forzó en cierta manera a realizar un par de sesiones. Está visto que han venido a sumar y a aportar no solo en el aspecto musical, puesto que sus canciones tienen el punch necesario como para corear pegadizos estribillos o mover las caderas al ritmo de su aguerrido rock, ese que polarizó listas de éxito en los ochenta gracias en parte a la proliferación de los videos musicales. Pero como ya hemos apuntado, no hay que quedarse con las frívolas suposiciones, y aunque el contexto sonoro en el que los chicos se sientan más cómodos sea ese hard rock acentuado con ampulosas sinfonías, solícitas armonías o guitarras ecuménicas, el fundamento de su propuesta se sustenta en el viejo y estimado rock’n’roll. Unas veces más conciso, otras más correoso, lírico en ocasiones y expresivo en su totalidad.

Como muestra, cualquiera de las canciones, que dicho sea de paso, no se quedan en la frialdad de un simple titular. “Créeme” es buen ejemplo de ello, donde imaginamos la gente en estado de ebullición colectiva cuando la interpreten en directo. Brazos en alto, guitarras al aire y el amigo Kepa ofreciendo el micro para que el público le acompañe… Vale, todavía nos queda un último esfuerzo para lograr ese soñado escenario, pero como bien dice la susodicha analicemos la situación: “Aún sigo vivo, aún sigo en pie”.  Si en su candidatura esos impulsos actúan cual resorte para dinamizar al personal, acto seguido nos espetan sin ningún rubor “Nada Cambia”, donde el hammond se erige en protagonista al tiempo que el compás incrementa velocidad antes de llegar a la estación “Ritmos Prohibidos”, terreno idóneo para que las guitarras se explayen con propiedad, obteniendo con ello la pieza más duradera del elepé. Acto seguido, nos podremos subir a la burra para sentir “A Dos Ruedas” el viento de libertad que ofrece no solo el viaje por carretera quemando embrague, sino una canción tan elocuente como distintiva en los diálogos a doce cuerdas… ¡Vaya! Dos ruedas, doce cuerdas… Una vez traspasado el ecuador, el single “A la Deriva” es el encargado de abrir el tramo final que finalizará, al igual que este perverso y coyuntural episodio cuando podamos “Ver la Luz” pese a que todavía no hayamos cerrado convenientemente la persiana. Pese a que en más momentos de los deseados hayamos supuesto estar “Loco”. Pese a que el rock’n’roll haya estado sometido a arbitrios y gravámenes que seguramente han lastrado unos cuantos acontecimientos, ya sean actuaciones, ya sean grabaciones. Por cierto, ésta fue realizada el pasado octubre por Alberto Macías en los estudios Pan-Pot de Getxo, y como bien dicen en un fragmento sentimental (la intensidad es latente cuando suben o bajan revoluciones), “los sueños se hacen realidad”. Ahora, ¿de qué canción hablamos? Lo deberás comprobar.

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