minientrada Charles Bradley. El rey del Soul estremeció nuestros corazones. GR76


Charles Bradley: Santiago de Compostela 23 Julio 2016.

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Santiago de Compostela, Plaza de la Quintana, Charles Bradley. Una ciudad con encanto, una plaza espectacular y uno de los reyes del Soul sobre el escenario, son más que suficientes alicientes para que todo terminara siendo perfecto. Una noche donde Charles sacaría a la luz nuestra sensibilidad más oculta, hasta el punto que muchos de los allí presentes terminarían no pudiéndose resistir, a que sus ojos terminaran impregnados entre  lágrimas. Esas que paulatinamente irían deslizándose por infinidad de rostros radiantes de felicidad hasta caer y desvanecerse en el envejecido suelo de granito.

Su concierto fue toda una lección de clase, de coraje, sufrimiento y amor… Charles nos ha ofrecido un show lleno de instantes para el recuerdo, en una plaza abarrotada de almas, muchas de ellas demostrando un auténtico menosprecio hacia uno de los reyes del Soul, un “profeta” del amor y la unión entre todos los seres. Es lo que pasa cuando un evento es gratuito, muchos creen que es la prolongación de su día de vacaciones, lo toman como una sesión de fiesta post cena o un previo calentamiento para la noche de botellón, sin tener el mínimo respeto por el artista y ya no digamos por aquellos que están frente a él para admirar su música.

Pero volviendo a su concierto. Charles apareció ataviado con un traje rojo, camisa negra de lentejuelas y una prolongada sonrisa  estampada en su curtido rostro. Sus ojos transmitían paz desde el minuto uno y también tristeza. Se nota que la reciente pérdida de su madre le ha afectado y así nos los hizo saber antes de que “Changes” (versión de Black Sabbath) comenzara a sonar.

“Changes” fue uno de los momentos más emocionantes de la noche. La voz desgarradora 13633367_1624097827919791_898421569_ode Charles te lleva por momentos a adentrarte en un trance emocional, lleno de sentimientos encontrados, entre los que supone la pérdida de un ser querido y la  relativa satisfacción al saber que se ha terminado su sufrimiento. De ese trance  solamente saldrás cuando sus impresionantes His Extraordinaires cambien el ritmo pausado de la canción, por otros más jazzísticos y bailables a ritmo de R&B. La banda en su conjunto es perfecta, y así nos lo demuestran cada vez que Charles desaparece del escenario para cambiarse de ropa o tomar su merecido respiro, a base de intensas jams instrumentales donde por encima de todos destaca el desparpajo y el buen hacer del batería.

Pero no olvidemos una cosa, aquí el rey es Charles. Un hombre con 60 años y gracias al consejo de un amigo decide llamar a las puertas de Daptone Records. Puertas que tras abrirse cambiarán con creces el rumbo de su  vida, esa que le ha hecho pasar por dormir en la calle, sobrevivir en el metro de NY, o ganarse la vida homenajeando noche tras noche a su idolatrado James Brown. Un James Brown que sigue marcado a fuego en su piel, que sigue poseyendo por momentos a Charles en cada show. Es en esos precisos momentos cuando Charles saca toda su fuerza, su cuerpo se desliza sobre el escenario a ritmo de funk al mas puro estilo Michael Jackson arroja su cuerpo sobre el suelo y cuelga el palo del micro a los hombros cual pesada cruz, se acerca al borde del escenario brazos extendidos como deseoso de coger a todos los allí presentes en un inmenso abrazo… El showman se entremezcla con un hombre lleno de sentimientos encontrados. Su discurso está claro: “Todos tenemos la misma sangre, de nada importa tu color de piel, todos tenemos un corazón y no tendríamos que odiarnos si no amarnos“.

Aplausos, gritos, aparecían incesantemente tras cada canción. Es cierto que su setlist principalmente gira en torno de su “No Time For Dreaming“, pero … ¿Cómo no hacerlo si ahí están algunas de sus mejores canciones y además fue el disco que le abrió las puertas a un nuevo mundo? La propia “No Time For Dreaming”, “How Long”, “Lovin You Baby”…. serías algunas de las canciones que harían  las delicias de todos aquellos amantes del soul que siguen sus pasos desde el inicio.

13647004_1624097841253123_116574474_oPero el gran momento de la noche fue el bis final. Tras unos minutos tras el escenario Charles sumido en un mar de emociones, sale de nuevo al escenario ante un aluvión de aplausos y vítores. Nos dedica unas palabras, “cambiar nuestro destino está en nuestras manos. Estamos viviendo momentos duros, pero solamente cada uno de nosotros si nos unimos y luchamos juntos, podremos cambiar las cosas, el amor puede al odio”. A partir de ese preciso momento una desgarradora voz preguntará al estrellado cielo santiagués, justo tras uno de los mayores  templos creados por el hombre  para alabar a “DIOS”,  en busca de una inexistente respuesta: “WHY IS IT SO HARD?”.

Tras la canción, la banda desaparece, Charles baja al foso  y sorprende a todos los allí presentes. De uno a uno irá  saludando a lo largo de un amplio trayecto hasta el backstage, abrazando, manteniendo unas breves palabras… El showman desaparece y vuelve el hombre, ese que precisa más que un aplauso para sentirse vivo, Charles siente la necesidad del contacto piel a piel, de la mirada directa a otros ojos, de escuchar el susurro de una voz desconocida, para saber que de algún modo su música ha llegado a tu corazón.

Galys (GravelRoad76)

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