minientrada La adaptación desenchufada de Last Fair Deal (GR76)


LAST FAIR DEAL. La Fundición Bilbao 28 de enero 2016

Podríamos decir que hemos visto crecer a la banda, y todavía les veremos crecer mucho más. Podríamos decir que les hemos visto unas cuantas veces, en multitud de escenarios y circunstancias. Podríamos decir que les hemos visto batirse el cobre en concursos locales, a cielo abierto o en recintos cerrados, abriendo para otros o siendo los que acababan cerrando, defendiendo su cancionero o rindiendo emocionantes tributos. Siempre saliendo airosos, siempre ofreciendo un gran nivel, y aunque acumulemos un buen número frente a ellos nunca será suficiente, siempre esperaremos una siguiente. Esta vez sería diferente. Por una vez y sin que sirva de precedente, Last Fair Deal nos obsequiarían con un repertorio tamizado, dejaban aparcados por un instante los aparatos eléctricos y nos invitaban a descubrir su vertiente más personal, su lado más salvajemente estimulante.

22519284_1524419704291698_1861665232856868875_n¿Qué podríamos decir de Last Fair Deal que no hayamos dicho ya? Hoy puede ser un magnífico día para ello, ya que el pasado jueves pudimos asistir a una especial convocatoria celebrada en un cuidado local, agradable y familiar: La Fundición Bilbao, un espacio que regularmente programa diversas actividades culturales y amplía su radio de acción con el ciclo “Rock de Cámara” el año de su 30 aniversario, y por lo visto y vivido, un acierto. Por el tratamiento, por el recibimiento, por los ágapes, por la cordialidad y naturalidad, lo cual siempre es digno de reseñar, al igual que el inmenso respeto con el que posteriormente fue seguido el concierto. Con puntualidad nos invitan a ir tomando asientos en una coqueta sala iluminada por luces de mesa y otras ambientales. Atractivo, ¿no? Sólo era el comienzo, y gradualmente ese ambiente fue subiendo como la espuma debido en gran parte a Last Fair Deal, un certero y conjuntado terceto que mantiene un magnífico equilibrio entre las melodías, las armonías, las emociones o las pasiones que despiertan los doce compases, los ritmos más ardientes o historias más penetrantes. Sin mayores estridencias. Bajo, guitarra y percusión. Y una amable sonrisa.

Pues bien, esa noche experimentamos algo nuevo, descubrimos una faceta imaginada pero nunca antes disfrutada salvo las puntuales aventuras acústicas de Gonzalo junto con diversos amigos dispersados en otras tantas bandas de la escena local, que dicho sea de paso, goza de una salud de hierro. 22528977_1524419617625040_7495604573156298317_oNo voy a insistir con el discurso de bilbaíno, pero creo que estamos viviendo un momento de plenitud en cuanto a cantidad y calidad en el botxo. Indudablemente una de esas es este trío de inagotable capacidad de entusiasmo que tras una breve presentación por parte de Juan Feijóo (impulsor de la iniciativa) nos saludan con la sensual “Music” con Virginia flanqueada por Gonzalo e Iker a derecha e izquierda respectivamente. No se moverían en los noventa minutos que duró el recital. Tampoco ninguno de los asistentes, que como antes hemos señalado, mantuvimos un silencio casi absoluto roto tan sólo por los gritos y aplausos entre canción y canción, lo cual se agradece. A continuación “Goin’ Down The Road Feeling Bad”, una grata revisión donde Gonzalo comienza a demostrar que aparte de gran vocalista y guitarrista es un maestro con el bottleneck que desliza por el mástil con destreza. Puro feeling, puro sentimiento. 22528505_1524419790958356_6314813454722649687_nLas hipnóticas bases de Iker te envuelven en “Way Down The Streets”, enloqueces con el magnetismo de Virginia y sus artilugios percusivos en “Things We Found” mientras Gonzalo sigue a lo suyo, con constantes y relucientes arpegios, brillantes solos, sutiles acordes y preciosos enfoques que ofrecen nuevas hechuras a conocidas composiciones como “Trouble Town”, “Come On In My Kitchen” o “32-20 Blues” que casan perfectamente con propias como “Bye Bye Blackbird” o “Yesterday”, turbadoras tonadillas en sus versiones eléctricas que adquieren niveles estratosféricos cuando la abordan en su adaptación desenchufada, como “The World Is Fading”, otra oda que purga espíritu y alma. Rory Gallagher debía estar presente, y aparte de la deliciosa “As The Crow Flies” la mandolina no podía faltar: “Going To My Hometown” suena celestial, la suave brisa irlandesa que acaricia el rostro mientras los pies cobran vida acompañando a la jovial Virginia, e intuyes frenesí, éxtasis, el mismo que desata “Last Fair Deal Gone Down”, el blues que les proporcionó el nombre, un emotivo viaje en el tiempo y en la distancia que sencillamente a uno le supo a gloria con la voz rasgada de Gonzalo, la eficaz cadencia de Iker y Virginia, ritmos pegajosos, métricas blueseras, raciales slides y botas tejanas. Fetén. Momentos mágicos e inspiradores que proporciona el rock eléctrico o acústico, de masas o de cámaras, sin algarabías, sin incomodidades, sin distracciones. Con corazón.

Rafa Robledo

Una pequeña muestra de cómo se comportaron

 

 

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