Seguramente perdamos la pista de un porcentaje muy elevado de bandas o discos todos los años porque es muy difícil, por no decir imposible, abarcar ni tan siquiera una quinta parte de la producción mundial. Entre tantos títulos recopilados el año pasado, dejamos en el olvido, “Love And Blues” del armonicista Bonny B. considerando, además, que su lanzamiento se produjo cuando estábamos en plena confección de los distintos listados. Es decir, en diciembre. Como pudimos comprobar, no es un recién llegado precisamente. Junto a su hermano, el guitarrista Ice B., ha grabado unos veinte discos en poco más de treinta años de carrera y actuado en escenarios de toda Europa entre festivales y funciones propias. De los primeros podríamos destacar el Festival de Jazz de Montreux de 2005 en el que tuvo el privilegio de demostrar su valía junto a uno de los catedráticos del blues: el señor B.B. King.
Pues bien, como ya hemos dicho el año pasado publicó “Love And Blues”, álbum cuyo epígrafe condensa lo que vas a encontrar en su interior. No hace falta dar más detalles, porque para explicar las bondades de los estimados doce compases, tan solo hay que escuchar, tan solo hay que sentir, tan solo hay que saborear y tan solo hay que valorar los beneficios que a tu estado anímico puede reportar. Poca información sobre él hemos encontrado en la biblioteca más grande del mundo salvo que es natural de Camboya y en 1979 emigró con su familia huyendo de las terribles consecuencias de la guerra. Se establecerían en Friburgo (Suiza) y diez años más tarde, impulsado por su amor al blues, viajó a Chicago, pudiendo compartir escenario con figuras como Bob Stroger, Buddy Guy o Larry Garner entre otros.
Por lo tanto, una historia de búsqueda, esfuerzo y convicción. Una historia de blues resumida en “Rescue Me”, en “Good Time”, “My Story” o en cualquiera de las doce canciones que hablan de la vida, del amor o del dolor, de nostalgia y esperanza. La apertura por medio de la instrumental “Blue Tone” es un muy buen acercamiento a su proposición y sin duda la escucharás en su totalidad porque atrapa, porque asoman marismas, acechan ciénagas, carreteras secundarias, solitarias estaciones de ferrocarril incluso encrucijadas. Tal vez hayamos descubierto tarde su destreza con la armónica y su solvente garganta, pero esperemos subsanar el despiste escuchando atentamente el contagioso boogie “Run In The Rain”, el arrebato groove “Listen Downchild”, el reconstituyente rock n’ roll “Juke” o alguna de las anteriores entregas de este polifacético bluesman vinculado a la clásica casa Hohner que, aparte de su carrera musical, es docente de secundaria en la Suiza francófona, dirige una emisora de radio, creó un festival de blues y es un tipo dulce, porque es maestro pastelero.

