Ross The Boss (The Dictators / Manowar) nos ha dejado, pero su legado es eterno. D.E.P. | GR76


En febrero Ross The Boss (Friedman) anunciaba que le diagnosticaban ELA. A sabiendas de lo dura que es esta enfermedad, jamás podríamos imaginar que en tan poco tiempo terminaría con su vida. Fue el 26 de Marzo a los 72 años cuando uno de los músicos mas influyentes del Rock, nos ha dejado para siempre, aunque su legado será eterno.

Friedman (nacido en el Bronx), fue uno de los miembros fundadores de The Dictators, junto a sus amigos Andy Shernoff y Scott Kempner, en 1973. Su álbum debut, Go Girl Crazy! (1975), es considerado uno de los pilares del punk rock, lanzado incluso antes que los primeros trabajos de los Ramones. Abandonaría The Dictators para cofundar la banda heavy metal Manowar con el técnico de bajo de Black Sabbath, Joey DeMaio.

Dejaría Manowar en 1989 y posteriormente, tocaría con Death Dealer, Shakin’ Street, The Spinatras y The Brain Surgeons. En 2009, formó la banda Ross The Boss Band. Seguiría colaborando con infinidad de formaciones y girando por todo el mundo, incluso retornando con The Dictators NYC en numerosas ocasiones por nuestro país, como en aquella noche inolvidable de 2013 en Cangas, donde tuve el privilegio de colaborar organizando un concierto que marcaría mi vida. Infinidad de recuerdos tengo de aquel loco día donde tras apagarse la música, marchar todo el mundo de la sala y encenderse las luces, Ross y yo terminamos juntos apoyados en la barra del bar charlando sobre sus aventuras con Manowar (le encantaba recordar aquellos tiempos), riendo y brindando por una larga vida llena de música en directo (foto portada).

A continuación comparto las palabras de su buen amigo Handsome Dick Manitoba.

Handsome Dick Manitoba: «He vivido muchas experiencias y he cultivado amistades durante muchísimos años, algunas de hasta 60. Ross the Boss fue el mejor guitarrista con el que jamás toqué y, de hecho, el mejor que conocí durante la mayor parte de esos años. Ross y yo nos llevábamos de maravilla. Nos reíamos y tocábamos de maravilla. Era un verdadero encanto. Nunca olvidaré cuando Ross me dijo: «Richard, para tocar rock and roll, tienes que conocer el blues». Me encanta esa frase. Y cuando se la menciono a otros músicos hoy en día, simplemente asienten con la cabeza, comprendiendo la situación. Ross nos dejó demasiado pronto. Fue repentino y devastador. La vida puede ser hermosa: paseos por el parque, conocer a una nueva mujer… y luego la enfermedad, el sufrimiento y el dolor la atraviesan de golpe. Cuando un amigo fallece, sobre todo alguien a quien conozco desde hace tanto tiempo, siento que una parte de mí muere con él. Y entonces, un día, te toca a ti. Descansa en paz, hermano. Descansa en paz. Jamás podría escribir mi libro sin dedicarte un capítulo.

ALL HAIL ROSS THE BOSS!

Para despedirme, os dejo un recuerdo que aquella noche en el sur de Galicia!! Cuando The Dictators nos hicieron sentir jóvenes y rebeldes una vez mas!!

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