
Poco más de cuatro meses restan para volver a cruzar el umbral y enfrentarse cara a cara con la tornadiza climatología gasteiztarra; dieciocho semanas para reencontrarse con gente que mantiene como tú la misma pasión y comprobar que, felizmente, hay savia nueva; ciento veintiocho días para ir a toda pastilla de escenario en escenario, efectuar paradas técnicas en cualquiera de las zonas habilitadas para ello, interrumpir por unos minutos el trasiego tomando algún tentempié o, sencillamente, para recargar pilas disfrutando de tres jornadas de rock n’ roll en Sweet Home Mendizabala, que viene a ser lo que hemos estado haciendo durante unos cuantos años. Ya fuera en septiembre, en junio o en mayo (¡uff, qué frío!) la gente se ha empleado a fondo en el querido Azkena Rock Festival que sigue, pese a taciturnas o agoreros, conservando su espíritu y ofreciendo adecuadas programaciones para fans de todo tipo y toda condición. Uno de sus logros. Una de sus grandes virtudes. Posiblemente su prueba del algodón, puesto que en la explanada ha actuado un crisol de bandas y artistas de múltiples alternativas, géneros y generaciones. Este año no iba a ser menos, y aunque continúen las apuestas, haya habido aciertos, sorpresas o en algunos casos cierta frustración porque se eche en falta algún nombre, la relación de participantes anunciada tiene bastantes papeletas para formar un buen guirigay los días 18, 19 y 20 de junio de 2026 en Vitoria-Gasteiz.
Es posible que defendamos un discurso parecido todos los años, pero es inevitable porque somos azkenazales cien por cien. Durante estas dos décadas han surgido festivales por las cuatro esquinas, lamentablemente algunos se han quedado por el camino incluso existen los de trayectoria mayor, pero el Azkena Rock es, por méritos propios y en nuestro fuero interno, un lugar con demasiados incentivos como para rehusar. Aquello que comenzara siendo una esporádica prueba de indagación, se ha convertido con el paso de los años en una obligada peregrinación a nuestra Tierra Santa particular. Hay quienes recorren el Camino a Santiago por sus variadas rutas, quienes cumplen con místicos rituales sumergiéndose, por ejemplo, en el Ganges para purificar el alma, quienes en silencio atraviesan cordilleras, viajan a recónditos lugares buscando el equilibrio emocional o acuden al Cañón de Colorado por su significado espiritual. Nosotros, al igual que muchas otras personas, descubrimos el Azkena Rock Festival. Infinidad de veredictos y hasta prejuicios se escuchan respecto al festival, sin embargo, y por nuestra parte, seguiremos respaldando el Road To Mendizabala, que en definitiva es la leyenda que guía nuestros pasos.
Pues en esta decimocuarta edición (o sea, falta una para las carismáticas bodas de plata), el plantel preparado por el equipo de Last Tour tiene su atractivo y guarda varios ases en la manga. Tal vez los nombres de Alice Cooper y Social Distortion sean los más golosos para el público en general y no creemos que haya que profundizar demasiado en sus respectivas trayectorias porque, además, ambos han sido de la partida en anteriores ocasiones. Los suecos The Hives también actuaron en el festival, pero los mozalbetes de aquel entonces se han convertido en unos tipos muy solicitados, así que no habrá que perderles de vista pues suman experiencia y actitud. Algo similar ocurre con Jason Isbell, que contaba con veintiséis años cuando actuó en Mendizabala junto a Drive By-Truckers y esta vez lo hará con sus actuales compañeros, The 400 Unit. Otro de los hombres-nombres principales del rock americano de este siglo. Y para satisfacer las apetencias de personas escépticas ante los regresos, más leña al fuego: los metaleros Corrosion Of Conformity, los defensores del underground austral Tropical Fuck Storm, los británicos The Temperance Movement, la irlandesa Imelda May cuya intervención junto a su exmarido Darrel Higham se anuncia como exclusiva, o el trío neerlandés DeWolff que formará una gigantesca tela de araña de complicada escapatoria.
La llama del Azkena será avivada también por Counting Crows, banda californiana que irrumpió en la década de los noventa y resurgió hace cinco años tras una temporada apartados y con nuevo disco publicado el año pasado, “Butter Miracle, The Complete Sweets!”, o por otros coetáneos suyos como el trío de Minneapolis Sugar. Les podríamos aplicar el apelativo de banda de culto ya que cuentan tan solo con cuatro referencias en la primera mitad de aquella década más los habituales recopilatorios de B-sides o inéditas, y no se habían prodigado después de su separación… Hasta ahora. Ahora se presenta la posibilidad de validar su historial o valorar su vuelta, ¿no? Ambos casos se encuadran en la inmensidad del rock alternativo. En ambos casos, reminiscencias que alguien aprovechará para repasar épocas pasadas o quien perciba desconocidos contextos. También habrá que estar pendientes de las formaciones euskaldunes Lepora, Nhil y Rodeo. Tres bandas de dispares rumbos y semejantes principios que, sin duda, estarán felices por meter el morro en un festival de esta envergadura. Tal vez el horario y hasta el escenario que les asignen sea lo de menos, porque la verdadera importancia estriba en su inclusión en el evento fetiche de Last Tour.
En esta edición, o al menos es una apreciación personal, el punk estará muy presente tanto en el Trashville, donde por otra parte es habitual, como en los escenarios God, Respect o el enclavado junto al acceso principal de la explanada que en el 2025 fuera denominado La Salve. En la sauna canalla habrá un totum revolutum de watios, ambientes, escándalos, temperamentos y ajetreos gracias a bandas como los litigantes The Dwarves, el terceto Twin Ghosts, los lucenses Captain Trasho, las barcelonesas Radioactivas, Ángel y Cristo, The Concrete Boys o Bloodsucking Zombies From Outer Space así como otras criaturas del subversivo firmamento underground tipo Bridge City Sinners, Capitán Entresijos feat. Garganta Profunda, Restless Ramones, Stompin’ Riffraffs, Les Robots, Henge, Cuir o Stompin’ Riffraffs. En el exterior comparecerá el combativo e insigne Evaristo más los legendarios Circle Jerks que siguen manteniendo la rebeldía y energía que les ha caracterizado en su larga travesía, los ingleses Discharge que organizarán refriegas y pogos durante su intervención, o los norirlandeses Therapy? que en treinta años de carrera se han ganado a pulso la aprobación de simpatizantes del punk, del metal o del hardcore. Desde luego unos de los momentos cumbre de la edición será cuando The Adicts suban al escenario, porque incluyen su paso por Azkena Rock dentro de la gira despedida que están realizando después de cincuenta años de locura absoluta. Su clásico atuendo inspirado en “La Naranja Mecánica”, sus hilarantes canciones, su ácido punk y sus festivos shows son algunas de sus grandes peculiaridades que por lo visto llegan a su fin, así que…
Hablando de show, Old Crow Medicine Show es otro conjunto llamado a congregar un gran número de espectadores que, con total seguridad, animarán a los chicos radicados en Nashville. Casi treinta años les contemplan, han actuado por todo el mundo, cuentan con una estimable discografía en la que fusionan folk, country y bluegrass y entre sus logros más significativos destacaríamos un par de Grammys. Completan el programa los rabiosos Superchunk (un poco de más de actitud punk suministrada con destellos pop), Sleaford Mods, banda que deparará grandes sobresaltos entre la audiencia, los productivos Starbenders que tienen la friolera de veintiséis títulos repartidos en epés y elepés en doce años de existencia y desplegarán en Mendizabala su variopinta fórmula de rock arraigado en los setenta y ochenta, o los canadienses The Damn Truth encabezados, al igual que los anteriores, por una mujer. Influencias setenteras también, aunque sus preceptos sean más bluseros. En sendos casos la histeria está asegurada. Los suecos Hällas prometen hard rock entre el progresivo o el heavy, mientras de un los madrileños Alcalá Norte intentarán demostrar que el pelotazo de su estreno discográfico tiene su justificación. El anuncio del cuarteto The Del Fuegos nos hizo especial ilusión porque es una especie de debilidad personal y una banda que dudábamos algún día viéramos en directo, pero mire usted por dónde, volverán tras su sonada reaparición el año pasado en Catalunya. Seguramente sea una de las actuaciones que esperamos con mayor impaciencia, sigamos con devota devoción y posteriormente comentemos (si incluyeran en el repertorio “Coupe De Ville” o “Missing You”…) con inmensa satisfacción, ya que hablamos de los hermanos Zanes, unos prestigiosos divulgadores, cronistas, e históricos doctorados en rock n’ roll. ¿Te apuntas?
https://azkenarockfestival.com/
