Lucinda Williams: “World’s Gone Wrong” | GR76


Lucinda Williams es, ante todo y sobre todo, una luchadora. Una mujer que, al igual que amigos y coetáneos de la música contemporánea americana siempre ha tenido algo que aportar a la sociedad. Es evidente que en este espacio, aunque lo hayamos señalado hasta la saciedad, somos seguidores suyos a ultranza y en no pocas ocasiones hemos acudido en su ayuda porque sus canciones son válidas para todo tipo de contextos o situaciones. Como refugio en nostálgicas noches de invierno y aliento en atardeceres veraniegos, en rutinarios quehaceres o exclusivos instantes. Para momentos de compañía u otros de soledad, para desplazamientos o escapatorias, como revulsivo o acicate. Para soñar o simplemente, para vivir, porque la songwriter de Luisiana es una versada profesora que nos ha instruido y prevenido a lo largo de los años con sus múltiples enseñanzas y su sello inconfundible de música campera, música de la ruta americana apegada a los doce compases o a los sonidos del alma. Todo ello podría llevarnos a una presunta posibilidad de convicción absoluta sobre “World’s Gone Wrong” antes de conocer su contenido, es decir, que hiciera lo que hiciera nuestra opinión seguiría siendo la misma. No obstante, y pese a que seamos firmes beatos, debemos ser imparciales y antes de emitir un juicio, escuchar detenidamente el álbum.

La primera sensación es buena, satisfactoria más bien, porque el disco se inicia con la canción principal cuyo título es lo suficientemente explícito como para destriparla, aunque se pueden ofrecer un par de pistas. Trata sobre una pareja de clase trabajadora que ha de componérselas para conciliar, para pagar las facturas, encontrar respuestas a tantas preguntas o para resistir, algo que, por otra parte, es el día a día de una clase media americana bastante grande en número y cuya defensa se ha convertido en una de las principales cruzadas de la lúcida Lucinda. Al fin y al cabo, es una currela, una mujer reivindicativa y una excepcional cronista de la actualidad. Por otro lado, destacaríamos el elegante tratamiento de las guitarras de Doug Pettibone y Marc Ford o el siempre inmaculado Hammond de Peter Levin, aparte de la colaboración de Brittney Spencer que se repite a renglón seguido en “Something’s Gotta Give”. Otra buena muestra del compromiso político de una Lucinda que exterioriza hartazgo y cierta desesperación sobre demasiados reveses que ahogan a la humanidad. Además, fiscaliza la opacidad de dirigentes de forma sutil, pues los versos advierten y la sensibilidad de su oratoria funciona de antídoto para detener los efectos nocivos de infecciones, malas influencias o agotamiento mental.

El disco continúa con el énfasis sancionador y la elocuencia mordaz de una mujer que ha debido enfrentarse a duros sucesos a muchos niveles. Son de sobra conocidos, así que no dedicaremos una palabra más a este asunto. Simplemente ha demostrado, y reiteramos, ser una luchadora. Como muestra, un botón: “Low Life”, tenue y refinada melodía de club nocturno que, con la ayuda puntual de una armónica proyecta alarmas y simultáneamente, perseverancia. Tanto el tratamiento instrumental como sus ajustes le confieren un aire cauteloso, si bien esa cautela la deberíamos interpretar como advertencia porque, como dice, ‘Well, I guess this is the low life, but it’s where I wanna be’. Comprendiendo la necesidad del mensaje, de generar necesarios debates o mostrar la cara de la amarga realidad (eso sí, disfrazada dependiendo de las fuentes), todo gira en torno al truculento entorno político-social actual. Si enchufados están los mencionados guitarristas y el organista, el baterista Brady Blade y el bajista David Sutton no les van a la zaga, añadiendo que en la adaptación del clásico de Bob Marley “So Much Trouble In The World” cuentan con la participación de Mavis Staples, mientras en el epílogo “We’ve Come Too Far To Turn Around” es Norah Jones quien refuerza al piano y con cristalina voz, completando junto a Brittney y Lucinda una meritoria sección femenina. Mujeres mandando y reclamando.  

Nos atreveríamos a asegurar que “World’s Gone Wrong” es oportuno, necesario y un desafío quizás, porque las noticias, las catástrofes y las crudas imágenes que vemos todos los días son demasiado serias como para mirar hacia otro lado, que viene a ser el significado de una “How Much Did You Get For Your Soul” con intrépidas guitarras, ritmo palpitante y desde luego, elocuencia lingüística. El infierno, el alma, las encrucijadas, Robert Johnson… El blues es, indudablemente, una ascendencia predominante en un camino compuesto de varias direcciones, y en esta ocasión la responsabilidad de portar esa bandera le corresponde a “Black Tears” que en seis minutos enlaza angustia y coraje recordando, entre sensual instrumentación que invita a recapacitar, abusos raciales que aún no han cicatrizado, pues calcamos conductas y tropezamos con demasiada asiduidad. No hará falta dar más detalles, ¿no? En las restantes prevalece la línea narrativa impuesta, si bien “Sing Unburied Sing”, aun siendo un rock and roll marca de la casa, mantiene diferentes enfoques a “Freedom Speaks”, que interpela al pundonor y a la libertad bajo una cadencia contagiosa, o en la métricamente opuesta “Punchline” que deriva en consternación después de la purga espiritual establecida por el solemne Hammond y un determinante slide. Tom Overby, su mano derecha y marido más Ray Kennedy en el apartado técnico, continúan trabajando con una artista demandante y comprometida, una artista que, con su melancólico tono de voz, empuja a la reflexión. Una artista que proclama “World’s Gone Wrong”.

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