Durante el último tercio del siglo pasado estábamos al corriente de las novedades musicales por medio de ondas, líneas o soplos. Es decir, gracias a la radio, a revistas que copaban escaparates o estantes de kioskos y librerías así como agradecidos chivatazos. Hoy en día, si bien siguen vigentes estos procedimientos, el algoritmo digital está sobresaliendo y de alguna manera, imponiendo su tiranía. Tiempos diferentes, diferentes contextos y diferentes procederes. Tampoco vamos a abrir ahora un debate sobre pasado y presente porque no es el momento, y ni mucho menos es nuestra intención. Simplemente era un breve apunte sobre nuestro particular encontronazo con una formación del país de los tulipanes, como DeWolf. Al igual que ellos, con una pareja de hermanos al frente, y de rolllo semejante aunque existan sensibles diferencias entre ambos planteamientos. ¿Y por qué aludimos tanto a la banda de Pablo van de Poel? Pues, sencillamente, porque él es el encargado de la producción del estreno discográfico de Minko, siendo, además, una poderosa razón para insistir con estos chicos de Dordrecht que, sinceramente, nos causarían una grata impresión cuando esa casualidad programada jugueteó en el dispositivo telefónico que tampoco utilizamos como lo hacíamos durante el último tercio del siglo pasado.
Anotamos el nombre que nos causaba cierta intriga, y rápidamente nos zambullimos en el océano cibernético en busca de información. Ahí es donde descubrimos, mientras escuchábamos con interés el disco, de dónde procedían, que los hermanos Dusty (cantante y guitarrista) y Darryl Ciggaar (cantante y baterista), Nick Croes (guitarrista) y Tammo Deuling (bajista) integran la formación, que su ópera prima estaba producida por el simpático Pablo que asimismo interviene en tres canciones, que Minko es un término polisémico de origen nipón y que sus músicos han estado o están involucrados en otros conjuntos al margen de este que nos ocupa. Sobre el disco, la mejor valoración es la propia, de eso no tenenos ninguna duda, puesto que el rock and roll es tan subjetivo como el criterio, tan objetivo como una opinión. Por lo tanto, recomendamos su escucha e instamos no perder de vista a este cuarteto que se presenta con doce canciones de puro e inequívoco sabor añejo. Y de nuevo retrocedemos al pasado, a los orígenes del rock and roll, a las tan nombradas raíces o a las beneficiosas evocaciones de rhythm & blues que podemos encontrar en la segunda del lote, “Mighty Fine”, además de otros ejemplos de gran trascendencia tipo una “Carmencita” necesitada de pocas aclaraciones sobre su tendencia, porque el título es suficientemente persuasivo. Eso sí, el pícaro bottleneck motivará más de un embrujamiento ya que podrían emerger espíritus y su psicotrópico carácter, promover más de una suspensión mental.
Cabe destacar que, pese al rumbo establecido, no se limitan a recuperar viejas estratagemas, pues en el elepé hay una variopinto repertorio de recursos que revelan el pelaje o temperamento de los chicos. Baste como muestra “No Show Jones”, introducción que cumple perfectamente la función de presentación en sus diversas acepciones, puesto que en ella confluyen la sagacidad artística de la banda y la propia venia con sus potenciales oyentes. Se percibe frescura a pesar de la formula adoptada. Se aprecia audacia y a medida que van transcurriendo los minutos, los sentidos, las emociones, los sentimientos, y los contrastes se manifiestan aleatoriamente. Bucólicos y silvestres concurren en “Play On”, donde las proporcionadas voces transmiten bienestar, dinámicos y jaraneros en “Back On The Road”, pieza que podría asumir sin demasiados inconvenientes el rol de single promocional dado su desenfadada actividad. Risueños en “Ajino Theme”, instrumental que nos acerca a recónditos clubs donde el personal se desinhibe y espontáneamente actúa ante románticas sonatas como “Still In Here”, ante impetuosas como “On & On” o profundamente inspiradoras como “D”. Resplandeciente luce “If I Won’t Tell Her”, ritmo polivalente que reclama colaboración y precede a las dos canciones que sellan con euforia el trabajo, “Blasters” o “Fuzz And Figh”. Absoluta pleitesía por quienes han forjado el camino y han enseñado a las generaciones posteriores con sus propias creaciones. It’s only rock n’ roll, but…
