El próximo viernes 31 de octubre es la fecha elegida por los responsables del Exile para celebrar, a orillas de la ría y a partir de las 20:30, su onomástica junto a gente afín y dos bandas de pedigrí: Sonic Trash y Pleasure James & The Unsatisfied Minds. Dos conjuntos sobradamente conocidos, dos magníficos valedores del del underground bilbaíno y dos bandas con el gancho suficiente como para llenar la sala Lumiere, el antiguo Muelle de Ripa donde anfitriones y cicerones conmemorarán doce años de travesía y más de 5.000 publicaciones narrando chismes, anécdotas y peripecias sobre el rock and roll, sus figuras o sus esperanzas por parte del magazine. Además, parte del staff del sitio puntocom propone, una vez finalizadas ambas actuaciones, una animada sesión rocanrolera de DJ’s. Es decir, más leña al fuego, más diversión. Más alicientes y suficientes razones para asistir ya que la cifra tiene su aquel y probablemente la gala sea memorable, porque…
Porque ya hemos apuntado que Pleasure James & The Unsatisfied Minds y Sonic Trash son buenos representantes del kilómetro cero y por lo tanto, tienen tras de sí una fiel legión de seguidores que acostumbran asomar en sus representaciones. Los primeros pasan por ser una de esas típicas agrupaciones que generalmente calificamos como proyecto personal, pues su alma mater, el señor Jaime Guerra, sintió la necesidad de dar rienda suelta a unas cuantas ideas al margen de anteriores comitivas como Screamin’ George & The Hustlers en una época de angustias y distanciamientos. Surge entonces la posibilidad de aunar esfuerzos con el hiperactivo Alfredo Niharra, quien se encarga de varios instrumentos y la producción del álbum “The Getaway”, efusiva presentación de sabor añejo, alma contemporánea y frescas acústicas que tres años atrás les proporcionaría grandes alegrías e, indudablemente, el viernes confirmará su eficacia.
En cuanto a Sonic Trash… Posiblemente sea una de las bandas más observadas por nuestra parte, puesto que llevan en este complicado laberinto más de dos décadas. En dos etapas y bajo dos identidades, sí, pero el binomio Juanjo–David o viceversa, además de sus acompañantes, se han ganado a pulso nuestro aprecio gracias, fundamentalmente, a una extraordinaria composición reflejada en discos llenos de luz y unas intensas actuaciones en las que despliegan toda su furia, todo su nervio, su carisma, su lucidez, su vitalidad y por supuesto, sus ácidas guitarras, sus polivalentes ritmos, sus subversivas armonías y sus moderadas melodías. En su opíparo manual de comportamiento podemos encontrar una rica variedad de abecés o procederes que de alguna manera determinan el prestigio que se han ganado a pulso, a golpe de riñón, en cada gota de sudor, en cada impulso o en cualquier arranque de pasión. Rock sin rodeos, sin ambigüedad. La verdad es que se nos han agotado los recursos con los Sonic Trash, pero nunca desaparecerán nuestras ansias por escuchar una vez más la maravillosa “Nadine”. Habrá que ir a ver si suena la flauta, ¿no?
Por cierto, los tickets para la fiesta del decimosegundo aniversario de Exile SH Magazine se encuentran el siguiente enlace
