Una sigilosa (y certera, como siempre) confidencia de un espía amigo que prefiere no ser nombrado dada su ocupación, sería suficiente para prestar atención a un chaval de Michigan que probablemente nos entusiasmaría, ya que gozaba de suficientes argumentos como para ello. Dicho y hecho. Inmediatamente caímos en sus redes cumpliendo así los pronósticos, y no pudimos sino agradecer (como siempre hacemos) el soplo recibido. Bastaron un par de segundos de “Lesley”, la canción que abre “Just Another Asshole With A Guitar”, su presentación, para confirmar las buenas, muy buenas hechuras de un mozalbete de imponente profundidad vocal e impresionante fecundidad musical llamado Myron Elkins que, por aquel entonces, no había cumplido la veintena. Un dato a tener en cuenta. Un dato determinante, sí, pues la temprana edad contrastaba con la enjundia de sus cuerdas vocales y una inusitada excelencia creativa, con lo cual obteníamos un espléndido triángulo de códigos, virtudes y efectos de complicada escapatoria. Tres años más tarde llegaría su estreno en formato largo y con él, la rápida difusión de un autor de indiscutible talento. A partir de ahí, llegaron las luces y con ellas las temibles sombras, un largo peregrinaje por diferentes países, las incertidumbres, algunas desilusiones y recientemente, “Nostalgia For Sale”, álbum que ahonda aún más en los preceptos anteriormente apuntados.
Tenía todos los ingredientes necesarios para no ser flor de un día y por delante un inmenso porvenir, cosa que ha quedado refrendada con un álbum sorprendente en varias direcciones. Primera, el propio lanzamiento que nos pillaría con la guardia cambiada, porque ni sospechábamos que a mediados del mes de junio apareciera sin apenas indicios de ello, y en segunda posición, el contenido que, en cierta manera, nos recuerda el rumbo musical adoptado por otro (querido) músico que fuera vilipendiado cuando, al publicar un disco de dorado epígrafe, contaba con la misma edad que Myron Elkins. Pues, y aunque haya pesimistas insinuando que el rock n’ roll padece una prolongada y aparatosa parada cardiorrespiratoria, ambos casos están llamados a liderar esta generación durante mucho tiempo, pero ahora nos ocupa y nos preocupa Myron y “Nostalgia For Sale”, disco cuya ilustración y enunciado son suficientemente reveladores. Por lo visto, se fue hasta un lugar simbólico como Memphis con la intención de capturar su energía y ordenar las ideas que tenía esbozadas para una nueva entrega que girara en torno a las experiencias vividas durante ese período del que acabaría, como él mismo ha manifestado en varias ocasiones, hastiado y con los bolsillos vacíos. Casi sin fuerzas. No obstante, lejos de minarle mentalmente, se sobrepuso. Borrón y cuenta nueva. A modo de terapia, decide escribir nuevas canciones que deberían ir, musicalmente, en consonancia a su introspectivo carácter gramatical. Opta, así, por el purgatorio apuntalando la nueva inventiva en la elocuencia y en el carisma de los vientos que marcan la apertura en “Red Ball”, la temperatura y las nuevas directrices que adoptará un disco litigante.
Un disco profundo e ilusionante, lleno de recovecos y elementos que confirman el talante artístico del amigo. Podría parecer, dadas sus formidables cualidades, un veterano y ejercitado intérprete pero es un joven y capacitado compositor capaz de seducir con “Nostalgia For Sale” que, si ostenta el rango de columna vertebral, por algo será. Con diligencia escudriña el alma, su voz nasal establece diversas medidas, y la instrumentación, la cadencia más las ayudas corales son las adecuadas para llevar la mente a un plano subjetivo. Todo cobra sentido y, pese a llevar a cabo la misión en Tennessee junto a su mano derecha, Ricky Laduke, Alabama asoma en todas las esquinas así como en su gestión. Se adivina en el nervio de “Good News” no solo en su temática, sino en sus ajustes y en un entramado que conduce al momentáneo encantamiento porque la compañía al completo rinde a un alto nivel produciendo alteraciones en el centro neurálgico, si bien en la arrolladora “God Bless The Rain” se puede percibir el músculo atlántico, con la vehemente “Givin Up And Givin In” inspecciona el litoral pacífico y el rocK n’ roll final, “Livin And Learnin” es un integral arquetipo de sinergias donde todos y cada uno de los músicos involucrados en su grabación tienen su peso específico. Veamos, a los vientos, Art Edmaiston (saxofón) y Marc Franklin (trompeta), Nate Johnson (bajo), Rick Steff (órgano), Avry Whitaker, Billy Gunther y Caleb Stampfler (guitarras) y el ya mencionado Ricky Laduke quien, aparte de ejercer como baterista, es el responsable de la producción.
La nostalgia es necesaria y, obviamente, es el hilo conductor del elepé. Sin embargo hay algunas canciones encaminadas a opuestas emociones que son el subterfugio manejado por un Myron Elkins que, lejos de proseguir con el camino emprendido con sus tesis anteriores, sondea y maneja con precisión. “Broker” podría ser un buen ejemplo de fusión bien orquestada, pues, y como sucede (o percibimos) en la ya mencionada “God Bless The Rain” que podría cumplir el papel de distinguido single, el barómetro atlántico funciona a pleno rendimiento aunque su tronco contenga savia originaria de Michigan, mientras “Testimony” podría representar el puente del pasado y presente transformando la angustia en confianza, las tinieblas en resplandores, el testimonio en sentencia. Como él mismo aclara, este álbum es para todos los soñadores, estafadores y forasteros, por lo tanto en su parlamento hallarás tantas premisas como contextos en un apartado musical que ofrece seductores nirvanas como ocurre en el caso de la tierna “Easy Target” o en “Get Home”. Flotante, transportadora, transparente y seguramente, una de esas melancólicas canciones que podrían originar un sinfín de similitudes, pero su creador es Myron Elkins, un hombre con bastantes papeletas para resquebrajar de nuevo corazones con un disco fabricado de forma independiente en un mundo que, a menudo, rehúsa la independencia. Un disco que desempeña el papel de cataplasma cicatrizando heridas o sellando grietas. Un disco, diez canciones, “Nostalgia For Sale”.
