Jueves 30 de mayo de 2024 en Porta Caeli, Valladolid
Como bien decía Hendrik al comienzo, 1.113 días después, Los Deltonos regresaban a Valladolid como power trío. Entre medias, la maldita pandemia, de ahí su ausencia por tierras pucelanas. Y aprovechando la gira de presentación de su nuevo disco “Evolución”, temas que ya tenían vida de años atrás con su proyecto de Hank, power pop con el que editó dos trabajos. De aquella aventura y de esos temas en el zurrón, se edita hace pocos meses esta nueva rodaja. Canciones que encajan perfectamente dentro de Los Deltonos.

Gran entrada en la sala a pesar de ser jueves, lo cual me alegra enormemente. Y a pesar de que a un servidor le cuesta bastante evaluar los asistentes, cerca de unas 200 personas se dieron cita para este sonado regreso de una de las bandas capitales en este panorama. Tanto público como banda se tenían muchas ganas, y las casi dos horas de los de Muriedas hasta se nos quedaron algo cortas, ante tal avalancha. Están en una forma envidiable desde que son power trío, y si hace pocos meses su concierto en Universonoro (Palencia) fue de un gran nivel, lo del jueves pasado rayó lo subliminal. Nos pasaron por encima con mucha solvencia y una gran brillantez, mostrándose rotundos y súper engrasados, un auténtico rodillo de rockandroll. Aún resuena en mi cabeza esa poderosa base rítmica que conforman Sergio a las cuatro cuerdas y Javi Arias a los tambores. El primero guiando a sus compañeros de forma incesante, con momentos épicos donde se dejó notar y se mostró aplastante. ¿Quién se atrevió a decir que a los bajistas no se les escucha? Y el segundo haciendo gala de un preciso golpeo, manifestándose categórico a la bataca. Y por último nuestro carismático Hendrik Röver, palabras mayores. Después de media vida siguiendo sus pasos por las diferentes salas de este país, nos sigue emocionando a las seis cuerdas como pocos lo hacen. Recordar esa jam que se marcó totalmente desatado, impartiendo una grandiosa y excelsa masterclass. Un auténtico lujo disfrutar de sus envenenados riffs, de sus momentos de blues, o de esos solos incendiarios. Es lo que tienen los genios.

Abrieron con “Mueve” y “Menudeo”, fantástica forma de encender la llama y calentar el ambiente. Y fueron sonando “Trasparente”, “A su tiempo”, “Como yo” y “Ya quisieras” de su último trabajo “Evolución”. Justo antes de llegar a “Buenos Tiempos”, tema con una grandiosa melodía que para mí representa uno de sus himnos. Momento para un inmenso “Pedagogía” cantado y celebrado por toda la parroquia. Para entonces la comunión entre los de Muriedas y la sala era ya un hecho. Pasando a otro magnifico bloque compuesto por “Discotheque”, “Correcto”, “Gasolina” o “Hey gente” que hicieron las delicias de un servidor. La verdad que no se puede ocultar la complicidad que hay entre los tres, y eso se nota en el escenario. Rayaron a un nivel excelso, dominando toda su paleta de colores, rockandroll, blues, sin el más mínimo esfuerzo, o eso parece, demostrando lo jefazos que son. Faltaba como no podía ser de otra forma “Soy un hombre enfermo” y Hendrik se exhibió con un solo blusero increíble, lo de este hombre es un abuso a las seis cuerdas. Y para finalizar nos obsequiaron si la memoria no me falla con “Horizonte eléctrico”, “Listo” y “No señor”, con esa letra demoledora una vez más en los textos de nuestro grandísimo Hendrik: ‘no me detenga señor agente, que no he ido nunca a más de ciento veinte, no me detenga por favor, que ya estoy de bastante mal humor’… Los Deltonos, más grandes que la vida.