Pues el nuevo disco de Blackberry Smoke, y como bien dice su título, ya está aquí. Ya está aquí, ya lo podemos escuchar y también podremos leer o escuchar a partir de ya opiniones de todo tipo intuyendo cómo puede ir la cosa cuando hablamos de los chicos. Con toda seguridad habrá peloteras, afirmaciones y hasta negaciones, indiferencias, vehemencias, sátiras, elogios o reproches. Saldrán comadrejas de sus madrigueras dispuestas a soltar a diestro y siniestro todo tipo de lindezas sobre unas canciones que no terminan de funcionar porque les falta punch (¿…?) o porque redundan en trilladas simetrías o sea, que siempre es lo mismo; por su supuesta pachorra encima de un escenario (¿…?) o porque son demasiado pulcros, que les falta carácter o vaya usted a saber qué. O la teoría más surrealista de toda esta estúpida polémica: no encajan en la escena Southern Rock. Sin rubor alguno. Y conste que el aquí firmante no es muy amigo de los ambiguas divisiones que delimitan una entidad tan plural e infinita como el Rock ‘n’ Roll.
Evidentemente hay muchos palos en este ecosistema siendo el Southern Sock uno de ellos, pero en este caso (como en muchos otros) los de Atlanta, y aunque enuncien en su antología conjugaciones sureñas, amplían su radio de acción a otros hemisferios musicales trascendiendo así al género. Que les quiten lo bailao. O que les nieguen el pan, que los tíos mantienen su pacto y su conexión. La factoría sigue a pleno rendimiento contando con el mismo personal pese al mazazo sufrido cuando el baterista Brit Turner fuera diagnosticado con un tumor cerebral del que sigue en proceso de tratamiento que, por otra parte, no ha sido óbice para continuar con sus amigos. Quizá “Be Right Here”, el título elegido para este nuevo registro, sea algo más que un simple encabezamiento o puede que sea una mera y personal especulación, pero a uno le gustaría pensar que no se trata de una casualidad. ¿Por qué? Porque uno concibe esta banda como un consorcio, como un grupo de amigos que sellaron tiempo atrás algo más que una sociedad laboral. Porque porfían en las posibilidades de un repertorio profundo en cuanto a romanticismo (“Barefoot Angel”), confianza (“Azalea”), optimismo (“Hammer And The Nail”) o compromiso (“Whatcha Know Good”).
Porque estas mismas canciones que acabamos de nombrar acumulan tanta energía en el apartado lingüístico como en el musical siendo perspicaces, guardando en su interior puntuales metáforas, inspiradores compases, historias comunes y variados acentos o metamorfosis que marchan en misma dirección. Las guitarras sobresalen, los teclados armonizan, las voces contagian y la métrica dispone. Todo está convenientemente ensamblado, y en parte es gracias a la labor del solicitado Dave Cobb, una especie de Rey Midas de la producción con quien volvieron a trabajar en el RCA Studio A de Nashville donde grabarían a la vieja usanza (del tirón) las canciones que más tarde pasarían a la fase de overdubs en el estudio propiedad de Cobb en Savannah, Georgia. Y si las anteriores representan parte de la identidad de Blacberry Smoke, qué podríamos decir de “Like It Was Yesterday” donde resplandece el quebradizo slide del señor Jackson o una maravilla llamada “Little Bit Crazy” en la que habituales colaboradoras como The Black Bettys predominan y emocionan en una custodia coral de tintes pastorales que seguramente desempeñará un papel fundamental en sus actuaciones, ya que su construcción está impregnada de rumbos y mañas, de afectos y circunstancias incitando a nuestra colaboración. Si cae la breva, comprobaremos cómo se viene abajo el auditorio.
El séquito de fans puede estar tranquilo y satisfecho a la vez. Poco tendremos que decir que no sepan ya. Sin embargo, quienes desconozcan o no estén demasiado familiarizados con Blackberry Smoke, aquí tienen un buen decálogo para conectar con una banda que ondea con orgullo su propio estandarte manteniendo viva la llama del Rock ‘n’ Roll. Que sí, que son de Georgia, que son sureños y sienten apego por su tierra y su folklore, no obstante los ecos camperos, las o los (como usted prefiera) aleluyas de ascendencia Soul o las reminiscencias Blues corren por sus arterias. O lo que es lo mismo, Rock ‘n’ Roll. Unas veces más fogoso, otras más liviano, pendenciero en ocasiones y vidrioso o explícito como el exhibido en “Don’t Mind If I Do”, por ejemplo. Enfática canción. Relevante y reveladora, ya que la comitiva al completo se emplea a fondo suministrando la misma picardía plasmada en los armonios del señor Still que, aun pareciendo estar en un segundo plano, se erigen imprescindibles actuando de enlace entre el resto de naturalezas. Entre el groove de los hermanos Turner, entre las bravatas guitarreras o entre la fuerza centrífuga de unas voces que parecen invocar a unos espíritus que en “Be So Lucky” se presienten más cautivadores, ya que resulta más viscosa o viciosa y profundamente sugestiva en su totalidad.
En el capítulo de colaboraciones repiten experiencia, aparte de la gente ya mencionada, Preston Holcomb en percusión más el guitarrista Benji Shanks resaltando así otra de las particularidades del Rock con denominación de origen como queda demostrado en “Other Side Of The Light”. Una anuencia de ecos, sinergias y recuerdos (coescrita por Charlie Starr y Levi Lowrey) donde la imaginación podría jugarnos malas pasadas al percibir ciertas siluetas o al especular con raigambres mientras escuchamos elevadas acústicas, urgentes exclamaciones, guitarras duplicadas y un conmovedor slide que se multiplica también logrando, así, un excitante efecto paracaídas. Una sensación de bienestar planeando sobre florecientes latifundios, sobre mansas bahías o sobre imponentes sierras. Desafiando la gravedad, que al fin y al cabo es como disfrutar del Rock ‘n’ Roll, o cómo afrontar la vida, que es el comunicado de “Dig A Hole”. La primera canción que el señor Starr escribiera con vistas a realizar un nuevo elepé que, además, figura en primera posición. Quizás, sólo quizás, y como hemos insinuado un poco más arriba, se trate de algo más que una simple canción que habla de este nueva etapa que les ha tocado vivir. Puede que sea un estímulo, un grito de lucha o un mensaje de fortaleza ante la adversidad. Ahora, no es ninguna casualidad. Sin duda, lo han vuelto a hacer con “Be Right Here”.

