Sábado 3 de febrero de 2023 en Kafe Antzokia, Bilbao
El sábado pasado había fiesta por toda la ciudad (villa, perdón) distribuida entre barrios que adelantaban la celebración de unos carnavales que próximamente colmarán el botxo de caretas y disfraces, las típicas parrandas de fin de semana divididas por las zonas de poteo, y por supuesto, programaciones de rock and roll. ¡Que no falte rock and roll en nuestras vidas! Y como el rock and roll admite todo un sinfín de corrientes que pueden ser circundantes y hasta circulares, en esta ocasión nos sumergimos en las profundidades del funk, el groove, el rhythm and blues, el soul y el baile en general aunque para ser sinceros, la edad no perdona y los sensuales movimientos de cadera se los dejamos a las personas que estuvieron encima del escenario del Kafe Antzokia y a la asistencia que llenaría el antiguo teatro de Abando. El evento, organizado por Bilboko Konpartsak gozaba de entrada libre, así que se puede usted imaginar el tumulto a las puertas del local teniendo en cuenta, además, que sus oficiantes eran The Cherry Boppers acompañados por Patricia Reckless a quienes precedía otra representante del género y la escena bizkaina como Afrika Bibang.

Con escasos minutos sobre el horario establecido se presentaría la formación conducida por una Afrika rebosante en actitud e hilaridad, si bien es cierto que no podemos reprochar el comportamiento de sus partenaires porque realizaron una notable actuación que, además, contaría con la colaboración del público, cómo no. Es innegable que en estas confluencias el público tiene su parte proporcional de valía, pero no es menos cierto que, por muy concienciada que acuda la peña, el anzuelo se lanza desde el escenario. Y allí, salvo algunos desajustes en la pedalera del torbellino Asier Gallego que rápidamente fueron solventados, resolvieron con autoridad la intervención en todas las posiciones (cuerdas, teclados, coros o batería), gran aplomo y sobre todo, mucho ritmo y entusiasmo no solo en unas canciones de evidente trasfondo soulero, sino en los minutos de pausa aprovechados por Afrika para recordar al personal muchas contiendas que en pleno siglo XXI siguen, lamentablemente, siendo una lacra para la sociedad. Pocos datos habrá que dar, ¿no? Ahora, en su defecto podríamos mencionar alguna de las piezas elegidas como “Emakumeak”, “Revolución”, “Sua” o “Red Lights” que fortalecen el perfil plurilingüista, combativo, reivindicativo o discrepante de una mujer que se despediría por medio de “Musika” con el auditorio en pleno estado de ebullición. Suculento entremés.

Y como plato principal, un nutritivo y especiado guiso cocinado a fuego lento por los Cherry Boppers, unos tipos que, tras el obligado cambio de backline liquidado entre técnicos y músicos en tiempo récord, comenzaron el show a base de sus ya conocidas y sudorosas melodías que ponen en órbita a cualquiera como “Blasphem Blaster” o “Simon Is Back”. En esos minutos iniciales Mihail Goldfingers, saxofonista y flautista de la hermandad era el encargado de alentar al gentío, pero ese planteamiento experimentaría un giro de 180° con la entrada en escena de la también bilbaína Patricia Reckless en “Monkey Monkey”, una de las canciones del trabajo que grabaron juntos el año pasado. Por cierto, vigésimo aniversario de la banda, lo cual es digno de subrayar. Si a la dificultad de llevar veinte años en la farándula añadimos el hecho de defender un repertorio instrumental, el tinglao tiene que ser de considerables dimensiones. Sin embargo, y pese a múltiples cambalaches debido a compromisos artísticos o diferentes motivos, los tíos siguen erre que erre y para conmemorar el aniversario decidieron hacer algo diferente tanteando la posibilidad de contar con la integrante de Bohemian Soul.

El resultado, el disco que presentaban el sábado (aunque no se tratara de su primera actuación conjunta) en una plaza emblemática como Kafe Antzokia rodeados de camaradas, familiares, gente habitual y anónima con toda seguridad, que siempre habrá sitio para nuevas experiencias. Y la nueva experiencia de ver a los Boppers junto a Patricia o viceversa resultó apasionante porque son dos identidades que estaban predestinadas al encuentro, cosa que afortunadamente ha sucedido. Tan apasionante como volver a ver a Willy Kalambres soplando el saxofón junto a una de tantas formaciones en las que ha colaborado a lo largo de los años. Un joven veterano del circuito local que activó aún más a la gente cuando bajó junto a Mihail y el guitarrista Xixo Yantani las escaleras del escenario para interpretar la estelar “Black Lolita”. Aquí subieron los decibelios. Los sonómetros rozarían números alarmantes porque ese instante fue absolutamente ensordecedor por la actividad de la enfurecida asistencia y unos músicos que sin duda estaban disfrutando y segregando groove por los poros de su piel. Hasta ese momento habían puesto en más de un aprieto a algunos espectadores con incisivos fragmentos (“Temptation”) o subversivas embestidas (“Attack”) para que más tarde Xixo y Patricia se zambulleran entre la muchedumbre permitiendo así que el caldeado ambiente disminuyera unas décimas de temperatura, aunque no vamos a negar que ese momento tuvo un alto grado de éxtasis general. Se vivieron circunstanciales enajenaciones con un himno como “La Pulguita”, memorables estampas de frenesí en “Let Me Dance” y meritorias apariciones como la realizada por Rambo, el guitarrista de la banda que se encuentra convaleciente de una jodida lesión en el tobillo que le mantiene fuera de combate desde hace meses. Pues también disfrutó de sus minutos de gloria cuando apareció para acompañar a sus compañeros en los bises por medio de “When You Smile” y el extraordinario, tradicional y aclamado final de los agradecimientos, de las caras de felicidad, de los saludos y los mutuos aplausos. Un masivo “Thank You” en ambas direcciones. “Shake Your Soul”, baby!
