El vigués Pepe Ferrández, otrora cabecilla del añorado conjunto Dixie Town de la misma ciudad olívica, regresó el año pasado defendiendo un proyecto personal que en cierta manera acallaba las incógnitas sobre el regreso de una banda que por cierto, cuenta con suficientes canciones, sacudidas y argumentos como para tildarla de culto. Pero eso otra historia, una historia que en estos momentos no abordaremos porque hemos venido a hablar del caballero y ese desafío al que bautizaría Unicorn en un artesanal estreno compuesto por catorce canciones donde no hay cabida para los galimatías o los jeroglíficos en materia musical. Crudo blues. Intenso soul. Noctámbulo rock. Ahora, como explicación a los motivos de esa nueva identidad, él mismo revelaría varios de ellos sobre esa gestación en su bandcamp oficial, el lugar adecuado para hacerse con los dos lanzamientos que tiene firmados.
Pues en su segunda tentativa completa el apelativo con el vocablo Blue, y si en aquella primera ocasión venía a demostrar que seguía en la brecha con el aviso “Well, I’m Still Here”, ahora simplemente se autodefine como “A Better Man” en un trabajo donde expone doce más una composiciones que mantienen los fundamentos de su predecesor. O sea, añejo blues modulado y tamizado un siglo después con todas sus consecuencias. Blues contemporáneo que perpetúa su soberanía en entornos salinos, en litorales atlánticos y en poblaciones marineras gracias a herencias recibidas y compartidas. Blues interpretado y autogestionado en los Unicorn Studios durante el año pasado y que han contado, como única persona implicada aparte del señor Ferrández, con Roberto Miranda que posteriormente se encargaría de su masterización en Fast Pig Recordings. Escasas semanas atrás lo compartiría en las diferentes plataformas.
El clásico Juan Palomo, lo cual viene a explicar la condición del gallego. Blues. Old school. Sin dobleces y con mucho sentido y sentimiento. Soul callejero, vínculos silvestres y pocas estridencias técnicas, ya que toda su elaboración fue bastante rudimentaria, si se nos permite un término que ni mucho menos utilizamos peyorativamente. Todo lo contrario. Es un hecho para ensalzar, ya que se trata de una apuesta arriesgada, un concienzudo trabajo que tiene como denominador común el trabajo, el esfuerzo, la dedicación. Y eso se ve reflejado en cada uno de los números, en sus conjeturas o en las reflexiones sobre asuntos que nos atañen o cuanto menos deberían producirnos cierto interés o nerviosismo dada la deriva actual y teniendo en cuenta, además, que son requisitos indispensables de la vida como la propia vida y su eterna adversaria la muerte; el amor o su rival el desamor; el dinero con la instigadora y amenazante codicia dando el coñazo; la salud y la enfermedad, la compañía y la soledad… el tiempo, el dolor o la esperanza.
Valores inherentes al ser humano o al trayecto que emprendemos desde el día en el que aprendemos a caminar, algo también representativo en los célebre doce compases estimados como diabólicos en ocasiones, benévolos y fortalecedores al menos para quien suscribe. Todas estas nociones y todos estos formulismos impregnan el trabajo de principio al fin. Desde la transparente obertura “Money” hasta al revelador cierre con “Tough Land”, elegante simetría de conjunciones funkys y eficaces ajustes que sin duda suscitará elogios o positivas valoraciones ya que en su interior esconde atisbos de clásico single promocional. Aunque bien mirado, esa finalidad la podría encarnar el suspiro campero “Mother”, la romántica plegaria “Love Will Set Us Free”, la propia titular, o sea, “A Better Man”, otra muestra de perseverancia como “On My Way” o una ferviente “Dig My Soul” que aúna en tres minutos y medio de metraje varias raíces y ramificaciones de este milenario árbol llamado blues que es, en definitiva, es el montante final de esta producción de Pepe Ferrández, alias Blue Unicorn.
