
Ya hemos constatado con anterioridad unas cuantas veces (tampoco exageremos, un par o dos habrán sido) que los amigos mañicos The Kleejoss Band (en este caso somos más reiterativos) tienen prevista la salida de su nuevo álbum, “Porvenir”, hacia finales de octubre. Si los cálculos no nos fallan, el séptimo será. Una proeza. Un hito. Un hecho reseñable teniendo en cuenta que comenzaron esta aventura allá por 2014 con un prometedor “Wind City Haze” que en su enunciado sintetizaba inclinaciones musicales y orígenes vitales. Por lo tanto, estamos ante una abrumadora media de propósitos o tentativas en nueve años, y si nos apuran, en una verdadera prueba de autoconfianza o absoluta heroicidad para los tiempos que corren aparte, por supuesto, de los correspondientes conciertos ofrecidos por las cuatro esquinas. Desde Girona hasta Huelva, desde Almería hasta A Coruña o desde Zaragoza a Cantabria donde se encuentra otra de sus segundas casas.
Concretamente en Muriedas, donde se asienta GuitarTown Recordings, la factoría administrada por el académico Hendrik Röver que se ha encargado de dar forma a sus últimas creaciones y probablemente haya aconsejado a Andrés, Nacho, Kleiser y Jossico en según qué circunstancias. Se dejan querer los tíos, de eso no hay duda, y con toda seguridad no descubramos la penicilina para un alto porcentaje de las personas que puedan estar leyendo esto. Ahora, siempre cabrá la posibilidad de, por muy remota que sea, avistar nuevos horizontes, sumar o captar la curiosidad de nuevas criaturas. Pues a ello estamos dispuestos, con ellos vamos de la mano. Con la klijos, of course, que después de mostrar una primera píldora llamada “Afortunado”, presentan una canción de sello característico, melódica cadencia y coros afectuosos que, con sus tonos cobrizos, combina perfectamente con este otoño que acabamos de estrenar: “Estaciones”. Aquí tiene usted la prueba.