The Soul Jacket: “Let Me Stand” | GR76


Una de esas bandas por las que sentimos cierta afinidad está de vuelta con nuevo disco, nuevo desafío y misma constante, lo cual ni mucho menos va en detrimento de The Soul Jacket, los protagonistas de este regreso a los estudios de grabación. Esa constante es su pasaporte, es su credencial. Esa constante es la libertad con la que han ido plasmando trazos y líneas en los lienzos puntualmente entregados, y esa constante se traduce en la búsqueda que vienen realizando desde aquella significativa tarjeta de presentación de 2012 con “Wood Mama”, aunque deberíamos puntualizar que ya habían publicado un par de epés con anterioridad. Por lo tanto, atesoran unos cuantos años de experiencia que les otorgan el punto de confianza necesario como para arriesgar en los envites establecidos hasta llegar al que hoy se situaba en última posición: “Plastic Jail”, que irremediablemente adelanta un puesto cediendo el honor a “Let Me Stand”, álbum que a buen seguro recibirá un número similar de parabienes a sus predecesores, pues en su interior podemos escuchar patrones frecuentados y descubrir nuevos métodos, lo cual es inherente a cualquier proyecto, en este caso musical.

Los gallegos se han ganado a pulso la estima de buena parte de la afición, y todo ello tiene mucho que ver con la brújula que dirige sus pasos y orienta sus canciones, descubre secretos y analiza predicados del movimiento rockanrolero universal. Sus canciones transpiran, como bien acredita su alias, soul por los cuatro costados; sus canciones defienden los postulados anímicos de latitudes yankees, tienen el savior faire del rhythm&blues y conocen los entresijos de la dinastía británica, profundizan en los abismos sensoriales, recuperan sedimentos que permanecían un tanto sepultados y por momentos esbozan progresiones de rock andalusí. Sus canciones sorprenden como la titular o como “What Should Be Change”, una bienvenida que adopta diversas fisonomías y se mimetiza cual camaleón, ya que es una sucesión de estímulos desde su pausada introducción hasta la bacanal sinfónica que inmortaliza décadas franqueadas que siguen presentes y que en cierta manera regirán el transcurso de un elepé fabricado, al igual que el anterior, en Radar Estudios de Vigo. Se sienten cómodos en su jurisdicción. Sienten el abrigo de sus paredes. Sienten la magia del entorno, la tranquilidad de la estancia y la sensación de responsabilidad que entraña la tentativa, lo cual redunda en beneficio de un producto final tan sincero como atrevido, tan plural como singular.

Así percibimos esta entrega, así sentimos “Writers”, un arreglo que sigue las coordenadas establecidas en su discografía con el aporte del saxo de Diego Alonso, y así consideramos “Let Me Stand”, pieza que sorprenderá y chocará a partes iguales, porque el emporio musical de Soul Jacket, si bien es propenso al movimiento de pies y cadera, obtiene nuevas conquistas con esta novedad. Un peldaño más. Variaciones funkys, combinaciones groovies, espejos circulares, y el diseño de la funda, obra del bajista Jann Zerega, se antoja tan eficaz como los teclados y armonios de Xabier Vieitez, las efusivas guitarras de Jorge Mizer y Guillermo Gagliardi, los caracoleos vocales de Toño López, o las medidas pulsaciones de Mauro Comesaña en la batería, así como idóneo para ilustrar el contenido de un cedé (a mediados de mayo estará disponible en vinilo) presentado por medio del single “Declaration Of Intentions”. Toda una declaración de principios (con la colaboración de John Németh en la armónica) e impulsos que no solo mantiene el pulso melódico al sonido Stax, sino que podremos distinguir un mensaje que se mueve por similares derroteros y lamentablemente es actual.  

Llegamos al ecuador y la sorpresa es aún mayor con “Zeit Im Tiefen Wald”, un infinito de sintetizadores, susurros (Marieke Strzeletz) y seductores ambientes que de un plumazo llega al finito transformándose en el vergel de concordias “No Regrets”. Simbólico, característico, representativo, cáustico… un profuso caudal de rudimentos y alaridos donde alcanzamos el clímax junto a una guitarra orgullosa que cambia de semblante en “Ballad Of Master” y se acuerda de la trilogía fraternal de “Black Cotton Limited” con “Count On Me”, una canción que remueve y aprieta corazones y va mostrando el final de este meditado trayecto hacia nuevos horizontes que reiteramos, podría ser tan solo una percepción muy particular, porque los muchachos siguen trabajando las armonías vocales, siguen disgregando melodías virtuales y escribiendo canciones de alto contenido sensual. El groove es tan imprescindible como el southern rock; la psicodelia, fundamental como el blues; el soul, necesario como el underground, y sus publicaciones reflejan el compromiso de una banda en constante (sí, de nuevo) progresión que necesita nuestra colaboración a pesar de lo que pueda decir “Don’t Tell”. Conservan sus viejos criterios, emprenden nuevos caminos, eluden la extravagancia y los misterios y entregan dinámicos discos como “Let Me Stand”.

Escucha a continuaciòn el disco completo y disfruta

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