minientrada The Trongone Band, el pálpito se cumplió. GR76


 

Conciertos Salvajes de Sidrería El Zagal (Aldeamayor de San Martin, Valladolid), domingo 16 de diciembre de 2018

Teníamos una cita con los noveles The Trongone Band, pues habíamos escuchado a los virginianos y su sonido nos empujaba a estar frente a ellos. Su mezcla de soul y rock sureño era tentadora; aceptamos el reto y nos desplazamos una vez más hasta el Zagal para comprobar cómo se las gastaban en el face to face y confirmar si su directo era igual de llamativo que “Keys To The House”, su único trabajo hasta la fecha.

Particularmente me atrae muchísimo descubrir bandas nuevas y ver de lo que son capaces en vivo. Había un cierto pensamiento de que era una banda muy atractiva y la verdad no queríamos dejar pasar la ocasión. Coincidía la cita con la comida de fraternidad de los Conciertos Salvajes y jam sesión antes del plato fuerte de la noche. Todo hacía pensar que la hora de comienzo sería más pronto que lo habitual al estar ya la gente presente desde casi el mediodía, como así comprobamos posteriormente.

Ambiente festivo y gran afluencia invitaban a pasar una gran noche. Después de los saludos iniciales y de repostar buscamos seguidamente la primera fila. Era una noche gélida y el comienzo estuvo en consonancia con la climatología. A pesar de que la gente estaba con muchas ganas desde el inicio y reclamaban jarana, fue a partir de los primeros 20 minutos, cuarto o quinto tema quizás cuando la banda se soltó esas cadenas del principio y fue dando a los asistentes lo que reclamaban. Con “Blind”, canción que abre su disco, la temperatura subió de lo lindo, y ese aire que destila a los cuervos hizo que la sala se pusiese en órbita. Riff adictivo y esa Gibson SG, sonando como un tiro. Otro de los momentos destacados fue “Anne Marie”, precioso medio tiempo donde el hammond de Ben White se dejó notar. Para mi gusto el motor de la banda, un tipo de lo más calmado; quizás timidez, quizás sensibilidad, pero el auténtico metrónomo de la banda aportando belleza y melodía en su aportación instrumental y excelente armonía en el aspecto vocal  en cada una de sus interpretaciones. Llega la hardrockera “Straigh To Hell” con otro riff marca de la casa, y los asistentes disfrutando a raudales, entonando, participando, bailando y cabeceando al unísono la intensidad de “Nothing To Lose”, con numerosos cambios de ritmo que eran la inequívoca prueba del poder de los muchachos. Podríamos destacar la épica de “Canyon Road”,  donde de nuevo el bueno de Ben White se lució a voces y teclados  o la templanza de “Love Away”, donde guitarra y teclados se unieron de forma brillante ofreciendo una  hermosa magnitud, mientras en “Another Lost Rambler” nos deleitaron con una maravillosa demostración al más puro estilo The Doors. El sudor y la felicidad brillaba en cada rostro, y cerraron la noche con un pluscuamperfecto blues, constatando su impronta y su actitud. Quisiera destacar en el capítulo de las cover, además del guiño a Tom Petty, una sorpresiva e inesperada versión de unos clásicos como son Dire Straits, con una segunda mitad donde llevaron la canción a su terreno y la convirtieron en otra muestra de puro hardrock cobrando la guitarra una fuerza inusitada. Brutal de nuevo la SG de Andrew Trongone. Teníamos un pálpito y vaya si se cumplió. En gira por el país toda esta semana, ¿te lo vas a perder? Muy recomendable. Gran forma de clausurar el año en los Conciertos Salvajes.

Pedro Miguel Alonso 

 

 

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