minientrada The Widowbirds, Sala Rocksound, Barcelona 07/11/15 por Noelia Garcés. GRAVELROAD76


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Teníamos muchas ganas de que llegase este día. Muchas. La cita con estos chicos es sagrada. Después de algo más de un año desde su última visita, nuestra ciudad, por fortuna, vuelve a ser una de las paradas en la ruta migratoria de los australianos The Widowbirds.

Sabemos perfectamente lo que se avecina y estamos impacientes por ver a los chicos subirse al escenario para hacernos volar de nuevo. Saludamos por vez primera al simpático Bobby Poulton, la nueva incorporación a la banda, y a los chicos que parecen recordarnos de anteriores ocasiones y nos unimos al batallón habitual para hacernos con las primeras posiciones.

El temporal no se hizo esperar. Los primeros acordes de “When The Rain Has Come” rompen el silencio irradiando de energía a los allí presentes desde el primer minuto. ¡Cómo echábamos de menos al magnífico Shane O’Neill tras la batería! Un batería que lo da todo cada concierto y que disfruta como nadie aumentando las revoluciones del público hasta el límite.

Simon1Los chicos saludan y dan paso a “Shake Your Love Maker”, tema que coge una velocidad vertiginosa a medida que avanza y que hace a bailar a las primeras filas bajo el hechizo de Simon. La actitud de estos chicos sobre las tablas es imparable y contagiosa. “Suffers Me Gladly” nos permite tomar aliento y disfrutar de la alucinante voz de Simon en todo su esplendor. Nos habían avisado de que la banda estaba en su estado de gracia, pero no nos imaginábamos hasta que punto iban a superar nuestras expectativas. Tony es un virtuoso de la guitarra que no deja a nadie indiferente. De semblante tímido a primera vista, le es imposible pasar desapercibido en el escenario una vez se aferra a su guitarra y se deja llevar.

El single que da nombre a su último trabajo no se hace esperar. “Black Into The Blue”, con ese medio tiempo, la batería sonando enérgicamente y la voz de Simon desgarrándose por momentos. La batería de Shane acompaña a las primeras notas de aire hardrockero de Tony que dan comienzo a “Calm Before the Storm”. Bobby Poulton, al mando del bajo, no podría encajar mejor en esta formación. Tiene “feeling” con sus compañeros, responde perfectamente a los coros y parece disfrutar como un crío sin parar de moverse. Sin previo aviso suena una sorprendente versión de “Rumble On” de Led Zeppelin que alucina a todos y arranca a bailar hasta al más parado. Para nuestro gozo, el siguiente tema que sonaría esa gran noche sería “Tonight We Ride”, también de su álbum debut, y no serían los únicos. Tras la preciosa “Sweet Trouble”, esperado tema de su último álbum, sonaba “My Time”. TonyBobbyUno de esos temas en los que la rotundidad de la letra y la magia de la voz de Simon es capaz de atravesarte el alma y hacerte volar. El ambiente se iba caldeando y tras la momentánea calma de “Light on the Hill”, los de Australia nos obsequiaban con “Wicked Servant” y “Making It up as We Go Along”, ambas de su último trabajo, donde pudimos apreciar la “locomotora” funcionando a pleno rendimiento. Uno de los puntos álgidos de aquella noche se sucedió con “Dust and Stone”, la cual se fusionó con una estupenda versión de “Hard To Handle” de Otis Redding, que todos corearon, para acabar de forma demencial con el final del primer tema arrancando los aplausos de la sala entera.

El principio de “Where the Lights Burn Low” con Simon en el centro del escenario gesticulando mientras canta bajo un foco captando toda la atención, la alegre y pegadiza “Lead Myself Astray” y “Battle Cry”, uno de los temas más notables de su segundo álbum “Heart’s Needle”, daban fin al set list. Pero queríamos más y así lo hicimos saber. Así que, ni cortos ni perezosos, los chicos regresaron al escenario y nos regalaron un par de versiones, “Fooled around and fell in love” de Elvin Bishop y “Them Changes” de Buddy Miles, para deleite de los allí presentes.

ShaneEn resumidas cuentas, una noche inolvidable junto con una banda que está en su mejor momento y que, hasta ahora, no han hecho otra cosa que alzar el vuelo cada vez más alto. En el recuerdo nos quedan momentazos como Shane saliendo de detrás de su batería y tocando su caja entre la multitud al más puro estilo O’Neill, la imponente presencia de Simon llenando el escenario con ese baile que tanto nos gusta y la electricidad entre Tony y Bobby tocando espalda contra espalda como si no hubiera un mañana. Contundentes y arrolladores, se dejaron la piel en una sala con apenas treinta y cinco personas debido a la oferta musical de ese día en la ciudad. Actitud. ¿Hace falta decir algo más? De la mano de Teenage Head Music, The Widowbirds. ¡Hasta la próxima!

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