KRISTONFEST 2014 BILBAO (GravelRoad76)


 

10401919_672148449518832_2768445064800216916_n1El Kristonfest de Bilbao es el primer festival de música donde GravelRoad76 ha tenido un acceso más cercano a las bandas, Rafa Robledo pudo estar a pie de escenario gracias a la colaboración de los organizadores del mismo. Noise On Tour nos facilitaron muchísimo las cosas a pesar de no ser unos de los grandes d e la prensa especializada. Por eso antes de que comiences a leer nuestro especial escrito por Rafa, tenemos que dar las gracias a Noise On Tour por abrirnos las puertas y hacernos más fáciles las cosas… Mil gracias.

KRISTONFEST 14
Sala Santana 27 24 mayo 2014

En términos políticos, jornada de reflexión. Reflexionamos con el rock. En el ámbito futbolístico, final europea. Finalmente nos decantamos por el rock, por la tercera edición de Kristonfest, que continúa con su apuesta por sonidos contundentes y ambientes densos, dando pasos que afiancen su presencia en el complicado panorama musical y cada año subiendo el listón un poco más. Si el año pasado acabamos satisfechos y alegres, éste no le fue a la zaga, aunque también hay un regusto agridulce, una sensación dispar. Por un lado, la promotora Noise On Tour y las bandas. En el otro lado de la balanza, el público. Desequilibrio. La propuesta, atractiva. La respuesta, tal vez negativa, o al menos floja bajo mi punto de vista. No se trata de banalizar, no van por ahí los tiros, y aun conociendo la dura situación por la que atraviesa buena parte de la sociedad, simplemente creo que se trata de una oferta con la suficiente calidad como para conseguir mayor audiencia. Todos tenemos que hacer descartes, elegir, apostar por uno u otro, pero no todos los días se puede estar frente al poker de bandas como las que tuvimos frente a frente el pasado sábado en la sala Santana 27, así que la decisión era clara y acudimos animados a una cita que arrancó puntual.

Suben al escenario los franceses The Socks, que al igual que sucediera meses antes en la campa de Mendizabala, arrollaron con un intenso directo de principio a fin. Si éste es el comienzo, ¿cómo continuará ésto…? que alguien se preguntaba, porque en las primeras filas se adivinaban ciertas calvas debido al volumen producido por un seísmo en forma de banda de rock. 10366200_672148429518834_3611555964677409640_n1Cierras los ojos. Suena atronadora “New Kings” y la potente voz gutural de Julien imprime carácter mientras oídos y pies mandan, cuando la cabeza obedece y asiente. Oscuridad, poder, riffs, fuzz… Se aprecia la herencia sabbathica y centran la actuación en el disco editado tras dos brillantes EP’s. Canciones en directo que crecen, como la seductora “Lords Of Illusion”, donde sinuosos teclados tienen un papel principal, o los aires nórdicos de “Electric War” insuflados por una poderosa base rítmica. Compases zíngaros en “Gypsy Lady” y la grandiosidad de “We Live” demuestran que los chicos atesoran actitud y aptitud, frescura y madurez.

 

10322763_672149136185430_7261883500921752744_nTras una larga espera de un año se presenta por fin Karma To Burn, el trío que suspendió a última hora su participación en la pasada edición, por lo que saldaban así la deuda contraída tanto con los responsables como con el público y con ellos mismos. Una de esas bandas consideradas como pionera, un conjunto que sobresale del resto por su profundidad, por su carácter psicodélico-instrumental, por la intensidad y los continuos desarrollos en una larga lista numérica que comenzó con el “49”, y terminó con el “20”, pasando por el “19” o el “1”. Esa es su particular forma de poner título a unas composiciones que huelen a desierto, piezas áridas y rocosas de unos californianos que nos sorprendieron con una formación que capitaneaba William Mecum, con compañeros de aventura como Rob Halkett y el mazero Evan Devine. Una imagen extraña, tal vez caprichosa, no sé, pero se me hace raro ver a KTB y no tener enfrente a Rich Mullins. De todas formas, sonaron compactos, mantuvieron la tensión y cautivaron a la audiencia.

 

1466086_672149746185369_1378148877574402277_nEl doblete principal comienza con los vikingos Motorpsycho, una de esas bandas a la que es difícil catalogar por su propuesta arriesgada, conceptual, sorprendente. Como un cuadro de Dalí. Un trío que en esta ocasión fue cuarteto añadiendo un guitarrista que compatibilizaba la función de solista y rítmica a la perfección con el barbudo Hans Magnus. Creadores de ambientes lisérgicos, “floydianos”, progresivos y un amplio abanico de sonoridades, que huye del conformismo y apuesta por el riesgo. 10303301_672149849518692_4759109862994126159_nLa típica formación que no logras comprender porqué no tienen mayor reconocimiento, que cuentan con un directo brutal, electrizante, que atrae poco a poco. Sugiere. Consigue tu complicidad. Como si se tratara de seres extraterrestres, te abducen. Caes en sus redes desde “Whip That Ghost”, comienzo sosegado para una ardiente intervención que fue creciendo a medida que iban cayendo piezas como si de un efecto dominó se tratara. Todas ellas cohesionadas, ninguna sobraba, tal vez habría faltado alguna (por pedir) porque un concierto de estos tipos se convierte en una ceremonia religiosa, donde las guitarras suplican en “Hell I-III”, o la épica suena precisa y acompasada por un bravo mar de cabezas en “August”, dejando su intervención en lo alto con “Into The Sun”, otra canción que pese a su duración no cansa, lo único que consigue es atraparte, que es lo que consiguieron en una intervención versátil y sobresaliente. Inmensos.

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Cae la medianoche. Hora siniestra para unos, salvaje para otros, atractiva o peligrosa. En este caso hora para dar la bienvenida a otro trío con pedigrí, con el denominador común de la psicodelia, progresivo, stoner o como lo quieras llamar. Personalmente no me importa dónde queden englobados, me resulta irrelevante, tan sólo es un punto de referencia. Colour Haze es, como los anteriores, una banda que aborda su cancionero con rigor, con temple, con fiereza y ternura, aportando ambientes siderales y amplios espectros en un firmamento donde la guitarra de Stefan brilla cual estrella fugaz, dejando tras de sí luminosas estelas de luz. Sobriedad por parte de Philipp y Manfred a las cuatro cuerdas y parches respectivamente, manejando los tiempos y aportando la solidez suficiente para continuar por el viaje astral, como si estuviéramos en un gran caleidoscopio sónico, manteniendo los cinco sentidos en un trío que aunque visualmente no sean la alegría de la huerta, termina siendo preciado para el oído de la mente. Canciones penetrantes, tanto como “Inside”, potentes y magnéticos desarrollos como “Aquamaria” que te conducen a una tercera fase, donde las cabezas vuelen a menearse al ritmo de una preciosa Guild y se jalea con un fuerte y sentido “Uh uh uh”, al igual que un armonioso “Silent”. Sube la temperatura, se anima el respetable, el fulgurante golpeo de guitarra se apodera de la sala y aparece “Moon”, momentos estelares, ocasiones para disfrutar. No obstante, como en botica, hubo de todo. Gente que interiorizaba y sentía cada nota y gente que no entendió el mensaje de los alemanes y terminó abandonando antes que sorprendieran con el único bis de la noche, con “Get It On”, tal vez el tema más corto de una larga e intensa noche.

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Arrojamos la toalla, vencidos por el poder de Colour Haze. Fuimos abducidos por Motorpsycho, sucumbimos ante Karma To Burn y noqueados por The Socks. Ganas de volver a cruzar el umbral del espacio, llegar al infinito, visitar de nuevo el universo Kristonfest.

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